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ACTUALMENTE HAY UN MAYOR COMPROMISO HACIA LA DEFENSA DE SUS DERECHOS

Hoy discuten sobre “las residentas”

La historiadora Ana Barreto, hoy, a las 10:00, en un panel debate, en la Secretaría de la Mujer (Edif. Ayfra), se discutirá sobre “Las residentas, destinadas y exiliadas”, desde el punto de vista que no se conoce. Ana Barreto dice que las “residentas” son un mito, el ícono heroico que tienen los paraguayos después de la Guerra del 70, los niños caídos, los soldados, pero, por ejemplo, un recordatorio al soldado veterano de la guerra no hay; sí de las residentas.


–¿Qué se pretende contar o demostrar en el encuentro de hoy?
–Ver un poco como la imagen de las residentas se usó mucho para transformar un elemento de posición nacional para la memoria de los paraguayos después de la Guerra del 70, ya que hubo una política muy paternalista del gobierno de los López. Luego vino un liberalismo muy salvaje para formar y mantener unida nuestra memoria y nuestra cohesión nacional. Se usó la iconografía de “las residentas”, pero a muchas mujeres representantes de varios movimientos sociales no les gusta esta fecha.
–¿Cómo analizarás la imagen de las residentas?
–Lo que vamos a analizar es que las residentas son heroínas, pero más allá de cultivar el suelo, de acompañar al marido y al hermano a la guerra, las residentas también fueron castigadas, y al finalizar la guerra muchísimas de ellas se casaron con los brasileños, a los que tanto temor se les difundió durante la guerra.

3.000 mujeres, más o menos, no dudaron en ir detrás de los llamados cambá, a poblar Coimbra, por ejemplo, o muchas se fueron a Corrientes y a Corumbá a prostituirse y a trabajar de empleadas domésticas y así mandaban dinero o traían especies a nuestro país para alimentar a sus hijos que habían dejado.
Más que nada, lo que vamos a hacer es despertar una conciencia en las personas para ver cuál es la vara que usamos para medir el heroísmo de las mujeres. Si es tan heroína una mujer que va a prostituirse a Coimbra para mandar el dinero para que sus hijos se alimenten durante la posguerra, o es heroína la que se va al campo a labrar con la azada. La idea es ver que todas sean heroínas; eso es difícil.
–¿Por qué se esconde? ¿Para mantener la idea nacionalista?
–Después de la guerra, el Paraguay quedó muy destruido, y la ocupación brasileña estuvo hasta el ’76, alrededor de ocho años dentro de Asunción. Entonces había que mantenerse como paraguayos, firmes y tener una conciencia “paraguaya”. ¿A cual ícono se apeló? A la mujer, pero la mujer como una heroína suprahumana, amorosa, servicial, valorada en el trabajo hasta la última gota de esfuerzo; no la heroína humana.
Hubo cambios de roles importantes en la mujer, pero de ninguna manera ella desempeñó tareas u oficios a las que no estuviera acostumbrada.

Va a seguir labrando la tierra, seguir siendo empleada doméstica, prostituta, pero a partir de la posguerra se le va a colocar a la mujer en un estado mitológico.
–¿Cuál sería la verdadera historia?
–Muchos dicen que el país se levantó gracias a las residentas que labraban la tierra y que tenían muchos hijos, y que en los pueblos habían dos hombres nomás. Eso es cierto, por una parte, pero hay otra versión que dice que 5.000 mujeres fueron a prostituirse y trabajar como empleada doméstica para mandar dinero. Muchas venían después de uno o dos años trayendo lo que habían logrado, y tenían hijos, o si habían tenido hijos antes de irse, dejaban el dinero que habían juntado para ellos.
Cerca de 2.500 se casaron con miembros del ejército brasileño, que mayoritariamente estaba compuesto por esclavos soldados.
Las paraguayas optaron por casarse con ellos porque representaban la posibilidad de la comida; no fue tanto las armas lo que mató a nuestros compatriotas, sino fue el hambre. Muchísimos murieron de hambre, simplemente.
“Las residentas” son las que estaban acostumbradas a labrar la tierra cuando comenzó la guerra. Después están “las destinadas”: durante el gobierno de los López, se armó como un campo de concentración, cerca de la cordillera del Mbaracayú, y ahí fueron mandadas 3.000 señoras y sus hijas acusadas de traición.
Otras mujeres se prostituyeron y se casaron con los brasileños, cuando el gobierno del Brasil regaló tierras en Corumbá y empezó a regalar pasajes gratis durante cuatro años.
El fruto del trabajo de las mujeres que fueron a trabajar como empleadas domésticas y prostitutas va a servir para darles de comer a sus hijos que quedaron, para mantener a sus familias y para volver a comprar las propiedades, así como también para levantar el país.


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24/02/2009 00:00:00