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AREA DEL CANAL EN EL PILCOMAYO, UNA REGION EN EL OLVIDO (6)

Pozo Hondo pudo haber sido ciudad si la Picada 500 se hubiera asfaltado

Pozo Hondo pudo haber sido ciudad, pero no se asfaltó la Picada 500. La quimera se convirtió en una lucha por salir adelante. Ahora esperan contar con luz, pero necesitan una simple nota de la Cancillería, solicitando a Salta el suministro eléctrico desde Misión La Paz.


El director de la escuela de Pozo Hondo llegó al local escolar para iniciar tareas. Es oriundo de Nueva Italia, a 750 kilómetros de su lugar de trabajo. Admirable.

A mediados de la década de 1990, la Municipalidad de Mariscal Estigarribia lanzó el ambicioso proyecto de crear una ciudad en Pozo Hondo. En ese entonces, apenas si dos o tres familias estaban instaladas a orillas del río Pilcomayo, rodeando el destacamento naval.

El puente actual era objeto de discusiones entre los gobiernos de Argentina y Paraguay, mientras los indígenas de Misión La Paz se oponían en forma activa al proyecto. El argumento principal era el riesgo de destrucción de la comunidad.

El temor de los indígenas era comprensible: el proyecto de puente formaba parte de un corredor bioceánico, se hablaba de un tránsito incesante entre San Pablo (Brasil) y la costa chilena del Pacífico, el asfaltado se consideraba inminente.

En estas condiciones, el liderazgo consideró inaceptable la construcción del puente sobre el Pilcomayo. La oposición al proyecto se convirtió en elemento aglutinador de los wenayeh, comunidades inclusive antagónicas a Misión La Paz sumaron su apoyo y el resultado fue la consolidación de una incipiente organización indígena.

El puente se construyó, la gobernación de Salta realizó importantes concesiones, pero no llegaron el asfaltado ni la bioceánica y tampoco se produjo el fin de la cultura wenayeh.

Todo sigue absolutamente igual, excepto el puente que se convirtió en una suerte de pasarela donde al caer la tarde todo el mundo se encuentra allí.

LA QUIMERA DE POZO HONDO

Pozo Hondo se presentaba como la ciudad del futuro, al convertirse en paso obligatorio del comercio bioceánico. La expectativa de filas y filas de vehículos transportando productos, la ilusión del asfaltado de la Picada 500, con sus ramales a Infante Rivarola y Pozo Hondo realmente daban sustento a la ilusión.

No sucedió nada de esto. Los wenayeh siguen con la misma cultura a pesar del puente, mientras que en Pozo Hondo el comercio fronterizo no pasa de vender galleta y ropas a los indígenas de Misión La Paz.

Una serie de factores condenaron al fracaso el proyecto de convertir a Pozo Hondo en una ciudad, muy especialmente la estupidez gubernamental de no asfaltar la Picada 500, optando por el tramo La Patria-Infante Rivarola.

Esta decisión posiblemente fue resultado de sobornos, dados los intereses económicos que giran en torno a establecimientos ganaderos instalados en La Patria.

UN SUEÑO LATENTE

Contra toda lógica, un puñado de 15 familias se aferra a seguir en Pozo Hondo. Aman esa tierra y mantienen el sueño de convertirla en una ciudad. “Aquí se vive en paz. Hay tranquilidad y tenemos todo para salir adelante. No tenemos miedo al trabajo”, expresó la señora Luisa Maldonado, presidenta de la comisión vecinal.

Argentina montó una estructura importante en Misión La Paz, en espera de la bioceánica. El asfaltado nunca llegó a Pozo Hondo.

Doña Luisa y su marido llevan 10 años viviendo en Pozo Hondo, son oriundos de Luque. Llegaron en tiempos de la paridad del peso con el dólar, se instalaron bajo una carpita ofreciendo productos diversos.

Y tiene razón: Pozo Hondo tiene un atractivo especial, es un sitio que invita a quedarse a orillas del Pilcomayo.

La comunidad necesita muy poco para dar pasos importantes en su desarrollo. Energía eléctrica, por ejemplo. El suministro puede venir desde Misión La Paz, donde la gobernación de Salta instaló un generador que funciona con gasoíl.

La empresa privada que distribuye electricidad ofreció a Pozo Hondo suministrar energía, cobrando el servicio. La comisión vecinal aceptó la propuesta, pero se requiere que un organismo oficial de Paraguay pida la conexión a la gobernación salteña. Es todo lo que se necesita para tener luz 24 horas.

Aunque parezca mentira, este es el momento en que nadie firma el pedido, ni siquiera la Municipalidad de Mcal. Estigarribia.

La última petición de nota fue presentada hace unos días a la Cancillería, en Asunción, con la esperanza de que pueda remitirse el escrito.

Es poco lo que necesitan en Pozo Hondo, pero al mismo tiempo tan importante, pero nadie lo hace.

Próxima nota: El abandono de la Picada 500

roque@abc.com.py


Roque González Vera

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14/03/2009 00:00:00