DESPUÉS DEL FINAL... EL CORAZÓN ESPERANZADO
(Elvio Romero)
Yo dejé el corazón por aquellas comarcas
con guitarras cubiertas de sol y mandiocales,
profundas como una madre antigua,
taciturnos recintos del maíz,
cintas de vegetales;
yo lo dejé una tarde densa, seca, enterrada,
con el pecho cayendo de un pesado nocturno
mirando los cereales, la tierra trabajada
por honrados varones, quemados por aviones;
los metales que ardían por encontrar un sitio
donde dejar su rota memoria
enloquecida.
(Era mi patria entonces
un temblor de silencio, un recinto letárgico
de arroyos, amapolas y caballos,
un reducto tenido de verdes naranjales
donde todos lograban su pan y su destino
con el sudor y la honra;
y aún más, un lugar donde el aire
podía simplemente decir: ¡yo soy el aire!)
Yo dejé el corazón, un puñado de sueños
que cubría mi frente como una enredadera
o hermosuras golpeadas por el agua y la lluvia;
cuando el humo extendía su sombra machacada
por calientes heridas; cuando el fuego
fue destruyendo todo, y todo fue cubierto
por un odio brutal, incontrolado.
Campesinos he visto
-viejos robles clavados en la tierra-,
desarraigados de su hogar un día,
taciturnos y graves,
tomando el azadón, moldeando filos...;
vi novias, madres, vi mujeres
-puros y sensitivos perfiles silenciosos-
no llorando al perdido varón, sino inflexibles,
heredando el valor que ellos dejaron...
(Todo: la flor silvestre, sus corolas,
todo estaba golpeado, todo herido;
las pestañas del pétalo, las sábanas del lirio,
todo sumido ya en lastimaduras,
y en esas enramadas inocentes se vio el odio
como una sombra de puñal tendida).
Entonces yo quedé en lo que fue hollado,
hollado sin piedad y con desprecio,
quedé en la arena frágil que temblaba
en la copa del árbol por huir del martirio;
quedé en la pobre aldea, con luz desventurada,
con sólo sombras y oraciones,
en esos campos, sendas desoladas,
que eran endebles cimas de dolor sin amparo.
Todo era denso y duro.
Yo dejé el corazón, allí, plantado,
sabiendo que persiste la fe que nos alumbra,
y cuando en breve sepan que nunca se ha rendido,
volveré a recogerlo.
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Escribe el tema tratado y en tres renglones una síntesis del texto considerado.
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En qué estrofa se menciona el estado inicial de bonanza del Paraguay y en cual se lo encuentra derruido y ajado. Deduce según lo leído el motivo del título del poema y ¿quién o quiénes sienten odio?
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Frase de hoy: “Donde hay luz también existe la sombra; ¿dejaré de amar la luz, porque produce sombras?” Wilhem Lubke
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