En el ámbito de la psicología, el estrés se define como el conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas del organismo a los factores de agresión y a las emociones, positivas o negativas, que necesitan una adaptación. En el lenguaje cotidiano, el concepto ha sufrido una pequeña evolución y se ha convertido en un sinónimo de angustia y ansiedad. El organismo humano necesita un mínimo de estrés que le permita movilizar la energía necesaria para enfrentarse a las dificultades y a las situaciones imprevistas de la vida diaria. Su total ausencia convertiría la vida en algo demasiado monótono.
Capacidad: Reflexiona sobre las causas y consecuencias del estrés.
La palabra estrés, de origen inglés, significa ‘tensión, presión’. En el ámbito de la psicología, el estrés se define como el conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas del organismo a los factores de agresión y a las emociones, positivas o negativas, que necesitan una adaptación. En el lenguaje cotidiano, el concepto ha sufrido una pequeña evolución y se ha convertido en un sinónimo de angustia y ansiedad.
El organismo humano necesita un mínimo de estrés que le permita movilizar la energía necesaria para enfrentarse a las dificultades y a las situaciones imprevistas de la vida diaria. Su total ausencia convertiría la vida en algo demasiado monótono.
El nivel de estrés necesario varía en función de profundidad de cada uno: lo sentido por uno como motivación y fuente de placer puede ser experimentado por otro como angustia y originar un estrés excesivo.
Un estrés excesivo provoca generalmente efectos nefastos para la salud. Estos efectos son más o menos importantes dependiendo del ámbito fisiológico y psicológico de cada persona.
Los más habituales son:
Trastornos del sistema digestivo: acidez de estómago, digestión difícil, diarreas y, a largo plazo, a veces, úlceras.
Problemas cardiacos: aceleración del ritmo cardiaco y aumento de la presión arterial. Una situación prolongada de estrés puede ser un factor agravante del riesgo de infarto o provocar un trastorno psíquico.
Trastornos ginecológicos: dolor durante las relaciones sexuales o en la menstruación. Parece ser que el estrés desempeña un papel más o menos importante en los abortos o en los partos prematuros, pero es algo que debe estar plenamente avalado por más estudios científicos.
Modificación del desarrollo de ciertas enfermedades: el exceso de estrés parece influir en la evolución de algunas enfermedades de la piel como el acné, el herpes, soriasis o el eccema, así como en las migrañas, en la diabetes o en la artritis reumática.
Trastornos síquicos: fatiga, nerviosismo, depresión (sobre todo en las personas mayores), frigidez o impotencia.
En lo referente al cáncer, se suele hablar de una relación causa-efecto entre el estrés y el cáncer. Conviene señalar que en la actualidad no está científicamente demostrada la relación directa entre ambos.
En cambio, parece que un estrés excesivo puede provocar una deficiencia inmunitaria que favorezca la aparición del cáncer, así como una mayor sensibilidad a las infecciones.
Los tranquilizantes no siempre son el remedio ideal que todo lo cura en el caso del estrés y de la ansiedad. Sin embargo, su utilización está muy extendida, ya que la gente suele esperar demasiado tiempo para tratar de remediar el problema. En muchos casos, esta situación se puede prevenir o se puede aliviar el estrés mediante métodos naturales con el fin de evitar el tener que recurrir a los medicamentos. Como muchas otras enfermedades, el estrés solo se puede evitar llevando una vida lo más sana posible, es decir:
Durmiendo lo necesario, ni poco ni mucho, y sin tomar somníferos.
Llevando una alimentación equilibrada: respetando el horario de las comidas, dedicándoles el tiempo necesario. No abusar de los fast-food o de las comidas rápidas, ni saltarse las comidas.
Haciendo suficiente ejercicio físico; caminatas, jogging, tenis, gimnasia, etcétera.
Mejorando el control de las reacciones frente a situaciones estresantes difícilmente evitables: ruido, atrasos del transporte, enfermedades, exámenes…
Procurando encontrar momentos para la distensión: un paseo, unas vacaciones, una sesión de relajación, masaje o sauna.
¡Cuidado con las malas compañías!: tabaco, alcohol, calmantes y, por supuesto, las drogas. Solo aportan una ficticia relajación temporal, junto con un inevitable cortejo de efectos negativos conocidos.
ACTIVIDADES
1- ¿Cómo se puede evitar el estrés?
2- ¿Qué actividades podrás realizar en vacaciones de invierno para reiniciar la segunda etapa con energía renovada?
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