¿Cuál es la mejor edad para ser madre? ¿Los 20, los 30 ó más, quizás? O es la que dicta el corazón. Algunos entendidos dicen que ni los 20 ni los 30: los 34. Otros, sin embargo, echan por tierra esta teoría. La sicóloga Norma Espínola afirma que los cambios sociolaborales llevan a planear más tardíamente la llegada de los hijos, pero que definitivamente la mejor edad para ser madre es: Cuando la mujer lo desee y esté mejor preparada a nivel emocional, fisiológico y económico.

Hace 20 años, la mayoría de las mujeres tenían su primer hijo alrededor de los 25 años. Hasta hace poco, se consideraba la edad ideal. Sin embargo, un estudio realizado por un investigador inglés acaba de poner todas estas creencias patas para arriba: sostiene que la edad ideal para la maternidad se extiende hasta los 34 años. Al examinar la historia clínica de 3.000 mujeres que habían tenido por lo menos un hijo, el profesor John Mirowski y su equipo de investigadores descubrieron que los problemas de salud comienzan a disminuir a partir de los 22 años y alcanzan el nivel más bajo a los 34 años. Y que vuelven a aumentar después de esa edad. “Una mujer que tuvo su primer hijo a los 34 años, sostuvo el profesor Mirowski, es 14 años más joven, desde el punto de vista del estado de salud, que una

“La mejor edad es la que te dicta el corazón. Cuando sientas que estás preparada física y emocionalmente; deseosa de amar y educar correctamente”.
mujer que trajo un hijo al mundo a los 18 años”.
Esta investigación fue publicada en el Journal of Health and Social Behaviour, una revista británica sobre salud y comportamiento social.
Claro que la tesis no convence a una gran mayoría. Por ejemplo, Cecilia Pyper, profesora de Ginecología de la Universidad de Oxford, subrayó que después de los 35 años las mujeres se vuelven menos fértiles: “Una mujer que tiene su primer hijo a los 34 años no tendrá un segundo hijo antes de los 37 ó 38, edad en la cual es más difícil contraer un embarazo”.
Según Cecilia Pyper, “se puede esperar hasta los 30 años para tener el primer hijo, pero es mejor no postergarlo más, de manera que si surgen problemas haya tiempo de recurrir a la fertilización artificial”.
Melanie Every, vocera del Royal College for Midwifery (una organización profesional que nuclea a los obstetras

"Es aconsejable que no concibas un bebé si estás viviendo un momento de tensión provocado por alguna enfermedad, o una separación de pareja, o una crisis en el trabajo. Algunas mujeres piensan que un embarazo puede solucionar algunos problemas; sin embargo, están equivocadas. Sólo sería un problema más".
británicos), cree que los resultados de la investigación dependen más de una mejor “salud” económica que de la edad ideal: “Las mujeres profesionales que postergan el momento de tener hijos tienen un ingreso más alto, un mejor nivel educativo, una dieta mejor y mejores condiciones de vida; en otras palabras, una mejor posición social y económica y, en este sentido, ser un poco más vieja puede ser una ventaja”. En este punto coincide nuestra entrevistada la sicóloga Norma Espínola.
Ella asegura que los cambios sociolaborales conducen a la mujer a postergar la experiencia. Y en muchos, positivamente. “La madurez conlleva responsabilidad que, sumadas a la estabilidad económica, pueden resultar excelentes ingredientes. “A mayor edad, teóricamente, mayores son los riesgos de infertilidad, abortos, partos pretérminos y otras complicaciones. Sin embargo, existe un hecho comprobado en las sociedades industrializadas: las mujeres prolongan la edad para la maternidad”, señala. La sicóloga explica también que la incorporación de

la mujer al mundo laboral, las crisis económicas, los divorcios y nuevas parejas a edades más tardías cambiaron por completo la sociología de ser madre a los 20 ó 25 años. “Ahora se sabe que una mujer sana, que lleve un estilo de vida saludable y que desee ser madre en torno o pasados los 40, puede embarcarse en esta maravillosa aventura, elegida libremente”. A su criterio, el deseo de ser madre, de tener y de cuidar a los hijos, llega casi a todas las mujeres, pero la decisión depende mucho de la realidad y de los valores de cada una de ellas. La decisión de ser madre no debe darse por la edad, transformarse en una obsesión ni tampoco en una circunstancia sin consecuencias “El tener un hijo es una responsabilidad y un compromiso, una decisión que debe

ser meditada con tranquilidad, confianza y sinceridad”, dice la sicóloga.
Algunas no dudan, tienen clarísimo que desean ser madre; otras quieren pero se sienten inseguras, no preparadas; y otras, aunque lo deseen tanto como las demás, no encuentran o no disponen de un hueco en su vida para tener un hijo.
Ni experiencia ni titulo
“Para ser madre no se requiere título ni experiencia, dice en otro momento la sicóloga. La maternidad no llega con un manual de instrucción. Nadie nace preparada para ser una madre. Sin embargo, las mujeres que están en la búsqueda pueden contar con mucha información sobre salud, educación, embarazo y parto, en libros o revistas sobre el tema, hasta en Internet”. La experiencia de cada mujer, de cada madre, es única, personal, e incomparable. Una madre con o sin

pareja, biológica o adoptiva, será siempre una madre, sin diferencias. “La discrepancia residirá en la forma de cómo recibes cada hijo, cómo lo eduques o lo cuides”.
Antes y ahora
Doña Nidia es una mujer de 70 años. Cuenta que, en su época, las mujeres se convertían en madres muy tempranamente. “Antes nos obligaban a casarnos jóvenes y por eso teníamos hijos más temprano”. Ya sabemos que la realidad actual es todo lo contrario. Las mujeres estiran como chicle el momento de la maternidad. Un ejemplo es su hija Fátima, quien fue madre a los 30. “Primero quise terminar mis estudios y consolidar mi carrera”, dice. Su decisión obedece a los cambios socioculturales y el proceso de reivindicación, tal como lo menciona nuestra entrevistada, la sicóloga Norma Espínola. Es como un resultado de las conquistas sociales de la mujer de hoy, quien, además de formar una familia, aspira a una exitosa profesión, una mayor participación social y mejores condiciones de vida. Claro que el fenómeno de postergar el momento para tener un hijo no se da en todas las mujeres por igual. Depende mucho de la clase social a la que pertenece. “Para una mujer rica y una pobre, tener un hijo no se ve de igual manera, ya que la primera tiene resuelta la manutención del niño, mientras que la segunda tiene que pensar cómo va a cubrir los gastos del parto, de los medicamentos y todo lo que implica dar a luz y esto influye en la decisión del momento”. Espínola señala que en las sociedades desarrolladas las mujeres tienen los hijos más tarde, pero que, en los países pobres como el nuestro, todavía prevalece el embarazo en la adolescencia.
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