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ADMINISTRACIÓN DE RESIDUOS INORGÁNICOS (FINAL)

Inventiva tecnológica de Alessandro Volta

La pila, fruto de la tecnología inventiva del señor Alessandro Volta, hace un poco más de 200 años, basa su utilidad en múltiples reacciones químicas, que finalmente brindan una buena cantidad de electricidad, suficiente para hacer funcionar artefactos electrónicos o movilizar pequeños motores. A pesar de todas estas ventajas, incorpora algunos defectos, es decir, los compuestos químicos que se utilizan para generar electricidad son, en su mayor parte metales pesados, como el mercurio, el litio o el cadmio, todos ellos tóxicos y peligrosos.


Cantidades impresionantes de pilas de diversos tamaños y formas asaltan a diario los hogares. La radio a transistores, el walkman, la cámara fotográfica, el reloj, y, entre ellos, la mayoría de los juguetes, son tan solo una mínima muestra del amplio catálogo de productos que pueden funcionar de manera autónoma sin necesidad de estar conectados a la red eléctrica, y es esta precisamente la clave de su éxito: dotar de autonomía y plasticidad al accionar de las personas.

Las pilas entran dentro de la gran gama de inventiva tecnológica de finales del siglo XVIII y se inicia precisamente con Alessandro Anastasio Volta —físico italiano que vivió entre los años (1745-1827)—, y desde entonces crece su perfeccionamiento. En la actualidad existe una gran variedad de pilas; entre ellas, las pilas recargables, conocidas también como acumuladores; las pilas botón, de dióxido de mercurio, son las de uso más extendido y al mismo tiempo, figura entre las pilas más agresivas para la naturaleza. Las denominadas pilas salinas fueron las primeras en aparecer en el mercado; su vida media y su aporte energético son moderados, por lo cual su utilización solo es aconsejable para aparatos de bajo consumo energético, como ser los transistores.

Las pilas alcalinas se incorporan en el mercado en la década de los setenta con el objetivo de proporcionar mayor cantidad de energía y durabilidad; su utilización es recomendable para aparatos que requieren prolongados aportes energéticos. Respecto a las pilas botón de zinc-aire, estas fueron concebidas a principios de los setenta como alternativas a las pilas botón de mercurio, muy dañinas al ambiente. Ofrece mejores presentaciones y mayor cantidad de uso, pero cuenta con una importante limitación: para funcionar deben estar en contacto con el aire. Finalmente, están las baterías ni-cd, utilizadas en productos de uso cotidiano, como ser los teléfonos celulares.

La gravedad del caso de las pilas consiste en que cuando se han agotado y se las echa al basurero, los metales pueden pasar al medio y de esa manera contaminarlo. El contenido en mercurio de una sola pila botón basta para contaminar cientos de litros de agua, el equivalente a una piscina de tamaño medio. Por todo ello, a la hora de desechar las pilas, en especial aquellas que llamamos aplanadas o pilas botón, es preciso tener mucha precaución, teniendo en cuenta que los materiales que son usados en ellos son cátodos de óxido de mercurio; dióxido de plata; litio y ánodo de polvo de zinc amalgamado. Los metales pesados determinan el alto poder contaminante de sus residuos.

En muchos países se han emprendido grandes campañas de recogida de pilas botón —ya agotadas— para reciclar mercurio y plata a partir de ellas. Es de esperar que los municipios, o los organismos de salud de nuestro país tomen medidas al respecto, teniendo en cuenta el gran perjuicio que ocasionan al ambiente y, consecuentemente, a la vida de las personas.
Apuntes tecnológicos
Cuando Alessandro Volta inventó la pila, se adelantó a decir que su invento sería muy beneficioso para la humanidad, pero que con el transcurrir del tiempo podría ser dañino para el medioambiente y, consecuentemente, para las personas. La mayoría de las personas tiran las pilas como una basura más; si embargo, las mismas deben ser seleccionadas, apartadas y envasadas convenientemente para luego ser llevadas a un lugar de recolección de los mismos, para su posterior tratamiento.

Caja de herramientas
En nuestro país son casi nulas las campañas para un desecho adecuado de las pilas. Con informaciones exactas y actualizadas, acompañados por profesionales en área de desechos peligrosos, los establecimientos educativos —aunque no sea su misión específica— pueden constituirse en importantes referentes o centros de capacitación para el tratamiento de pilas. Empezando por los niños y jóvenes la educación en materia de deposición de residuos —entre ellas, las pilas— la comunidad debe ser la primera beneficiada.
Carlos Riquelme


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Ultima actualizacion:
26/06/2009 00:00:00