abc Google  

¿Impuesto sobre la renta personal o sobre el ahorro?

En los países desarrollados se discute si no sería preferible un impuesto que grave el consumo de las personas a una sola tasa al impuesto progresivo sobre la renta (o ingreso) personal, que ya existe. Esta discusión podría parecer curiosa, ya que el impuesto al consumo (a la venta o al valor agregado) es regresivo, mientras que el impuesto progresivo a la renta personal es en teoría progresivamente menos gravoso sobre los contribuyentes de menores ingresos.


La discusión se genera porque en la práctica el impuesto al ingreso (la renta) personal resulta no ser progresivo, como inicialmente se argüía. Además, gravando el ingreso personal no solo se desincentiva el consumo y, además, el ahorro, sino también el esfuerzo personal. De que desincentiva consumo y ahorro está claro: un aumento de la renta (ingreso) personal que no se grave hace que aumenten tanto el consumo como el ahorro, conjuntamente por una suma igual al aumento del ingreso. Por el converso, los contribuyentes abonan el impuesto a la renta personal reduciendo tanto el consumo como el ahorro personal, por una suma igual al impuesto. Gravar el producto del esfuerzo personal, por otro lado, disminuye el incentivo al trabajo, aumenta el incentivo al ocio, ya que el impuesto a la renta personal no grava el ocio.

El problema, entonces, es si dados los efectos positivos del gasto de las recaudaciones, los efectos negativos que tiene el impuesto al valor agregado sobre la distribución del ingreso son comparativamente mas perniciosos que los efectos negativos del impuesto a la renta personal sobre la oferta laboral, el ahorro, la inversión, la acumulación de capital y el crecimiento económico.

El IVA ya existe en el Paraguay. Adicionalmente, y con el argumento que la carga tributaria promedio más baja de la región es la del Paraguay, el ministro de Hacienda ha propuesto y luego de muchos vaivenes se está discutiendo ahora la adopción de un impuesto al ingreso personal que en lugar de tasas progresivamente más elevadas sobre ingresos crecientes aplicará una sola tasa tributaria, independientemente del nivel del ingreso personal.

Dejemos de lado momentáneamente la cuestión de si la menor tasa tributaria promedio del Paraguay es una desventaja que hay que subsanar aplicando un nuevo impuesto a la renta personal (que a mí personalmente me parece una tesis muy difícil de defender exitosamente) o si, alternativamente, es una necesidad competitiva del país que hay que preservar.

Consideremos en particular el nuevo impuesto a la renta personal. De acuerdo a sus proponentes, este nuevo impuesto supuestamente será relativamente benigno, porque se aplicará solo a aquellos que tengan ingresos superiores a un cierto número de salarios mínimos. Es más, las personas que tengan que pagarlo podrán antes deducir de su ingreso imponible todos aquellos gastos sobre los cuales hayan pagado IVA. Por ello, los que proponen adoptar el impuesto al ingreso de hecho aducen que supuestamente no es un verdadero impuesto a la renta personal, sino un mero incentivo positivo al pago del IVA. Es decir, no proponen el impuesto a la renta personal por ser progresivo, que no pretenden lo que será, sino porque gravará una fracción relativamente pequeña de los contribuyentes y aumentará los ingresos fiscales que recauda el IVA.

Pero los consumidores pagan IVA precisamente sobre sus gastos de consumo, de modo que una vez deducidos de la renta o ingreso personal los gastos que pagaron IVA, el residuo del ingreso que queda es el ahorro, que es la porción del ingreso que gravará el impuesto a la renta personal. El impuesto sobre la renta personal que se propone para el Paraguay, entonces, es realmente un impuesto al ahorro, ya que se aplica sobre la porción del ingreso personal que de otra forma se ahorraría en su totalidad.

Si el IVA grava el consumo por un lado y, por otro lado, el impuesto a la renta personal está diseñado de forma tal que termina gravando solo el ahorro, de hecho, el IVA y el impuesto a la renta personal juntos equivalen a un impuesto de una sola tasa sobre el ingreso personal. Pero recaudar separadamente el IVA y el impuesto sobre la renta personal costará indudablemente más que recaudar solo el impuesto a la renta: claramente, dos burocracias, una para recaudar el impuesto al valor agregado y otra para recaudar el impuesto a la renta personal propuesto, costarán más que una sola burocracia que recaude un impuesto al ingreso que no permita deducciones tan amplias del ingreso imponible como las que contempla el que se propone para el Paraguay.

Pero si con solo un impuesto (el impuesto a la renta personal sin las deducciones que contempla el que se propone para el Paraguay ) se estaría gravando las mismas fuentes de ingreso y produciendo las mismas recaudaciones obviamente a menor costo que con dos impuestos, el uno indirecto y el otro directo, por qué se propondrían dos impuestos para recaudar lo que se podría recaudar con uno solo?

Obviamente que la propuesta del ministro de Hacienda así como ha sido presentada no tiene sentido económico, a no ser que el objetivo del impuesto a la renta personal sea no solamente aumentar las recaudaciones tributarias, sino también aumentar los costos de la recaudación tributaria, aumentando la burocracia la del Ministerio de Hacienda en particular y la burocracia estatal en general. Porque de ser ese el caso Hacienda estaría aumentando el empleo público. Pero dado que para aumentar el empleo público de esta forma se estaría gravando el ahorro privado y, presumiblemente a mayor impuesto sobre el ahorro menor la inversión y menor el empleo privado, la pregunta que surge entonces es si el aumento de las recaudaciones impositivas hará aumentar el empleo público sin reducir el empleo privado o a costa de reducir el empleo privado.

En una economía caracterizada por un sector público de baja productividad y extendida corrupción, como aún lo es la del Paraguay, si con la banal excusa de que la carga tributaria promedio es mayor en países vecinos que en el Paraguay el ministro de Hacienda propone gravar los ingresos de la población con un impuesto sobre el ingreso (la renta) personal, está sustentada su propuesta en un razonamiento económico muy endeble. Si quisiera ser transparente tanto económica como políticamente, debería alentar la libre discusión de las razones que alega y las ventajas de su propuesta en comparación con otras alternativas a la suya.

Vale la pena plantearse estas preguntas y discutirlas antes de tomar decisiones, ya que del éxito de estas decisiones depende el éxito de la Alianza misma.

(*) Economista. miembro del directorio del Banco Central del Paraguay entre mayo de 1999 y mayo de 2004. Invitado.


Mario Pastore (*)

Estadísticas

 

Visitas

Páginas

Hoy

100.752

1.028.821

Ayer

89.616

1.193.564

Ultima actualizacion:
07/06/2009 00:00:00