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Lo que pasa durante un informe presidencial

Durante el largo informe de gestión de ayer del presidente de la República Fernando Lugo al Honorable Congreso de la Nación pasaron muchas cosas en la augusta sala bicameral de sesiones.


Estaban quienes no tuvieron mejor idea que dormir en sus asientos, con ronquido incluido (se vio en este menester a más de dos legisladores, dos diplomáticos e invitados varios), sin tomar en cuenta lo temeraria que es esta acción (o inacción) por la posibilidad de que sus imágenes ilustren hoy las páginas de algún periódico que no haya encontrado algo más interesante que publicar.

Se vio también a dos ministros liberales que cuchicheaban vaya a saber qué. Mientras, dos senadores, un liberal disidente y un oviedista con algunos años encima, hablaban de la distribución de las presidencias de comisiones asesoras en su cámara.

Un senador, en tanto, dibujó en la contratapa interior del informe del presidente a una rata de apreciable tamaño, con un bigotito, que lo hacía muy semejante al presidente de la Corte Suprema de Justicia.

Otro legislador de Unace, a los 10 minutos de comenzado el discurso, comenzó a burlarse en voz alta, diciendo que había sido que vivimos en un país de maravillas. Le preguntó a un colega liberal si quedaría mal que interrumpiese el discurso del Presidente. El consultado le dijo que sí, que quedaría mal. Entonces, le preguntó si estaría bien retirarse y el liberal le dijo que mejor se quede, por cortesía. El senador oviedista de todos modos abandonó luego la sala, junto con varios legisladores de su partido. Pareció un “gesto político”, pero no es muy seguro porque otros oviedistas se quedaron.

Algunos diputados se dedicaron en cierto momento a criticar párrafos del discurso. Cuando Lugo se refirió a que ahora se implementa el concurso público para el ingreso a la función pública, el comentario fue: “Hêe, ha upéi oike Electra como funcionario”.

Un senador colorado hizo correr la fotocopia de una supuesta página de avisos fúnebres de un diario, en el que figuraba un recordatorio al fallecimiento de Peter Balbuena. El mensaje, firmado supuestamente por otro senador colorado, culminaba diciendo “te voy a extrañar”.

Entre los periodistas, se comentaba la ausencia del liberal Blas Llano. Un malicioso, de los que no faltan, dijo que estaba internado en el centro antirrábico, en San Lorenzo. Mientras, seguía el discurso de Lugo. Senadores y ministros salían y volvían. Algunos no volvían.

Creo que los asesores de Lugo, si es que tiene asesores, deberían haber preparado una exposición un tanto más didáctica y breve al Presidente. Que dijera qué se quiso hacer en la diferentes áreas del Ejecutivo, qué se hizo, qué no se hizo y por qué. Nada más. El discurso de ayer del Mandatario se pareció demasiado al de sus antecesores, con la tediosa enumeración de logros que generalmente no conmueven a nadie y son pasto fácil para las llamas. Tal vez, Lugo hubiera aprovechado el escenario político para diferenciarse un poco. Digo yo. Pero, seguro que sus asesores saben más.

mcaceres@abc.com.py


Marcos Cáceres Amarilla

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Ultima actualizacion:
02/07/2009 00:00:00