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LA BITACORA

“Alea jacta est”

Dicen que fue el emperador Julio César el que acuñó la expresión alea jacta est, ‘la suerte está echada’, antes de cruzar el Rubicón, en el límite entre Italia y la Galia Trasalpina, y desde entonces se la usa como sinónimo de aquello que ya tiene un destino irreversible. Un paso irrevocable que conduce al riesgo o, directamente, a la confrontación.


Casi todo lo actuado por nuestro Parlamento desde el 15 de agosto del año pasado hasta hoy parece tener el mismo sentido. Desde la negación sistemática de todo plan económico viable para el país, hasta la promulgación de leyes insólitas que otorgan generosos beneficios sin la más mínima posibilidad de financiarlos parecen destinados sin disimulo alguno a lograr con la mayor celeridad posible el desplome del actual gobierno.


Es como comprar una empresa en problemas y tratar de hacerla productiva con todo el funcionariado en contra. La máquina de impedir es tan grande y eficiente, que hasta hoy la alianza gobernante parece en campaña: prometiendo lo que hará cuando tenga el verdadero poder en sus manos. Poco menos que una misión imposible.

Sin embargo, más allá de este comportamiento lamentable de nuestros legisladores, que impiden desde la aplicación del Impuesto a la Renta Personal hasta la llegada de los créditos internacionales elementales para enfrentar la crisis mundial, se debe reconocer la absoluta incapacidad del gobierno de la alianza para negociar con la oposición algunos aspectos mínimos de entendimiento.

En tal sentido los colorados han sido más hábiles —o la oposición que tuvieron fue más débil— durante los 20 años de transición que antecedieron a la alternancia. Mal o bien, durante todo ese tiempo los republicanos, aun con el país en llamas, se las arreglaron para hacer pasar desde cambios en la cúpula del Poder Judicial hasta pactos de gobernabilidad, pasando por préstamos chinos y no pocos acuerdos de los cuales hasta hoy la mayoría se arrepiente tardíamente.

De esta manera, mientras nos encaminamos al primer aniversario de la asunción de Lugo, todo parece estar preparado para el comienzo del fin: con leyes que debilitan cada vez más al Ejecutivo ahogándolo constantemente en lo económico y, por ende, en lo social, el escenario para justificar una destitución por cualquier vía parece cada vez mejor montado. Faltan un par de retoques y la obra podrá ser finalmente estrenada.

Lastimosamente, mientras tanto, la gente seguirá esperando lo que todos prometen y nadie parece estar dispuesto a cumplir. La lucha contra la pobreza se sigue perdiendo por nocaut en cada esquina de cualquier ciudad, y al problema de la atroz miseria de miles de campesinos no hay tractorazo que pueda disimularlo. Pero esos son temas menores para una clase política dispuesta a seguir legislando única y exclusivamente en función de sus propios intereses.
Dicen que la otra traducción de la expresión del César es: “Los dados están echados, esperemos ahora la suerte”. Me quedo con esta. Por lo menos nos otorga el dudoso beneficio del azar.


mferreiro@abc.com.py


Mario Ferreiro

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Ultima actualizacion:
14/06/2009 00:00:00