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GOTAS DE PAZ

Ser discípulo

Jn 15,1-8 Jesús nos muestra una comparación, en donde El es la vid y nosotros los sarmientos. Al final, manifiesta que “la gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante y así sean mis discípulos”. Por tanto, hay una seria asociación entre “ser discípulo” y “dar fruto abundante”.


Al parecer, en el mundo moderno no todos están preocupados en dar frutos abundantes, pero sí en tener un éxito redondo en lo que hacen, ganar abundante plata y recibir largos aplausos. Si los medios usados son morales o inmorales no importa mucho; si se daña o no al semejante, también no cuenta demasiado.

Sin embargo, para ser discípulo y dar frutos, en la enseñanza de Jesús, hay que atender a algunos puntos, como ser: estar unido a El, como una rama está unida al tronco del árbol.


Cuando uno está unido de esta manera recibe la savia que lleva a generar flores y, a su tiempo, dar los frutos correspondientes. Pero, cuando la rama se separa del tronco, va a secar y será echada al fuego.


Mi hermano y mi hermana, Jesús revela algo muy verdadero, nos guste o no nos guste: sin El nada podemos hacer. El ser humano puede usar su libertad para alejarse del Señor y despreciar sus enseñanzas, pero tengamos claro que esta actitud NO SALE GRATIS y la vida se encargará de cobrar, con creces, esta burla hacia el Señor.


El discípulo se arrima a su Palabra, pues ella nos limpia por dentro y purifica nuestros criterios de acción, pues no podemos amar solo de palabras, sino con obras y de verdad (Cf. 1 Jn 3).


Asimismo, entiende que el Padre, a veces, tiene que podar el árbol, no como castigo, pero para que dé más frutos todavía.


El discípulo que ama a su Maestro se mantiene fiel en los momentos de poda y, aunque con algunos dolores y dudas, sabe que el Padre le regala lo mejor en este momento y lo que más le conviene.


Refiriéndose a este Evangelio, el documento de Aparecida explica: “Jesús revela el tipo de vinculación que El ofrece y que espera de los suyos. No quiere una vinculación de “siervos”, pero quiere que su discípulo se vincule con El como “amigo” y como “hermano”, pues de esta manera comparte la misma vida que viene del Padre” (DA 132).


Y, precisamente esta vinculación forma el discípulo en la santidad y lo lleva a dar frutos de justicia y de sentido común.


Paz y bien.

hnojoemar@bol.com.br


Hno. Joemar Hohmann

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Ultima actualizacion:
10/05/2009 00:00:00