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MARCEL GRANIER, DIRECTOR DE RADIO CARACAS TELEVISION

Narcotráfico y poderes fácticos ponen en jaque la libertad de expresión

Armando Prida Puerta, presidente de la Fundación para la Libertad de Expresión de México, pinta un sombrío panorama para la libertad de prensa en su país, que considera el más peligroso de América Latina. Asegura que en algunas regiones están ya con una autocensura tal, pues impera la ley de “plomo, plomo o plata!”, con la que el narcotráfico y los poderes fácticos los ponen en jaque. Hoy se presenta el informe país por país.


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Armando Prida Puerta.

–¿Qué es la Fundación Para la Libertad de Expresión?

–Es una institución creada para la defensa y preservación de la libertad de expresión colectiva, no solo en el ámbito periodístico, sino de todos, de los medios, de los empresarios amenazados por autoridades o poderes de facto exigiéndoles la renuncia de algún periodista o el cierre de esa fuente. Se creó en octubre del año pasado con gente de todas las creencias; de izquierda, de derecha, de centro. No es religioso, no es partidista, ni tiene etnias. No tiene nexo con ninguna otra institución y es autosuficiente.

–¿Es propietario de medios en México?

–Presido la Asociación Periodística Síntesis de Puebla.

–¿Su país es difícil para el periodismo y la libertad de expresión?

–El gobierno te permite decir lo que quieres, pero decir la verdad cuesta. La dices, pero te arriesgas. Como en muchos lugares del mundo, cuando son oposición siempre demandan por la libertad de expresión para fustigar o corregir los errores del gobierno en curso. Cuando llegan al poder, allí vuelven a las prácticas tradicionales de presión. Tenemos serios problemas.

–¿Ejemplos?

–Uno es el narcotráfico. No solamente como país productor, sino como país de paso y ahora como país consumidor. Cifras semioficiales hablan de 3 millones de consumidores de todo tipo de drogas, desde la marihuana ligera hasta la heroína pesada. Segundo, tenemos gobernantes que no están acostumbrados a vivir la crítica. Muchos funcionarios no permiten que se hable de ellos. Responden con una represión, no de frente, sino por la espalda. Es decir, te cooptan los recursos de publicidad, con terrorismo fiscal o aparecen seudoperiodistas francotiradores para mermar tu credibilidad, con denuncias falsas. Secuestran tu pase.

–Difícil trabajar así en un terreno tan fangoso...

–El medio periodístico está inmerso en un severo problema porque no solamente tiene que trabajar lo normal para sortear la crisis actual, sino tiene que defenderse de dos poderes fácticos, el narcotráfico y algunos funcionarios del Gobierno. No todos. Estamos ya a niveles de autocensura muy serios. ¿Has escuchado la frase: “plata o plomo!”?

–¿Es de Colombia?

–En México ahora es: “¡plomo, plomo o plata!”. Tenemos más plomo que plata. Para sobrevivir, depende de las regiones. México no es un país que esté envuelto en batallas en todas las calles, sino solo en algunas ciudades y en ellas algunos sectores específicos son violentos. Puedes ir a Cancún y vivir sin problemas, pero hay sectores focalizados con una batalla muy seria con el gobierno, al cual apoyo y defiendo para acabar con este cáncer que es el narcotráfico. Así, los periodistas que empiezan a escribir de los diferentes cárteles u operadores de los cárteles o contra sus mensajeros, son sujetos de violencia. Los amenazan y luego los ejecutan.

–¿Cómo se defienden?

–Solamente con la autocensura o no radicando en el lugar y escribiendo con un seudónimo, pero entonces el blanco es el medio. Ha pasado en Monterrey, con Televisa; con El Debate, en Sinaloa... El dueño del Reforma dicen que está exiliado en EE.UU. por amenazas del narcotráfico.

–¿Mataron a muchos periodistas en México?

–Hay muchas cifras, dependiendo de quién lo diga. Calculo que del año 2000 en adelante hubo unos 54 periodistas asesinados o levantados y desaparecidos. Sin duda, son gente del narcotráfico. El Gobierno no es el responsable, pero por omisión y la falta de seguridad para ejercer la profesión, es corresponsable en la medida que le corresponde. No es el ejecutor de los crímenes, pero la falta de la seguridad sí le compete al Gobierno.

–¿En estas condiciones no hay garantías para la libertad de expresión?

–Los riesgos son muy altos e implican severos problemas. Por ejemplo, a Miguel Badillo, dueño de la Revista Contralínea, le sacaron la publicidad del Gobierno, luego un empresario lo demandó. Pero los niveles de economía son tan disímiles que debe enfrentar 15 demandas. Así no se puede. La Fundación está proponiendo soluciones alternativas.

–¿Como cuáles?

–La primera es un código de ética público de cada medio que te obligue a responder ante tus lectores o la sociedad la integridad de lo que haces. El nombramiento en cada medio de un ombudsman y un defensor de los derechos de los periodistas de ese propio medio. También vamos a crear una gran red para pedir apoyo a nivel internacional.

–¿Un frente común?

–Cuando un periodista es asesinado, es a la sociedad a la que quitaron un pedacito de expresión y de libertad. Cada vez que matan a un periodista, matan parte de la libertad de expresión de cada ciudadano, matan la posibilidad de exigir y denunciar sus derechos, están matando el futuro del país.

–México es el país más peligroso para libertad de expresión en América?

–Pienso que sí. México ha llegado a un nivel tal que ya es imposible... Yo considero que se dejó crecer demasiado el abuso del narcotráfico a través de los años y ahora, al enfrentamiento brutal al que nos estamos enfrentando de una manera legítima, y que yo respaldo al Gobierno para ello, ha generado una reacción muy violenta de quienes siempre vivieron a la sombra del confort, donde nunca antes han denunciado o gozaban del privilegio de leyes y en esa riqueza, opulencia e impunidad; cuando se lo han quitado, han reaccionado de manera violenta porque se acabó la zona de confort.

–¿Se avizora una solución?

–Pienso que vamos a pasar unos diez o doce años más un poco difíciles. Porque, adicionalmente, en esta batalla del Gobierno contra el narcotráfico, que se empieza a ganar de manera visible, lo que está pasando es que las bandas, al ser atacadas y perder sus ingresos de drogas, se han vuelto secuestradores, extorsionadores, ¿y en contra de quién van? Contra la sociedad, que no puede defenderse; no van en contra de los funcionarios que tienen un escolta de doce vehículos blindados, sino van contra aquel que no tiene. Van contra el empresario pequeño y mediano, a quien extorsionan por 20.000 a 30.000 dólares. Van en contra de los comerciantes comunes, a quienes piden una cuota mensual para que no les molesten. Esta es la guerra contra la que tenemos que luchar y es la guerra que estamos ganando. Es la guerra que tenemos que difundir con la seguridad de que no maten a un periodista más, que no amenacen más a ningún empresario de muerte. Para eso es esta red que queremos conformar.

–¿Qué puede hacer la sociedad internacional?

–Vamos a hacer continental nuestra red porque, reitero: a la muerte de un periodista, le arrancamos un pedazo a la población de su derecho a decir la verdad. No muere el periodista. Con el periodista mueren muchas gentes, no solo en México, sino en cualquier país del mundo.

pgomez@abc.com.py


Pedro Gómez Silgueira

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14/03/2009 00:00:00