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MUSEOS DEL PARAGUAY

Correos y telégrafos

Cuando todavía no existían el teléfono ni el avión y menos Internet, las comunicaciones se hacían a través de cartas escritas de puño y letra. Enormes barcos y aparatosos trenes transportaban los sobres que luego eran distribuidos por carteros. Las noticias tardaban días, semanas o meses en llegar a su destinatario. Hoy, lejos de aquellas épocas, el Museo Postal del Correo Paraguayo conserva un acervo que permite conocer parte de esa rica historia.


Ya nadie aguarda con ansiedad la carta de algún familiar de lejos. Ni los carteros recorren las calles entregando sobres... Los tiempos cambian y muchas actividades van quedando en el olvido con los avances de la modernidad. La comunicación epistolar tuvo vigencia plena hasta las primeras décadas del siglo XX. Con la llegada de la red telefónica empezó su lenta decadencia. Hoy, las comunicaciones en la era de la tecnología son directas e instantáneas a través de Internet.

Y el correo clásico sigue operando, pero más que nada para envío de documentos, impresos o algún mensaje de los nostálgicos que se resisten a dejar de lado la escritura de puño y letra. Muchos jóvenes no conocen la importancia del rol que cumplió el correo para las generaciones pasadas. Toda una historia que se guarda en el alargado salón del Museo Postal del Correo Paraguayo, que funciona en la sede central de la entidad (Alberdi 130).

Un 19 de agosto del año 1943, el entonces director general de Correos, el capitán Eliseo Alfaro Huerta, resolvió inaugurar el Museo Postal con la finalidad de mostrar la evolución de las comunicaciones hasta entonces. Y, además, dar un trato adecuado a las piezas antiguas que fueron utilizadas para la impresión de estampillas, matasellos y objetos que guardan relación con la institución y su historia.

Desde aquella fecha, el Museo Postal acerca al público exposiciones permanentes y temporales de estampillas, sobres y matasellos de diferentes épocas. Las piezas corresponden a colecciones propias de la institución y también a filatelistas de reconocida trayectoria. Actualmente se encuentra en exhibición una serie de matasellos, variedades, errores, omisiones y correspondencias que circularon desde 1989 hasta 1997, del filatelista Luis Franco.

“A través de las exposiciones filatélicas realizadas en este Museo se difunde la cultura de diversos países. Cada estampilla muestra aspectos de la flora, la fauna, los acontecimientos memorables que permiten acrecentar los conocimientos generales de las personas. Los paisajes, artesanías y célebres personajes forman parte también del gran mundo de los sellos postales”, dice Patricia Ayala, jefa asesora de filatelia del Correo Paraguayo.

Varias piezas utilizadas en el funcionamiento del servicio están a la vista en unas vitrinas. Llama la atención un turú que servía para avisar la llegada del cartero en los pueblos del interior. Están las planchas de metal que se empleaban en la impresión de estampillas, un reloj de pared de 1896, otro reloj suizo de pie vendido por la relojería Carrón y el viejo uniforme del cartero.

Tres maquetas de aviones que transportaban las correspondencias internacionales son muy admiradas por los escolares. Se conserva igualmente una serie de fotografías originales de cuando el correo se instaló en la Casa Patri. Un cuadro al óleo del pintor Ignacio Núñez Soler retrata la sede de Correos y Telégrafos que funcionó en la demolida Casa de los Gobernadores. Existen también retratos de Don Carlos Antonio López (al lápiz) y del doctor Manuel Avila (fotografía), primer director de Correos. El acervo contiene además los clisés que son las matrices de donde se obtienen las copias para la emisión de estampillas, matasellos, viejas balancitas en las que se pesaban los sobres para registrar el correspondiente pago, uno de los antiguos buzones utilizados en diversas zonas de la capital por el año 1906.

El Museo Postal atiende al público de lunes a viernes de 07:00 a 19:00 y los sábados de 01:00 a 12:00, con acceso libre y gratuito. Es permanentemente visitado por estudiantes, filatelistas y turistas, pues se ubica dentro del casco histórico de la ciudad de Asunción.

Palacio Patri

El edificio donde funciona el Correo Paraguayo y el Museo Postal data de 1904 y perteneció al acaudalado inmigrante italiano Luiggi Patri. De levantar la obra se encargó el constructor sueco Carlos Rehnfeldt. Para la ejecución del Palacio Patri fueron utilizadas piedras traídas de las canteras de Ypacaraí tanto para los cimientos como para los muros, reforzados con armajes metálicos. Las estructuras de las plantas superiores y de la cobertura son de bovedilla con perfilaría metálica. El cierre de las aberturas fue hecho por artesanos en madera tallada. Mientras que los trabajos en hierros forjados de la fachada y la escalera los realizó el destacado herrero italiano Giácomo Colombino.

Edificio en decadencia

En el año 1912, la propiedad fue adquirida de la familia Patri por el Estado paraguayo, bajo la presidencia de Liberato Marcial Rojas. El objetivo era convertirla en residencia presidencial, pero nunca llegó a concretarse ese plan. Desde 1913, el edificio es sede de la Dirección de Correos. La obra arquitectónica fue catalogada como de “Valor Monumental” por Ordenanza Municipal Nº 35 de 1996.
El Palacio Patri requiere de forma urgente atención de los organismos encargados de proteger el patrimonio histórico del Paraguay, pues se halla en pésimo estado de conservación. Necesita restauración.


yubi@abc.com.py
Fotos: ABC Color/Gustavo Báez


Javier Yubi

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Ultima actualizacion:
14/06/2009 00:00:00