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Los lectores opinan

Habilitamos este espacio para que nuestros lectores puedan expresar su opinión sobre los temas de su interés. Para publicar su carta en esta sección puede enviarla a "Los lectores opinan", Yegros 745, a la dirección de correo electrónico loslectoresopinan@abc.com.py, el sitio web www.abc.com.py o el fax 4151329.


REGLAMENTAR OBJECIÓN DE CONCIENCIA, ¿PARA QUÉ?

Con relación al editorial (de ABC Color) del 5 de julio del corriente, me permito manifestarle cuanto sigue:

a.- La razón esencial del Servicio Militar Obligatorio (SMO) establecido por la Ley Nº 569/75 es la de formar la Reserva Instruida de Complemento (RIC) destinada a completar las dotaciones orgánicas de tiempo de paz (por la movilización) para satisfacer las necesidades de la defensa nacional.

En ese sentido, menos del 10% de los ciudadanos en edad militar (18 años), es decir, aproximadamente 10.000 del total de 50.000 (datos aproximados) varones cada año, es lo que requiere incorporar las FF.AA. para entrenarlos e integrarlos a las unidades de empleo inmediato, las que son a su vez “núcleos de movilización”.

No necesita entrenar más cantidad, ya que las habilidades adquiridas en el entrenamiento (calificación militar) se mantiene por 3 años, de ahí que las dotaciones de tiempo de paz de las organizaciones militares son normalmente de 1/3, no así de las unidades de empleo inmediato o núcleos de movilización que sí requieren estar completas tanto en tiempos de paz como obviamente también en tiempo de guerra o emergencia nacional. Cada 3 años todas las unidades deben tener una dotación completa de reserva instruida.

b.- Ahora bien, lo que “obliga” la Ley Nº 569/75 es “enrolarse” a los 17 años (Art. 15), es decir, inscribirse en los locales establecidos en el Art. 16, y exigir su certificado (Art. 19). En el momento de la inscripción, el ciudadano puede expresar su voluntariedad de hacer el servicio militar acuartelado o de ser “exonerado” por algunas de las razones establecidas en el Art. 43 del Capítulo IV, de las Exoneraciones, en las cuales simplemente se debe incluir la objeción de conciencia, ya debidamente garantizada por la Constitución Nacional. Aun así el ciudadano no entrenado (exonerado) es, conforme sus habilidades manifestadas en la inscripción, reserva no instruida y sujeto de movilización para las organizaciones no militares de las zonas de retaguardia y de apoyo al esfuerzo de guerra del país, es decir, no es RIC.

Es importante para ello que la Dirección de Servicio de Reclutamiento y Movilización (Disermov) actualice los formularios de inscripción con los datos que requieren actualmente las organizaciones militares y no militares que hacen a la defensa (Se debe incluir para las situaciones de Emergencia Nacional).

c.- La misma ley, en su Capítulo V de la tasa militar, establece que los “exonerados” deben de abonar en concepto de tasa, 2 salarios/jornales durante 8 años consecutivos, pudiendo abonarlo de una sola vez (Art. 44 y 46); los “infractores” abonan el doble (Art. 45).

Considerando que aproximadamente 40.000 ciudadanos no hacen el servicio militar acuartelado, y en consecuencia, deben abonar la tasa militar (40.000 ciudadanos x 8 años x 2 jornales), la suma representa 320.000.000.000 guaraníes/año, cantidad importante que, conforme el Art. 50 debe ser destinado al equipamiento y/o construcción de instalaciones militares; o en incentivar al ciudadano que opte o sea seleccionado para el servicio militar acuartelado con una paga razonable.

d.- Sin embargo, es importante que el Ministerio de Defensa y las FF.AA. de la nación analicen las prescripciones del Capítulo III, “del Servicio Militar”, de la Ley 569/75, específicamente en el tiempo de servicio (1 año), la relación costo/beneficio de entrenar un contingente cada año y despedirlos sin mejores expectativas (rol social del SMO). Las FF.AA. como instrumento de la acción política del Gobierno deben producir efectos prioritariamente militares y efectos colaterales en los demás ámbitos de la actividad nacional.

En síntesis, hay que actualizar o modernizar la Ley del SMO, pero por sobre todo hacerla cumplir textualmente. Reglamentar la objeción de conciencia o un servicio civil sustitutivo no hace a los fines del servicio militar y por ende a la defensa nacional.

Gral. (SR) Luis Sapriza

ACCIONES CONCRETAS

Equipo de Un Techo Para Mi País Paraguay

Queridos jóvenes: Cada voluntario de Un Techo Para Mi País podrá contarte una historia diferente: de llantos, de risas, de felicidades y de tristezas; pero aquello que todos compartimos por igual es la voluntad de hacer algo por cambiar las cosas. Empezamos a movernos, empezamos a ver las cosas que antes nos ponían incómodos y al instante dijimos: “Esto no tiene que ser así”. Nuestra voluntad la traducimos en acciones concretas, que denuncian una realidad injusta.

Vivimos tiempos difíciles donde la pobreza crece a pasos agigantados en nuestra sociedad y en toda Latinoamérica, es hora de que nos demos cuenta que el verdadero cambio está en nosotros mismos, es el momento de pasar de ser simples espectadores y críticos del partido a ser los jugadores titulares, a entrar a la cancha y demostrarles a los jugadores de siempre cómo se debe jugar. Poniendo voluntad, entrega, compromiso y determinación como si fuera la final de un mundial para que el cambio de destinos se haga realidad.

Cuando nos damos cuenta de que las personas que viven en pobreza extrema son iguales a nosotros, que deben de serlo, algo cambia. Ya no podemos continuar en la indiferencia, pues ya no somos ignorantes. Prueba de ello es que uno de los sentimientos más fuertes que surge de la experiencia que vive el voluntario con las familias es que después de una lluvia fuerte, uno se preocupa.

Nos dicen: “Hay demasiado por hacer”, “va a tomar demasiado tiempo”, “es difícil hacer un cambio grande”. Todo lo que dicen es cierto, sin embargo, lo haremos. Como se suele decir: Un viaje de mil millas comienza con un paso. Comienza con una elección diferente.

Este es el momento, ese paso lo queremos dar nosotros con tu ayuda, tu voluntad y tus sueños de ver una país diferente, pero sobre todo una sociedad diferente donde cada paraguayo tenga un techo digno donde vivir. Como dijo J.F. Kennedy, no preguntemos qué puede hacer el país por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por nuestro país. No esperemos un milagro, seamos nosotros ese milagro.

Bruno Defelippe / Jazmín Robledo Verna

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08/07/2009 00:00:00