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COMUNICACIÓN

Reflexiones de Semana Santa

Estamos en la Semana Santa, la gran Semana de nuestra fe, en la que el mismo Jesús, Dios hecho hombre, “carga con la cruz”, da su vida por todos los hombres y nos devuelve la esperanza con su resurrección.


Jesús nos invita a “cargar” con la cruz y seguirlo, pero no por una simple imitación, sino como un medio para que también nosotros podamos llegar a la gloria.

Todos tenemos nuestra cruz; basta sólo con mirar nuestra vida y la de quienes nos rodean: una enfermedad, un abandono, una calumnia... todo es cruz, y si bien hay “variedades de cruces”, todas son cruces.


La Semana Santa es la semana en la que nuestra propia cruz adquiere el sentido verdadero y profundo que tiene, la que le da el mismo Jesús. Pero no todo quedó en el Viernes Santo, sino que ese fue el paso necesario y conveniente para la Resurrección, a partir de donde todo adquiere un sentido nuevo.


Padre Oscar Pezzarini

Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México.


Lee las siguientes lecturas reflexivas, que tratan acerca de la cruz que debe cargar el ser humano todos los días de su vida.


La cruz adecuada

Una leyenda cuenta que Dios tuvo misericordia de un hombre que se quejó de su cruz demasiado pesada.

Lo hizo entrar en una sala donde estaban reunidas todas las cruces de los hombres, y le dijo: “¡Elige!”. El hombre se puso a buscar la cruz menos pesada. Vio una muy fina, pero fue mucho más larga y por eso muy incómoda. Vio una pequeña; pero queriéndola levantar se dio cuenta de que era pesada como plomo. Entonces vio una que le gustó, y se la puso sobre sus hombros. Pero ésta tuvo una punta afilada que le penetró como una espina en la carne. Así, todas las cruces tenían algo de desagradable. Y cuando había revisado todas, no había encontrado todavía nada adecuado.

Entonces descubrió una, que había escapado a su atención, tan escondida estuvo. Esta no fue demasiado pesada, tampoco demasiado liviana, fue bien manejable, como preparada justamente para él. Esta cruz la quiso llevar en el futuro. Pero cuando miró mejor, se dio cuenta de que fue su cruz de siempre, la que hasta ahora había llevado.


Llevar su cruz

Los hombres caminaban con sus cruces en el valle de las lágrimas. Lucharon con su carga pesada. En eso, a uno le pareció su cruz demasiado larga y, sin pensar mucho, cortó una buena parte.

Después de una larga peregrinación llegaron todos a un abismo. No hubo puente para llegar al país de la eterna alegría. Después de pensar un momento todos pusieron sus cruces sobre el abismo. Su largo alcanzó justamente para servir como puente. Pero el que había cortado la suya, para no tener que esforzarse tanto en el camino, quedó allí desesperado.


Preguntas de reflexión

¿Qué sensación te produjeron estos dos textos breves?

¿Te sientes identificado con alguna de las lecturas? ¿Has pensando alguna vez que los problemas de las demás personas son menores a los tuyos? ¿O has sentido ganas de tirar todo por la borda?
¿Sientes que has aprendido algo nuevo o que recordaste algo que habías olvidado?
Deduce una moraleja para cada una de las lecturas.


Lic. Águeda Medina


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Ultima actualizacion:
07/04/2009 00:00:00