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Protágoras el hombre como medida

La filosofía puede a veces tomar las formas más sensibles que acepta el intelecto. Cuando Protágoras dijo que el hombre es la medida de todas las cosas, no sabemos si lo sabía. Lo habrá sabido.


Imaginen alguien que fue nombrado nuevo jefe de una empresa y tras asu-mir su cargo encuentra que tanto el es-critorio como la silla que le asignaron le resultan demasiado pequeños. ¿Qué opinaríamos si este hombre decide re-emplazarlos para ponerse cómodo?Cuando Protágoras dijo que el hombre es la medida de todas las cosas, lo que estaba afirmando es que genéricamente y cada hombre en particular medían las cosas a su alrededor y que las tomaban o desechaban según su gusto y conve-niencia. En realidad siempre fue así.Según el texto bíblico, Dios hizo al hom-bre a su imagen y semejanza. Imaginen si el Creador hubiera tenido el aspec-to de un batracio. Sin embargo, según cierto filósofo moderno, nosotros tene-mos el mejor aspecto posible, debido a que también vivimos en el mejor de los mundos, lo cual pone de soslayo cual pretensión de blasfemia. Buda, por ejemplo, tiene el aspecto de sus ado-radores.Lo relativoNo sabemos quién fue el primer sofista, el que defiende los pros y los contras de todas las cosas, pero lo que sí po-demos decir es que Protágoras es el primero del que tenemos noción. Para este filósofo presocrático, nacido a ori-llas del mar Egeo, el conocimiento es una cuestión relativa.Alrededor del 490 antes de nuestra era, en la ciudad de Abderas, provincia de Tracia, vio Protágoras la luz del mundo. Se convirtió en un orador extraordinario y se dedicó a enseñar a los jóvenes de su época que cualquier argumento tenía siempre dos o varias caras. Negó todo fijismo sobre las verdades y valores universales de la humanidad, basándose en un absoluto relativismo del conocimiento.Fue el primer pensador en afirmar que lo único absoluto es que todo es rela-tivo y que por ello la percepción de lo absoluto es resultado de nuestra parti-cular perspectiva.Hace muchos siglos, para ponernos de acuerdo y en orden, utilizamos unida-des de medida que hemos inventado. Para Protágoras, la unidad de medida que es natural y reina sobre las demás es el hombre mismo, “de todas las co-sas, de las que son en tanto que son, y de las que no son, en cuanto que no son”.El sofismaPor ser un sofista por excelencia, a Protágoras se le ha criticado su relativismo. Se ha dicho que si todo es igualmente verdadero, podría afirmar-se que todo es igualmente falso, te-niendo todas las opiniones la misma validez.Sin embargo, el filósofo no se inmu-taba por eso. Cuando afirmó que si algo tenía un sabor agradable para una persona sana, y amarga para una enferma, lo que pasaba era que ambas tenían razón conforme a su situación.No obstante, Protágoras entendió que este criterio no era radical; de serlo, no sería relativo. Indicó que existía una escala de criterios basada en la conveniencia y el utilitarismo, que apuntaban a verdades unas más ven-tajosas que otras.El relativismo de los valores implica que una cosa simplemente es sólo relativamente. Puede ser buena para algunos y mala para otros, depen-diendo de cada circunstancia.Para Protágoras, hasta las leyes eran relativas y había que conservarlas a condición de que convinieran a la mayoría. No negó la existencia de los dioses; escuetamente afirmó: “No sé cómo son”. Por sus ideas, fue expul-sado de Atenas, en donde enseñó la mayor parte de su vida.


Lic. Miguel Meaurio Coronel

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22/05/2009 00:00:00