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PRESIDENTE ASEGURO QUE EL GOBIERNO NO DARA NINGUN TRATO ESPECIAL AL EX MINISTRO

Honduras dice que ex ministro de la dictadura “decidió ir por su cuenta”

TEGUCIGALPA, 2 (EFE). El ex ministro del Interior de Paraguay, Sabino Augusto Montanaro, renunció al asilo político del que gozaba en Honduras y regresó a su país ”por voluntad propia”, informó el gobierno hondureño. Eduardo Enrique Reina, secretario privado del presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo que Montanaro ”decidió irse por su cuenta”.


Sabino Augusto Montanaro es ingresado al hospital policial “Rigoberto Caballero”, donde permanece desde el pasado viernes 1 de mayo, tras regresar de Honduras.

Reina recordó que mientras fue subsecretario de Relaciones Exteriores, hasta finales del año pasado, ”no hubo ninguna solicitud de extradición de Montanaro por parte del Gobierno de Paraguay ” , que preside desde agosto de 2008, Fernando Lugo.

Montanaro, quien vivía en un lujoso edificio de apartamentos en Tegucigalpa, era visto con alguna frecuencia en un restaurante de comida argentina, en la barbería de un hotel y en algunos centros comerciales de la capital hondureña. En los últimos años experimentó una evidente desmejoría física y necesitaba la asistencia de dos o tres acompañantes para movilizarse.

La coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH), Bertha Oliva, indicó a EFE que brindarle asilo político a Montanaro ” fue un error del gobierno de Honduras”, en 1989, entonces presidido por José Azcona, del Partido Liberal, nuevamente en el poder. Montanaro se refugió en Honduras luego de abandonar Paraguay a raíz del derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989).

El ex funcionario paraguayo, de 87 años, abandonó Tegucigalpa en un vuelo comercial acompañado por su hijo.

A su llegada a Asunción, fue trasladado en silla de ruedas del aeropuerto internacional Silvio Pettirossi al Sanatorio Adventista, donde estuvo recluido bajo observación.

”Genocidas como Montanaro nunca van a encontrar un lugar donde reposar o pasar tranquilos los últimos días de su vida. Su conciencia no lo dejará tranquilo mientras no confiese la verdad” , expresó Oliva, quien además señaló que en Tegucigalpa ”el círculo de amigos de Montanaro era gente de alto nivel y mucho dinero” .

” Honduras no debe seguir siendo refugio de criminales de esa naturaleza porque el país queda muy mal visto a nivel internacional”, agregó.

Los organismos defensores de derechos humanos de todo el mundo “sabían que aquí estaba oculto un criminal que no estaba arrepentido de lo que había hecho en Paraguay”, dijo.

Augusto Montanaro fue ministro de Interior paraguayo entre 1966 y 1989, la época más represiva del régimen de Stroessner, quien falleció a los 93 años, el 16 de agosto de 2006, exiliado en Brasil.

La justicia paraguaya requirió al menos dos veces a Honduras la extradición de Montanaro, lo que no pudo concretarse debido a que no existió un tratado en esa materia hasta mediados de 2008.

Entre otros cargos, Montanaro afronta el de la desaparición del médico paraguayo Agustín Goiburú, ocurrida en noviembre de 1969 en la ciudad argentina de Posadas, en la frontera con Paraguay.

La Cancillería paraguaya informó hoy que el Gobierno de Honduras no le notificó la salida de Montanaro, acusado de delitos de lesa humanidad.

DEBE RENDIR CUENTAS

“Sabino Augusto Montanaro no solamente tiene que rendir cuenta por sus crímenes, sino también por sus robos al Estado y al pueblo paraguayo que sigue reclamando justicia.

También hizo parte de la Operación Cóndor, pacto criminal entre los gobiernos militares de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay, que dejó más de cien mil víctimas fatales en la región desde 1975 al 85”, expresa el humanista paraguayo Martín Almada, premio Nobel alternativo.


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03/05/2009 00:00:00