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SOMOS RESPONSABLES POR EL LUGAR QUE NOS TOCA VIVIR

La responsabilidad

Como siempre, la maestra se dirigió a toda la clase y arremetió con todo, diciendo en tono firme: “Empezaremos el día realizando una redacción a partir de la siguiente frase: ‘Cada uno de nosotros somos responsables de nuestras propias acciones’ ”.


Después de darnos la tarea, la maestra nos explicó que tenía una breve reunión con la directora y que, a la vuelta, quería empezar a leer algunos de los trabajos terminados. Sin perder tiempo, me puse a pensar —en primer lugar— sobre la frase de la tarea: “Cada uno de nosotros somos responsables de nuestras propias acciones”. Después de unos minutos de pensar, no tuve más alternativa que empezar a redactar sobre nuestra responsabilidad del cuidado de la naturaleza.

Realicé lluvias de ideas, pensé en la problemática ambiental, es decir, cuáles son los problemas más urgentes del planeta Tierra y, entonces, enumeré: el calentamiento global, el efecto invernadero, la lluvia ácida, el deshielo de los casquetes polares. También enumeré los problemas ambientales de grandes regiones, como ser los de América Latina: deforestación, contaminación de ríos, desgastes de los suelos y la desaparición de las especies de fauna y flora. Finalmente, me detuve en nuestro país. Los problemas más acuciantes de Paraguay son: la tala de árboles, el empobrecimiento de los suelos por el monocultivo, la desaparición de la riqueza de muchos animales silvestres, como así también de la flora, de los bosques.

El siguiente paso fue unir todos estos elementos, por supuesto, escribiendo que todos estos problemas nos afectan a nosotros y a los de las próximas generaciones; en ese sentido, dejé bien en claro respecto a lo que les dejaríamos a los que vendrán. En este punto focalicé el tema de la responsabilidad. Enfaticé que las autoridades, los poderosos del mundo tienen en sus manos la posibilidad de hacer de este mundo el lugar mejor de todos, pero que —lamentablemente— este cometido no forma parte del centro de sus atenciones; pareciera que su intención fuera destruirlo todo.

Para finalizar, dejé en claro en mi redacción que la responsabilidad no sólo es de los demás, sino también es mía, es decir, este deseo de ver un mundo mejor, también yo lo tengo que hacer. Y bueno..., después de un largo rato llegó la maestra y empezó a pedir resultados de la redacción.


¿SABÍAS QUE...
Las cosas no mejoran, porque existen más personas que están convencidas de que las realidades que están mal no van a cambiar?


¿QUÉ PODEMOS HACER?
Si caemos en la cuenta de que somos responsables de las cosas malas que ocurren en la sociedad, en la comunidad, en la familia, el paso siguiente es ver qué podemos hacer. Rápidamente podemos citar 5 acciones que están a nuestro alcance:

1. No destruir las señales o leyendas instaladas en las calles.
2. No tirar basura desde el colectivo.
3. Usar correctamente los basureros.
4. No cortar los arbolitos sembrados en las veredas.
5. Corregir con el ejemplo los errores de los demás.

PARA CONOCER MÁS...
Si observamos las malas acciones de los demás y no hacemos algo al respecto, somos cómplices; por ejemplo: Si vemos que el vecino tira sus desechos en la calle o en el patio baldío y no decimos nada, o no le llamamos la atención, somos culpables del mismo hecho. Nuestra responsabilidad ciudadana nos invita a tomar cartas en el asunto.

PARA TENER EN CUENTA:
No olvides: La responsabilidad va mucho más allá de nuestros intereses personales.

INVESTIGAMOS: Con la ayuda de nuestros padres, verificamos el grado de responsabilidad comunitario en el tema relacionado con el cuidado del medioambiente comunitario.
Carlos Riquelme


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26/05/2009 00:00:00