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PROPUESTAS AMBIENTALES DE CARLITOS

Es preciso superar la indiferencia

Tú puedes ser la diferencia


En nuestra sociedad, muchas cosas están mal; por ejemplo, el sentido común. Todos somos conscientes de que la realidad ambiental está en una situación caótica, y esto en todos los niveles: global, regional y nacional, incluso si uno quiere bajar al nivel de punto de partida del deterioro, podríamos decir que es la propia persona la que está en una situación calamitosa. Ciertamente que el desastre ambiental empieza en la persona misma, por eso es que se suele decir que, si queremos cambiar esa realidad en algo positivo, tenemos que volver a la interioridad de la persona y desde allí realizar la tarea de cambo.

La persona es parte de la realidad ambiental deteriorada, y decíamos que el sentido común es el que está fallando, empezando principalmente por las autoridades. En estos días de mucho frío de otoño e inicio de invierno, hemos visto a tantos niños abandonados que viven a su suerte, y he aquí el desajuste al que me refería más directamente: niños deambulando por las calles, mendigando un trozo de pan. Niños y niñas en edad escolar, sujetos de todos los derechos, vendiendo baratijas, descalzos, rotosos, tiritando de frío, un ¡verdadero escándalo social!

¿Dónde está el sentido común de las autoridades, que tendrían que haber priorizado y encauzado esta realidad deplorable? Estos niños y niñas son parte de la realidad deteriorada. En la lista de desastres ecológicos, estas personitas ocupan el primer lugar de atención. Ciertamente que son preocupantes las consecuencias del cambio climático, como así también la deforestación criminal que se está efectuando —por citar algunas de las prácticas más irracionales que están ocurriendo a nivel ambiental—, pero entre todas ellas, el deterioro de la vida de niños y niñas de corta edad, que llevan en sus espaldas las cicatrices de una sociedad egoísta que les ha abandonado a la miseria, es mucho más preocupante y merece toda la atención de los responsables del Estado.

Las personas han perdido la sensibilidad; esta ha muerto. Asimismo, nos hemos vuelto fríos, indiferentes y agresivos unos con otros, pero lo más curioso de todo esto es ¿dónde están las autoridades que tendrían que estar velando por la salud —en su sentido más amplio— de la gente, principalmente de las personas más desamparadas y entre ellas aquellas más vulnerables: niños y niñas que deberían estar en las escuelas construyendo el presente y el futuro de nuestra patria? ¿Dónde están las autoridades? Nadie responde, porque han estado ausentes siempre.

A pesar de todo ello, desde este espacio, invitamos a todos a no quedarnos de brazos cruzados; es preciso pensar y, creativamente, intentar recomponer el deterioro de allá afuera, empezando desde uno mismo. No esperemos que otro lo haga por nosotros, porque esto no sucederá. Estamos en una época en que confundimos mucho las cosas; no sabemos diferenciar lo importante de lo fundamental. Si estás inquieto por esta realidad, TÚ PUEDES SER LA DIEFERENCIA.

¿SABÍAS QUE...
La Constitución Nacional dice: “La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de garantizar al niño su desarrollo armónico e integral, así como el ejercicio pleno de sus derechos, protegiéndolo contra el abandono, la desnutrición, la violencia, el abuso, el tráfico y la explotación”... (art. 54)?

¿QUÉ PODEMOS HACER?
Con la ayuda de la maestra:
1. Realizamos colecta de informaciones periodísticas de la realidad de los niños en las calles.
2. Contrastamos la realidad de la información con el artículo 54 de la Constitución Nacional.
3. Sacamos conclusiones del incumplimiento del mandato constitucional.

PARA CONOCER MÁS...
A la misma hora en que muchos chicos salen de sus casas para encaminarse a la escuela, otros muchos niños y niñas salen a las calles para trabajar y conseguir “algo” para el sustento de sus hogares. La mayoría de estos niños no tienen padres.

PARA TENER EN CUENTA:
“Cualquier persona puede exigir a la autoridad competente el cumplimiento de tales garantías —garantizar al niño su desarrollo armónico e integral— y la sanción de los infractores. Los derechos del niño, en caso de conflicto, tienen carácter prevaleciente.” (art. 54).

INVESTIGAMOS: Con la ayuda de la maestra, nos interesamos por la situación de niños y niñas que no van a la escuela porque tienen que trabajar.


Carlos Riquelme


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Ultima actualizacion:
23/06/2009 00:00:00