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Greenpeace critica nuevas medidas contra la crisis del automóvil en Alemania

El grupo ecologista Greenpeace criticó hoy el nuevo paquete de medidas contra la crisis en Alemania, aprobadas esta semana por el Gobierno federal, y en concreto aquellas que se refieren al sector automovilístico, por considerarlas nocivas con el medio ambiente.


El grupo ecologista Greenpeace criticó hoy el nuevo paquete de medidas contra la crisis en Alemania, aprobadas esta semana por el Gobierno federal, y en concreto aquellas que se refieren al sector automovilístico, por considerarlas nocivas con el medio ambiente.

Este segundo programa de ayuda a la economía -con un presupuesto de 50.000 millones de euros- contempla una inyección de 2.500 euros por la compra de un nuevo vehículo a quienes lleven a desguazar su viejo automóvil con mas de 9 años, así como una reforma del impuesto de circulación, que ya no se regirá sólo por la cilindrada, sino también por las emisiones de CO2.

El Bundestag comenzó hoy el debate sobre dichas medidas, por lo que Greenpeace envió una carta a los parlamentarios en la que exige que rechacen la cuota de desguace y la reforma del impuesto de circulación del modo en que está prevista.

El experto en tráfico de Greeenpeace, Wolfgang Lohbeck, insistió en que la cuota de desguace es “ contraria a la protección del medio ambiente ” , y que un impuesto de circulación basado en las emisiones de CO2, que no grave a los todoterrenos de Audi, cuyo consumo supera los once litros, es “ un engaño ” .

Lohbeck acusó al Gobierno federal de haber antepuesto los intereses y “ la presión del lobby automovilístico al cuidado del medio ambiente ” .

Asimismo, los ecologistas exigieron la implantación de un sistema de cuotas climáticas que siga el modelo implantado en Francia en 2008.

El sistema francés de incentivos y sanciones consiste en que, cuando una persona compra un vehículo que emite menos de 130 gramos de CO2 por kilómetro (apenas cinco litros a los 100 kilómetros) recibe una prima, mientras que si adquiere uno que produce más de 160 gramos por kilómetro (en torno a seis litros y medio cada 100 kilómetros) debe pagar una tasa sancionadora.

De esta forma, aquél que compra un Mercedes Smart recibe 1.000 euros y el que adquiere un Citroen C6 o un VW Touareg paga 2.600.

Según los datos facilitados por Greenpeace, la cifra de compradores de vehículos respetuosos con el medio ambiente crecieron en torno al 50 por ciento, y la de personas que adquirieron un automóvil nocivo se redujo cerca del 40 por ciento.

Los fabricantes alemanes de automóviles aumentaron su cuota de mercado para los vehículos eficientes, como demuestra el hecho de que BMW registrase un superávit en las ventas del 3,9 por ciento.

Greenpeace pidió además a los parlamentarios que escuchen la recomendación de la Oficina Federal del Medio Ambiente y que mantengan la cuota de desguace sólo para los automóviles que no emitan más de 140 gramos.






EFE


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Ultima actualizacion:
31/01/2009 00:00:00