El fracaso de la convocatoria del presidente Fernando Lugo al Senado a fin de tratar la terna de candidatos para cubrir la vacancia en la Corte Suprema de Justicia deja en claro algunos pactos e intereses dentro y fuera de la Alianza Patriótica para el Cambio. Queda también la incógnita de si fue una maniobra mal calculada por el Presidente o si el fracaso estaba dentro del presupuesto para poner a prueba la lealtad de los aliados. Por otro lado, evidencia el pacto de los vanguardistas con Lugo y el de Lino Oviedo con Nicanor Duarte Frutos, quienes siguen dominando gran parte del Poder Judicial.
Fernando Lugo. Su promesa electoral fue trabajar para lograr una justicia independiente. Eso significaba no seguir con el sistema de elección de ministros de la Corte Suprema de Justicia mediante el cuoteo entre los partidos políticos. Eso traería como sana consecuencia una rápida reducción de la venta de influencias y el comercio de las sentencias.
¿Qué pasó? Miembros más cercanos de la Alianza le presentaron el siguiente escenario: si la Corte actual que funciona con ocho miembros elige de nuevo a un colorado como presidente que responde al oviedo-nicanorismo, tendría como consecuencia fallos que aumentarían la fuerza opositora en el Senado. Primero, Lino Oviedo le birlaría a Alberto Grillón su banca y tendría diez senadores; segundo, Nicanor Duarte Frutos sustituiría a Jorge Céspedes y lograría nueve aliados, con lo que alcanzarían juntos 19 miembros. Luego, si se les suman los franquistas, que son tres; más Alfredo Jaeggli ya tendrían una mayoría suficiente para trabar cualquier iniciativa del gobierno y comenzaría otra era de inestabilidad política.
Además, tendrán en sus manos los hilos de la justicia, con lo que seguirá el esquema actual en la que cada diputado, senador, presidente de seccional y de comité tienen sus propios jueces y fiscales para lo que hubiere lugar.
El escenario presentado además tenía el condimento de un eventual juicio político si en algún momento lograran sumar 30 senadores y 54 diputados. Con Lino, “Calé”, Nicanor y los Franco juntos, cualquier cosa se puede esperar.
A eso sumaron la imposibilidad, con la actual Constitución Nacional, de recurrir a otro mecanismo que no sea el cuoteo para cambiar la composición de la Corte. Ante este panorama, el presidente Lugo, aun con la oposición de sus aliados más cercano y quizás de él mismo, tuvo que ceder.
Los Franco. Una vez convencido el Presidente, comenzaron a analizar el costo de la operación. Aquí es donde primero se presentaron los Franco con sus fichas: la reconfirmación de Oscar Bajar y Sindulfo Blanco. Ambos no gozan de prestigio alguno, pero Dios sabrá por qué tanto apego a estos jueces. Se presentó el obstáculo que solo en marzo se podría tratar el tema y, como los miembros de la Alianza no tienen muy buen antecedente en cumplir acuerdos, surgió la posibilidad de firmar un documento que pudiera garantizar el pago del precio pactado. Así las cosas, parecía todo arreglado cuando apareció la abanderada de los Franco, Zulma Gómez, muy enojada. Con esta mujer solo el diablo puede saber qué pedido especial hizo al Presidente y que este no accedió, lo que provocó su ira. Pero, ¿es Zulma Gómez totalmente independiente para decidir por sí? ¿No se habría quedado acaso si Yoyito le pedía? Entonces, ¿jugaron los Franco todas las cartas a favor de la convocatoria de Lugo o dejaron un as en la manga para otra partida de juego que tal vez lo hagan con otros actores?
Luis Castiglioni. ¿Qué papel cumplió el líder de Vanguardia Colorada en este juego? ¿Fue para salvar, como se dice, los contratos que tienen sus amigos en las binacionales o para defender a sus adherentes que están en la función pública? Castiglioni parece que se jugó algo más. Siendo el líder con mejor perfil dentro de su partido, el hombre sabe que tiene que mantener la mayor distancia posible de Nicanor y su grupo. Las internas ya no están lejos y el partido está sin conducción. Además los correligionarios comienzan a sentir el polvo de la llanura y necesita reestructurarse. El primer posicionamiento será el próximo año, cuando se realicen las internas partidarias y las primarias para las municipales. Si Castiglioni gana y se convierte en presidente del partido, estará en posición para pelear la candidatura de su partido para el 2013. Además, si se confirmaba a Emiliano Rolón en la Corte ya tendría un ministro a su favor, por cualquier eventualidad.
Lino Oviedo. El jefe del partido Unace es, al parecer, el más beneficiado de este fracaso de Fernando Lugo. A más de la influencia que ya tiene actualmente en la justicia, se le abre la posibilidad de conseguir un fallo favorable en la inconstitucionalidad presentada para reclamar la banca del Partido Democrático Progresista. Eso, además de nombrar a jueces y fiscales que respondan a sus intereses.
El ex hombre fuerte de la milicia soportó en carne propia la manipulación de la justicia. Así que necesita de la estructura para tomarse revancha.
Nicanor Duarte Frutos. Si bien se presenta una ocasión para que el ex presidente recupere su banca en el Senado, no es muy seguro que lo haga. Parecería estar asumiendo todo el perjuicio que provocó a su partido y a sí mismo con los atropellos a la ley. No obstante, una composición favorable en la Corte les permite dormir tranquilo a él y sus allegados que podrían ser investigados por una justicia neutral.
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