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RED DE PERIODISTAS DE INVESTIGACION (2ª PARTE Y FINAL)

“Zero Um”, un fantasma

La policía en Guaíra dice que se siente abrumada. Según Erico Saconato, jefe de la Policía Federal brasileña en Guaíra, unas 700 personas fueron arrestadas en el 2007 en conexión con el contrabando, pero solo dos hombres fueron condenados. Cuando el fiscal del distrito clausuró un bar a la vera del río, “Tininha”, que se alegaba era usado por los contrabandistas para planear sus negocios, un fiscal federal revirtió la orden y demandó a la ciudad. Esa noche, los contrabandistas celebraron lanzando fuegos artificiales a orillas del río, recuerdan funcionarios locales.


TRES VECES MÁS QUE MARCAS PARAGUAYAS

“Guaíra está prácticamente abandonada”, lamenta Saconato, quien anticipa un récord de decomisos de cigarrillos este año debido a la crisis financiera global y a una reciente suba en los impuestos al tabaco en Brasil. En los kioscos de San Pablo y Río de Janeiro el paquete más barato de cigarrillos brasileños (alrededor de 1,5 dólares, unos G. 7.500) cuesta tres veces más que las marcas paraguayas de contrabando.

“UN GRAN NEGOCIO”

Ningún policía en Guaíra ha visto en los últimos años a Roque Fabiano Silveira, más conocido como “Zero Um” (“El Capo”). El hombre se ha convertido en un mito. Pobladores aseguran haberlo divisado de tanto en tanto. Su caso judicial por homicidio en 1996 (asesinato del aduanero Carlos Renato Zamo, quien los habría delatado) todavía está vagando en las cortes de Guaíra. Luego de la Operación Bola de Fuego, Silveira se convirtió en un fantasma, dice la policía brasileña, pero nadie cree que se haya retirado del negocio de cigarrillos. Algunos ex socios de Silveira ahora manejan grandes porciones del contrabando a ambos lados de la frontera.

Las últimas pistas de Silveira en las cortes de Paraguay datan de julio de 2007, cuando el brasileño le ganó otra pulseada a la justicia. En aquella ocasión, tribunales paraguayos denegaron un pedido de extradición de fiscales brasileños, que lo acusaban de asociación ilícita, contrabando de cigarrillos y lavado de dinero.

La sola mención del nombre de Silveira en círculos del tabaco en Paraguay hace fruncir el ceño y carraspear repetidamente a los entrevistados antes de ofrecer un anodino “su nombre me suena familiar” o “¿no tenía él una fábrica de cigarrillos por aquí?”.


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Ultima actualizacion:
30/06/2009 00:00:00