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ESTUDIO DE PNUD SOBRE TRABAJO DECENTE EN EL PARAGUAY

Solo 1 de cada 10 trabajadores goza de condiciones laborales mínimas

Solo uno de cada diez trabajadores goza de condiciones laborales mínimas en nuestro país, según revela un estudio reciente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) sobre desarrollo humano y trabajo decente.


Si la desigualdad es un rasgo típico o “normal” del país, la misma se refleja a través de los muy asimétricos resultados del Indice de Trabajo Decente (ITB). El del área urbana (17,4%) es cuatro veces el del área rural (4,6%). Por otra parte, no existen diferencias significativas por sexo.

Con relación a las categorías ocupacionales, el ITD del empleado u obrero del sector público es 63,9% y el del sector privado 18,5%. En otras palabras, el ITD del sector público triplica al del sector privado. Sin embargo, este elevado ITD del sector público tiene limitado impacto en el ITD país porque los empleados u obreros del sector estatal son sólo 1 de cada 9 personas de la Población Económicamente Activa (PEA) ocupada. Estas cifras explican la demanda laboral en el sector público: Casi la tercera parte del funcionariado público cuenta con trabajo decente, muy por encima del promedio país de tan solo 12,1%. También existen asimetrías del ITD entre el sector secundario (industria y construcción) con 11,6% y el terciario (comercio y servicios) con 17,8%. El ITD del sector terciario sí tiene incidencia en el ITD país porque 55 de cada 100 personas de la PEA ocupada se hallan en el comercio y los servicios.


Desafíos pendientes

Reducir el nivel de desocupación abierta es el primer desafío del Paraguay; alcanza 5,7% y equivale a 171.000 personas de la PEA, según el documento del PNUD.

Los desafíos inmediatos en términos de trabajo decente son que: 1) Las 207.000 personas (7,4% de las ocupadas) que trabajan menos 30 horas semanales, trabajen más horas remuneradas. 2) Las 584.000 personas asalariadas (20,8% de las ocupadas) que ganan menos que el salario mínimo legal, accedan por lo menos a este “piso” salarial; 3) Las 2.128.000 (76,0% de las ocupadas) que no cuentan con seguro médico, lo obtengan; 4) Las 2.383.000 (85,0% de las ocupadas) que no están adheridas a un sistema de jubilación o pensión, se integren a uno de ellos.

Ante la crisis financiera y económica global el problema del empleo se agudiza y, con ello, el de la pobreza. Esta crisis es una realidad de la que el Paraguay no podrá sustraerse. Aunque el empleo no garantiza una salida segura de la pobreza, es, sin embargo, una condición ineludible para permanecer fuera de ella de manera sostenible, y para las poblaciones no pobres significa la oportunidad de mantener y mejorar su calidad de vida, explica PNUD.

De igual modo, salir y mantenerse fuera de la pobreza gracias a un empleo no asegura un mayor bienestar de la persona, porque este bienestar depende, además de la calidad de ese empleo, de otros factores como la capacidad de aprender, sentirse seguro, vivir en un ambiente saludable, participar en las decisiones que le afectan, entre otros. Por esto, trabajo decente y desarrollo humano son enfoques que se refuerzan mutuamente.

Insuficiencia de horas de trabajo

El informe del PNUD revela que junto con Argentina, Paraguay es el de mayor población ocupada urbana que se encuentra con problemas de insuficiencia de horas semanales de trabajo. Esto es, gente que trabaja menos horas que las que desearía y el indicador subempleo visible refleja este problema. En Paraguay se trata de personas que trabajan hasta 30 horas semanales mientras que, en Argentina 35, y Brasil y Uruguay 40 horas. En el caso de que Paraguay adoptase para el cálculo dichas horas semanales, el valor del indicador sería más elevado.

Pobres indicadores

Con relación a los otros indicadores del área urbana, Paraguay tiene la menor cobertura del Mercosur. Solo uno de cada tres trabajadores o trabajadoras del Paraguay urbano tiene seguro médico, y solo uno de cada cinco cuenta con pensión o jubilación. Las condiciones laborales entre los cuatro países del Mercosur muestran significativas asimetrías. El nivel de tenencia de seguro médico de trabajadores y trabajadoras del Paraguay urbano es triplicado por sus pares uruguayos, duplicado por los de Argentina y casi igual proporción por los brasileños, según el documento de PNUD.

Igualmente, se repiten estas elevadas desigualdades en la proporción de trabajadores adheridos a algún régimen de pensión o jubilación. La proporción de trabajadores y trabajadoras de Uruguay y de Brasil triplica a la de Paraguay mientras que la de Argentina la duplica.


Para enfrentar complejo problema

La envergadura y complejidad de los bajos niveles de trabajo decente en Paraguay implican orientación de las políticas públicas a este fin y, a su vez, estas requieren de consensos, sugiere el PNUD. El informe nacional sobre desarrollo humano 2008 “Equidad para el Desarrollo”, entre sus recomendaciones establece explícitamente que “un empleo de calidad o decente constituye un instrumento clave para que las personas mantengan vínculos con la sociedad”.

Los desafíos pendientes de la Agenda Hemisférica de Trabajo Decente de las Américas también son pertinentes y oportunos para el Paraguay. Ellos son: 1) Lograr un crecimiento económico que promueva el trabajo decente. 2) Asegurar la aplicación efectiva de los principios y derechos fundamentales en el trabajo como la eliminación progresiva del trabajo infantil y del trabajo forzoso, efectivizar la libertad sindical y la negociación colectiva así como la no discriminación y la igualdad en el trabajo. 3) Generar confianza en la democracia y el diálogo social. 4 Lograr la ampliación y el fortalecimiento de los programas de prevención y protección social de los trabajadores. 5) Incrementar la inclusión social y laboral para reducir la desigualdad.

La calidad del empleo

La calidad del empleo puede analizarse tanto desde la perspectiva del trabajo decente, concepto establecido e impulsado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a partir de 1999, como desde el enfoque del desarrollo humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El trabajo decente es una aproximación al trabajo que recoge las aspiraciones por lograr un trabajo productivo, justamente remunerado, en libertad, seguridad, equidad y dignidad humana y que aspira a crear una finalidad común en las tres categorías de mandantes de la OIT: los gobiernos, los trabajadores y los empleadores.

Componentes del trabajo decente

Los componentes del trabajo decente son cuatro: a) el cumplimiento de las normas internacionales del trabajo; b) el mejoramiento de las condiciones de empleo e ingresos; c) la ampliación de la protección social; y d) el fortalecimiento del diálogo social y el tripartismo.

El primer componente se refiere al cumplimiento de convenios a los que los países se suscriben adoptándolas como leyes nacionales, e igualmente a la aplicación y fiscalización de las leyes que ya son nacionales. El segundo incluye, la disponibilidad o déficit de empleo, los niveles salariales, la calificación de la fuerza de trabajo, la existencia o no de contratos y los términos de los mismos. El tercero, abarca la estabilidad en el empleo, protección a desempleados y protección a los ingresos, salud ocupacional y jubilación. Y el cuarto comprende, entre otros, los mecanismos para el diálogo social, los acuerdos Gobierno-empleadores-trabajadores y la efectividad y conflictividad de las negociaciones colectivas.

El desarrollo humano, por su parte, sitúa a las personas en el centro del desarrollo, con el propósito de ampliar sus capacidades y oportunidades para vivir una vida digna, productiva y creativa. Para este efecto, el trabajo y su calidad ocupan un lugar preponderante. Ambos enfoques, el desarrollo humano y el trabajo decente, comparten una visión amplia del bienestar humano que va más allá de la obtención de ingresos monetarios e incluye la satisfacción de otras necesidades fundamentales como la salud, educación, seguridad y participación.

El primero promueve la ampliación de las capacidades de las personas para generar ingresos, estar sanos, aprender, sentirse seguros, integrados a una comunidad, entre otros. Esto lo realiza en los diferentes ámbitos de actuación, relaciones y roles de las personas en la sociedad. El segundo promueve las mismas capacidades pero concentradas en el ámbito, roles y relaciones laborales o de trabajo.




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24/05/2009 00:00:00