En el 2006, la aduana de Irlanda incautó un contenedor cargado con 5 millones de cigarrillos paraguayos escondidos entre la madera. Mientras David Godwin, funcionario de aduanas irlandés, investigaba el caso, uno de sus colegas de la Unión Europa le dijo: “Si usted piensa que tiene problemas con China, el Medio Oriente y el resto, atájese, porque no ha visto nada… La capacidad de producción en Sudamérica es infinita”.
Las tabacaleras en el Paraguay van desde modernas plantas

INCAUTACION de Gendarmería argentina. Paraguay no exporta al Mercosur, pero grandes cargas caen diariamente. (Foto de uno de los operativos, en abril pasado).
industriales con tecnología de punta alemana a ocasionales fábricas en miniatura –también llamadas submarinos– que se montan dentro de camiones. Autoridades ministeriales paraguayas dicen que si todas las máquinas del país trabajaran al máximo rendimiento, el país podría producir unos 100.000 millones de cigarrillos anuales, suficiente para abastecer casi dos tercios del mercado brasileño.
El contrabando fluye fácilmente en el Paraguay, admiten autoridades. La industria tabacalera prácticamente no tiene controles y los fabricantes ilegales y los contrabandistas a menudo son protegidos por el poder de turno. Banqueros, políticos y hasta directivos de clubes de fútbol están involucrados en el negocio y hacen generosas contribuciones en tiempo de campaña. Y aunque la administración de Fernando Lugo –un ex obispo católico que el año pasado derrotó al Partido Colorado después de más de 60 años en el poder– ha prometido cambiar la reputación del país, ya han tenido algunos traspiés. En febrero, el Presidente nombró Jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea a un militar condenado por contrabandear cigarrillos a Argentina (en medio de intensas criticas, Lugo dio marcha atrás con el nombramiento).
Paraíso de contrabandistas
El cigarrillo es un producto más que se compra y se vende en la economía informal del Paraguay, que floreció durante los 35 años de dictadura de Alfredo Stroessner. Hasta su caída en un golpe de estado en 1989, Stroessner hizo del país un refugio para criminales de guerra nazi, dictadores depuestos y contrabandistas.
La triple frontera de Paraguay, Brasil y Argentina es el epicentro de esta cultura de contrabando. Un corredor de drogas, armas, vehículos robados y cualquier falsificación que uno se pueda imaginar –desde CD hasta Viagra–, esta región se ha convertido en el perfecto escenario para el comercio ilícito de cigarrillos paraguayos.
“Lo único que florece aquí es la ilegalidad”, dice Humberto Rosetti, fiscal de Ciudad del Este, base comercial de la triple frontera. El centro de la ciudad es un animado laberinto de calles estrechas atestadas de puestos callejeros, casas de cambio y tiendas, donde todo, desde mascotas exóticas hasta fusiles AK-47, se pueden obtener con casi igual facilidad. En la “Calle de los Cigarrilleros”, como algunos han bautizado una de las arterias de la ciudad, cajas de “Eight”, “TE”, “Rodeo” y “Calvert”, las marcas favoritas de los contrabandistas, se apilan a lo largo de la acera. “Nuestras manos están atadas“, dice Rosetti, quien ha dirigido varios decomisos de cigarrillos en los últimos meses, solo para ver cómo rápidamente jueces y funcionarios de Aduanas devuelven las cargas a los traficantes.
Funcionarios del Gobierno norteamericano califican al Paraguay como un “centro principal” de lavado de dinero proveniente del tráfico de drogas, armas y cigarrillos en América del Sur. Ciudad del Este es el corazón de este negocio. Las tabacaleras a menudo están vinculadas a casas de cambio donde se blanquea el dinero del contrabando, según ex empresarios tabacaleros y expedientes judiciales. Tan impenetrable es el sistema financiero de Ciudad del Este que agentes norteamericanos que infiltraron la organización de Roque Silveira no pudieron encontrar el dinero que ellos mismos ayudaron a lavar. “Tratamos de hacer el seguimiento del dinero”, dice el fiscal James Warwick, quien trabajó en el caso. “¿Lo logramos? No”, se responde él mismo.
Mudaron de la tierra al agua
Varias tabacaleras paraguayas han levantado fábricas en Ciudad del Este y en la cercana Hernandarias. Desde allí, durante años, los cigarrillos se contrabandearon al Brasil en furgonetas, camiones y hasta autobuses a través del Puente de la Amistad, que une Ciudad del Este con su homóloga brasileña, la ciudad de Foz de Yguazú. Brasil intensificó los controles en la frontera en el 2005, de manera que los contrabandistas se mudaron de las carreteras al agua.
Desde el atardecer, lanchas de motor parten de cualquiera de los 300 muelles improvisados a lo largo de la periferia del lago Itaipú, formado por una de las represas más grandes del mundo, construida sobre el río Paraná. Para llegar a algunos de estos puertos clandestinos se debe transitar por estrechos y tortuosos caminos de tierra en medio de bosques.
Capacidad instalada en el país alcanzaría para producir unos 100.000 millones de cigarrillos anualmente.
A nivel nacional, se fumarían apenas unos 3.000 millones anuales de pabilos.
En el 2006 fabricaron 68.000 millones, 23 veces más que el consumo local.
Contactos: Emails | Teléfonos | Staff
Publicidad: Como Anunciar |
Fúnebres |Clasificados
Institucional: Nuestra Historia | ABC y la Educación | Libertad de Prensa | Propiedad Intelectual
Otros Canales: ABC Blogs | ABC Ciudadano | ABC Wap | ABC RSS | Archivo | Fotonoticias | Efemérides | Noticias por E-mail
Yegros 745 esq. Herrera. Tel: 41-51-550/51 © Copyright 2008. Reservados todos los derechos.
Estadísticas |
||
Visitas |
Páginas |
|
| Hoy | 138.156 |
1.393.554 |
| Ayer | 88.405 |
1.161.639 |
| Ultima actualizacion: | ||
| 29/06/2009 00:00:00 | ||