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PERSPECTIVAS

¿A qué jugamos?

Recuerdo que en la cuadra de mi ex barrio, el deporte favorito de los vecinos –después de tomar litros y litros de ñoño– era jugar vóley. Clausuraban la calle, e improvisando una cancha, soñaban tal vez con ser astros connotados. El que osaba pasar por ese camino era objeto de todo tipo de insultos. Eso, sumado a los potentes saques, era tal vez el modo de descargar sus frustraciones o de resolver sus conflictos internos.


Hablando de conflictos, más de uno vio en las noticias findeañeras que, justo el último día del 2008, un grupo de vándalos irrumpió en el destacamento militar en Tacuatí, maniatando al guardia, a su esposa, robando armas y, para remate, incendiando el precario destacamento. Muchos días después, cuando los autores del hecho pudieron hasta fugarse del país gateando, un súper operativo policial militar se puso en marcha. El mismo sigue hasta hoy y también hasta hoy, oficial y extraoficialmente, llegan a la capital las quejas de los uniformados que no tienen qué comer, cómo asearse, ni dónde dormir.

CONTENTOS Y NO TANTO

Un sector de la población de la zona está contento por la presencia del contingente que fue conformado vaciando cuarteles y comisarías de todo el país. Otro sector está descontento porque la capital se quedó sin policías y estamos a merced de los maleantes. Se trastocan roles; cuando que los militares no deberían intervenir en cuestiones internas, ahora lo hacen bajo el mando de los policías, trasgrediendo la Constitución misma.

Esto nos lleva a la pregunta de ¿a qué están jugando el presidente Fernando Lugo, el Ministerio del Interior y las Fuerzas Militares? La respuesta la tuvimos en los primeros días de este año, poco después del atraco al puesto de Tacuatí, cuando el Presidente y el alto mando militar se reunió en uno de los locales de las Fuerzas Armadas para ¿armar la estrategia de contingencia? No. Era para algo que demandaba mucho más capacidad y pienso: jugar vóley, una exótica política gubernamental para encarar la criminalidad, las invasiones de tierra y otros problemas sociales del país.

RELAX

Sus defensores dijeron: “Solo está descargando tensiones”. De hecho, todas las personas –incluidos presidentes– tienen derecho a disponer de su tiempo como mejor le parezca para descargar tensiones. Stroessner se iba de pesca, Duarte Frutos jugaba partidí, Bush y Obama le dan al golf, y así. Pero de ahí a convertirlo en un show mediático, es algo muy distinto. Hace unos días volvimos a tener una presentación deportiva de Lugo, esta vez con los periodistas acreditados a la cobertura presidencial. Muy contentos, los trabajadores de la prensa mostraron sus dotes deportivas en la casa presidencial. Sin embargo, ¿hasta dónde esa simpatía es solo eso y no una relación de dependencia? ¿Cuán unidos estarán por el deporte los periodistas y su fuente?

Por otro lado, viendo la efectividad de esta estrategia, sería bueno que Lugo invitase a los sojeros, a los que dicen ser del tal EPP, a los sintierras, a los sintechos, a los indígenas y a los niños de la calle y armase un gran campeonato y, a según los resultados, vaya dando concesiones.

Tal vez Lugo tenga buenas intenciones, pero ¿cuándo lo que hará como si fuese que gobierna? Y, de paso, ¿cuándo lo que los periodistas haremos como si fuese que informamos?


mescurra@abc.com.py


Marta Escurra

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18/01/2009 00:00:00