Sin la contundencia anunciada, terminó ayer la protesta contra Lugo, organizada por 45 organizaciones bajo el lema “Jaku’éke Paraguay”. El Gobierno dispuso estricto control policial, no respondió a los reclamos, y, finalmente, los sintechos, los últimos que quedaron en la plaza, se retiraron, aunque dijeron que siguen movilizados.

Una vista desde el Parlamento de la manifestación contra Lugo “Jaku’éke Paraguay” ayer alrededor de las 11. La cantidad de movilizados se calculó entre 5 y 6.000 personas.
Lo que se había anunciado como la primera gran movilización masiva contra el Gobierno, capaz inclusive de ponerlo en aprietos, no pasó a mayores. Uno, porque no hubo la cantidad de personas prometida –los líderes sintechos hablaron de 40.000 movilizados– y, segundo, el Ejecutivo optó por no atender los reclamos. A esto se sumó la no muy buena coordinación entre las organizaciones convocantes, hecho que se notó cuando alrededor de las 13:00, los docentes afiliados a la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), luego de una entrevista con el titular del Congreso, Enrique González Quintana, se dieron por satisfechos y se retiraron. Ellos están en contra de la ley de descentralización. Con esto, la concurrencia en las plazas frente al Parlamento, que era de unas 6 a 7.000 personas, quedó visiblemente reducida porque quedaron solos los sinviviendas.
El control policial, con la Fiscalía, como pocas veces fue riguroso. Aplicaron la ley del “marchódromo”, legislación promovida durante la era colorada que permite acorralar cualquier manifestación en el microcentro. Pero los controles policiales, para evitar que los manifestantes portaran armas contundentes, comenzaron en los principales accesos a la capital. Esto sirvió de argumento a los organizadores, sobre todo los sintechos, para acusar al Gobierno de aplicar una persecución policial al estilo stronista para impedir la salida de miles de personas. En un momento dado, en Ygatymí y 15 de Agosto, punto de encuentro de los sintechos, el director de orden y seguridad, Crio. Vicente González, encaró a Pulciano Sánchez y otros cuestionados dirigentes, al expresarles que la Policía no ataja ni a personas ni a vehículos y que solo estaba controlando.
“BASTA DE DICTADURA”

Un control riguroso de la gente que se trasladaba en colectivos realizó la Policía desde tempranas horas de ayer en los accesos principales a la capital. Hubo muchas quejas.
En el acto central frente al Congreso, los discursos se centraron en denunciar la supuesta represión del Gobierno. Felipe Cabrera, cuestionado líder sintecho, habló del “montaje de un aparato represivo” stronista, y señaló que el Gobierno, ante los reclamos de los sintechos, responde con atropellos a los asentamientos, utilizando policía montada, perros amaestrados, fiscales, etc. Dijo, como otros oradores, que Lugo instaló el terrorismo de Estado. También varios oradores insistieron con frases como “basta de dictadura” o “dictadura nunca más”. Tras la reunión de Corina Falcón, líder de la FEP, con González Quintana en el Senado, entraron los líderes sintechos y Juan Vera, de Asucop, otra entidad convocante de la protesta, de las 45. Allí fue una queja general contra el Gobierno y la Policía, lo que González Quintana trató de calmar. Luego el titular del Congreso se retiró y se quedaron los dirigentes a definir qué dirán a la gente. Al terminar la reunión, anunciaron que iban a retirarse de la plaza para evitar “una masacre” a los manifestantes a base de la ley del “marchódromo” y que iban a continuar con la protesta en forma indefinida, en algún lugar de Central, con huelgas de hambre, crucifixiones, etc. En la plaza, Felipe Cabrera y Pulciano Sánchez se declararon en huelga de hambre, y ordenaron el retiro de la gente, como en la marcha anterior, con las manos vacías.
CADA SECTOR CON SU RECLAMO
Cada organización convocante de la protesta de ayer tenía su reivindicación particular. Los sintechos exigían la destitución de Pablino Cáceres, titular de la Secretaría de Acción Social, y la reposición de sus programas de regularización de asentamiento que Lugo con un decreto los eliminó. Un sector de camioneros pedía reducción del precio del gasoíl entre G. 500 y 1.000 por litro. También se solicitó la reducción del 30% de la tarifa de la electricidad, entre los 13 reclamos principales. Por otra parte, los líderes sintechos se ubicaron anoche en una plazoleta, cerca de Calle Ultima y Mcal. Estigarriba, en Fernando de la Mora. Allí están los huelguistas de hambre. Hoy resolverán qué medidas a tomar.
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