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PERFIL DE NIÑOS HIPERESTIMULADOS

Síndrome de las familias frenéticas

Clases de guitarra, computación e inglés; colegio, ocios y otros más integran la apretadísima agenda de los chicos de esta generación que son conocidos desde la óptica sicológica como niños hiperestimulados, explica la Lic. Gisela Holc, del Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad "Hemera" (Argentina). Este nuevo "síndrome de las familias frenéticas" se manifiesta, aunque pareciera superficial, en niños y adolescentes de las clases económicas medias y altas.


Sostiene Holc, en un análisis, que "esta generación de niños y adolescentes, no soporta el ocio porque lo vive como vacío y casi como depresión. Necesitan de las estructuras externas para ordenar sus vidas, y así va perdiendo de vista las estructuras o necesidades internas".
¿Por qué aparece esta hiperestimulación? "Los padres, con la mejor intención, desean llenar la vida de su hijo o hija con actividades que los prepare para la vida adulta, antes que verlos por largas horas frente al televisor o la computadora. Entonces, lo que se observa a menudo en consultorio es que lo que debería ser un espacio de placer, diversión, se convierte en una obligación y en un deber".
Describe que la vida de los niños y adolescentes, actualmente trascurren entre múltiples actividades diarias. "Nos encontramos con niños que empiezan el colegio a las 7 AM, permanecen allí hasta las 17:00 por su doble escolaridad, que implica una gama de actividades como materias clásicas y obligatorias, talleres expresivos y deportivos, idiomas y otros. Como si esto no bastara, los chicos salen de la escuela para realizar un nuevo desfile hacia las clases de basquet, guitarra, ortodoncia, sicóloga, etc., para luego llegar a la casa, bañarse, hacer la tarea escolar y dormir, pues al día siguiente el 'rally' continúa".
En este "síndrome de las familias frenéticas", como lo definió el sicólogo estadounidense Rosemond, se observan estos síntomas:
Miedos nuevos o recurrentes (miedo a la oscuridad, a estar solos, a los extraños, etc.); preocupaciones; aferrarse al adulto y sentirse incapaz de perderlo de vista; enojo; regresión a comportamientos típicos de etapas anteriores del desarrollo; llanto y lloriqueo; incapacidad para controlar sus emociones; comportamiento agresivo; caprichos; y oposición para participar en actividades familiares o escolares.


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Ultima actualizacion:
22/05/2009 00:00:00