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Avizoran un déficit fuerte en la balanza

Un fuerte déficit, del orden de los US$ 60.000 millones en la balanza de cuenta corriente de América Latina, pronostica para este año el Banco de Pagos Internacionales (BPI). La pérdida de fuerza de la demanda mundial y la acusada caída de los precios de las materias primas se entrelazan para causar un duro revés a las economías de esta parte del mundo, equivalente a una caída de la renta nacional de aproximadamente el 2% del PIB regional durante 2008 y 2009.


La pérdida de fuerza de la demanda mundial y la acusada caída de los precios de las materias primas ya se han traducido en una nueva ampliación del déficit de la balanza por cuenta corriente de América Latina que, según el Banco de Pagos Internacionales (BPI) –el banco central de los bancos centrales del mundo– rondaría los US$ 60.000 millones este año. El deterioro de la cuenta corriente equivale a una reducción acumulada de la renta nacional de aproximadamente el 2% del PIB regional durante 2008 y 2009. El importe de la deuda externa, tanto bancaria como a través de bonos que vencerá en 2009, supera significativamente al de años anteriores, ya que es probable un ascenso a unos US$ 180.000 millones por financiaciones con volúmenes restrictivos.

A mediados de este mes se realizaron en República Dominicana la XLVI Reunión de Gobernadores de Bancos Centrales del Continente Americano y la LXXXVII Reunión de Gobernadores de Bancos Centrales de América Latina y España. En la ocasión, el director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Jaime Caruana, decía que los bancos locales de América Latina han capeado bien este temporal, gracias a la introducción, durante los últimos años, de una regulación y supervisión más eficaces. No obstante, no cabe duda de que las pérdidas derivadas de una fuerte contracción cíclica y del acusado descenso de los precios de algunas materias primas tendrán un grave efecto en los bancos locales durante el año que viene y, quizá también el siguiente. Las autoridades de supervisión deben estar alertas ante estos riesgos, advertía Caruana.


Una razón por la que los bancos centrales latinoamericanos tienen más margen de maniobra en esta crisis que en las décadas de los 80 y los 90 es que ya no tienen que hacer frente a graves descalces de divisas. En el pasado, América Latina era extremadamente vulnerable a la depreciación de monedas como consecuencia de sus reducidas tenencias de divisas y su fuerte dependencia de la deuda externa. Debido a esta debilidad de los balances, con frecuencia las devaluaciones se traducían en una contracción de la economía.

A mediano plazo

A mediano plazo, los encargados de la formulación de políticas deben prestar especial atención a la elaboración de políticas destinadas a reforzar la intermediación financiera doméstica. Desde el BPI observan que los préstamos en moneda local con financiación local de bancos locales de titularidad extranjera han contribuido a la profundización de los mercados durante la última década y pueden seguir haciéndolo. No parece que hayan desestabilizado los sistemas bancarios locales durante la presente crisis. Sin embargo, es preciso tomar medidas en el ámbito internacional para evitar una caída sustancial e injustificada de los préstamos bancarios internacionales a economías emergentes. Esto no va a ser fácil y es algo que probablemente preocupará a los bancos centrales y al BPI durante un tiempo, admitió Caruana durante su intervención ante el auditorio.
En los ámbitos de la regulación y supervisión prudencial, es preciso que reflexionemos sobre cómo afectará la crisis a la intermediación financiera internacional a medio plazo.

A lo largo de los años, en el BPI ha analizado exhaustivamente la globalización financiera. Ha sido un área de investigación de especial importancia en su oficina de representación en México.

Ajustes por préstamos

No hay duda de que el grueso de los ajustes se debe a los préstamos bancarios, en concreto, préstamos hacia los principales centros financieros. No obstante, la cifra total de préstamos bancarios transfronterizos al conjunto de países en desarrollo aún experimentó una caída de más de US$ 200.000 millones, el mayor descenso de la historia. Los préstamos a entidades financieras sufrieron un descenso más acusado que los destinados al sector no financiero. La fuerte contracción de los préstamos interbancarios –próxima al 15%– permite constatar lo que ya se sabía: que las entidades bancarias están en el epicentro de esta crisis.
Al mismo tiempo, un buen número de prestatarios de mercados emergentes han quedado en la práctica sin acceso a los mercados internacionales de bonos.

Cambios del papel

Durante la última década, los bancos de propiedad extranjera se han convertido en los actores principales de los sistemas bancarios locales de varios países. Para finales de 2008, el total de préstamos de entidades bancarias extranjeras y sus sociedades afiliadas en América Latina y el Caribe superaba los US$ 800.000 millones de dólares. En Asia y en Europa Oriental ha tenido lugar un crecimiento similar.
Lo que resulta más relevante es que la expansión en América Latina y el Caribe se ha producido en su mayor parte a través de un aumento de los préstamos en moneda local concedidos por filiales locales de bancos extranjeros, y no mediante financiación transfronteriza. En muchos casos, estas filiales son, en realidad, bancos locales con capital extranjero.

Resistencia del mercado de bonos

En términos generales, los nuevos mercados de bonos en moneda local resistieron bastante bien la reciente perturbación de los mercados. Sin embargo, el BPI hace un par de salvedades a esta valoración positiva. Una es la significativa subida de las tasas de interés a largo plazo y la situación de iliquidez del mercado secundario durante los peores días de la crisis. De haber durado, esta situación podría haber dañado el patrimonio de inversores institucionales locales, tales como bancos y fondos de pensiones. Por lo tanto, es peligroso que las carteras de entidades financieras nacionales tengan una elevada exposición a bonos de deuda pública a largo plazo, lo que indica que es necesario contar con una base de inversores más diversificada.

Otra salvedad es la relativa lentitud del desarrollo de los mercados de deuda corporativa local. Se ha producido una fuerte expansión de la emisión de bonos de empresas latinoamericanas en el extranjero, pero no en el ámbito local.

Emisión local

Cabe recordar que el Ministerio de Hacienda adjudicará la totalidad de los 202.000 millones de guaraníes en bonos del Tesoro ofertados la semana pasada en el mercado financiero (alrededor de US$ 40,4 millones).

Se presentaron ofertas por un valor de 260.000 millones de guaraníes, muy por encima del monto disponible.

La colocación se realizó a plazos de 1, 2 y 3 años, con tasas por debajo de las máximas referenciales establecidas en la licitación (4, 6 y 7% anual, respectivamente). La mayor demanda se registró en los bonos a 2 años de plazo.

Con vista al futuro

Volviendo a la exposición de Caruana, este comentó en República Dominicana algunos desafíos a los que se enfrentan las economías latinoamericanas. La recuperación de los mercados mundiales de acciones, la disminución de la volatilidad y la reducción de los diferenciales de crédito que se están produciendo desde mediados de marzo sugieren que el anterior periodo de extrema aversión al riesgo de los mercados financieros puede estar tocando a su fin. Parece que los resultados de diversas encuestas sobre el sentimiento de los inversores sustentan esta conclusión.
No obstante, el sentimiento de los inversores continúa bajo en términos históricos. Durante las últimas semanas, la inversión de capital ha comenzado a volver a las economías emergentes, pero hay menos datos que evidencien una reanimación del préstamo bancario internacional.


No sería inteligente dar por sentada una recuperación rápida o fuerte de la demanda mundial. El enorme ajuste de balances que se está produciendo en la actualidad llevará tiempo, estima el BPI. Los hogares y las empresas de las principales economías desarrolladas van a frenar su gasto durante un tiempo para reparar sus balances. El sistema bancario mundial sigue siendo débil. Una recesión grave y prolongada provocaría, sin duda, nuevas pérdidas de los bancos. Es probable que la incertidumbre sobre la magnitud de esas pérdidas perjudique al sistema financiero durante un tiempo.
Es probable que se contraiga el sistema bancario internacional, aunque no se sepa con certeza en qué medida y durante cuánto tiempo.








Benito Milciades Roa

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Ultima actualizacion:
31/05/2009 00:00:00