La toma de la Aeronáutica la noche del 2 de febrero, una de las fuerzas leales a Stroessner, también fue clave para la consolidación del golpe. Los protagonistas militares, los coroneles retirados Carlos Giménez y Derlis Cabral, así como el Tte. Cnel. Ramón Aztigarraga, sostienen en esta entrevista que Stroessner se rindió cuando supo que la Fuerza Aérea apoyaba el golpe.
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| Los oficiales retirados de la aeronáutica Ramón Aztigarraga, Carlos Giménez y Derlis Cabral en nuestra redacción. |
La gesta del 2 y 3 de febrero que desembocó en el derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner tuvo en la Fuerza Aérea a varios protagonistas que arriesgaron sus vidas para tomar esta arma y ponerla a favor del levantamiento militar que estaba siendo comandado por el general Andrés Rodríguez.
“El general Stroessner se rindió cuando supo que la Fuerza Aérea apoyaba el golpe”, comenzó diciendo el Cnel. (SR) Carlos Giménez, al relatar los sucesos que ocurrieron en el cuartel de Ñu Guazú, que en ese momento estaba comandado por el general Alcibiades Soto, un oficial leal al dictador.
El dictador, según su relato, nunca pensó que la Aeronáutica iba a estar en su contra; primero porque el comandante fue su edecán, además su hijo Gustavo era del arma y tenía muchos camaradas que le eran fieles.
“La noche del 2 de febrero Stroessner dilató su renuncia por la esperanza que tenía en la Aeronáutica y la Artillería, pero cuando se enteró de que estaba tomado el cuartel y que los Xavantes armados sobrevolaban Mburuvicha Róga, no tuvo otra salida que reconocer su derrota”, indicó.
Giménez dijo que dentro de la Aeronáutica se sucedieron muchos acontecimientos que nunca fueron contados y que fueron decisivos para la consolidación del golpe, que en principio ya se pensaba realizar en 1982. En ese sentido, indicó que un 9 de enero de ese año, siete años antes del levantamiento, fue convocado por el Gral. Rodríguez, a través del coronel Lino César Oviedo, para hablar del golpe. “Ellos querían un elemento fiel en la Fuerza Aérea y me eligieron a mí. Era un infiltrado en la Aeronáutica”, remarcó. Agregó que en ese día habló con el Gral. Rodríguez, quien por primera vez le planteó la posibilidad del golpe. El Gral. González Ravetti era el comandante de la Fuerza Aérea y este le dijo para que contara conmigo por mi trayectoria de piloto y profesional.
Giménez sostuvo que Stroessner jamás pensó que habría complot en su contra y ocurrió lo contrario.
Ya en el momento de las acciones, aquel 2 de febrero, “yo estaba en la Caballería, con el Cnel. Derlis Cabral, y me encomendaron tomar el Grupo Aerotáctico porque allí estaban los aviones Xavantes”.
En la visión de los acontecimientos del Cnel. (r) Derlis Cabral, dentro de la Aeronáutica estaban varios oficiales que fueron contactados para participar del golpe. Las comunicaciones se hacían en forma individual porque estaba claro que con el comandante Soto no se lograría nada. “Nosotros, los contactados, no nos conocíamos, pero cuando se sucedieron los acontecimientos empezamos a dialogar con los camaradas para evitar derramamiento de sangre. Los allegados a Stroessner no querían saber nada, pero el resto de los oficiales comprendían la situación”, dice.
Su misión, junto con el Tte. Cnel. Insfrán, era robar dos helicópteros artillados. Los aparatos estaban armados porque en esa época se realizaban acuartelamientos y los helicópteros iban de apoyo en las prácticas que se realizaban. Estaban allí y el objetivo era robarlos y se logró el objetivo cuando el Cnel. Giménez toma y apresa al comandante del Grupo Aerotáctico. Previamente, una tropa al mando del mayor Rubén Figari ya había tomado la Aeronáutica por orden del Gral. Rodríguez. Los helicópteros fueron rescatados y llevados a la Caballería.
Por su parte, el Tte. Cnel. Ramón Aztigarraga indicó que estaba al tanto del levantamiento militar, pero fue comunicado oficialmente de la fecha del inicio de las operaciones 48 horas antes por el general Cabello. Comentó que los movimientos claves para la toma de la Aeronáutica comenzaron la noche del 2 de febrero a las 20:30, en coincidencia con el ataque a la casa de Ñata Legal.
Explicó que con el Gral. Cabello tuvo la misión de tomar la Comandancia de la Aeronáutica y el Grupo de Entrenamiento “y lo logramos. Apresamos al Gral. Soto y otros oficiales y después a todos los que llegaban y que no estaban a favor del golpe”, relató y agregó que incluso llamaba a otros oficiales de quienes se desconfiaba y se les decía que Stroessner quería hablar con ellos en la Comandancia y cuando se hacían presentes eran apresados.
Aztigarraga dijo que cuando prácticamente todo estaba tomado, pidieron al Gral. Víctor Aguilera para que convoque al Cnel. Regis Romero y nunca llegaba; apareció cuando todo ya estaba controlado antes de la medianoche.
Se le pidió a Romero que hable con Rodríguez para autorizar vuelos rasantes de los Xavantes y no se animaba a llamar. “El me decía: ´para qué querés hacer volar si no valen para nada´. Tanto se le insistió que el Gral. Aguilera habló con Rodríguez y se autorizó armar los aviones y luego el Cnel. Giménez, que ya controló el Grupo Aerotáctico, dispuso a la 00:30 del 3 de febrero los vuelos persuasivos que hicieron cambiar de idea a Stroessner, quien ya no tuvo otra alternativa que rendirse”.
Los militares explicaron que en la Aeronáutica no hubo derramamiento de sangre, porque la actuación fue inteligente al convencer con palabras a quienes querían resistirse.
Aztigarraga indicó que el Gral. Enrique Landaida es uno de los militares que más conocen los pormenores de la gesta de febrero del 89. El era el brazo derecho de Rodríguez y también fue uno de los ideólogos del golpe. “Conoce mucho más que el Gral. Eumelio Bernal, quien quiere presentarse como un grande. El (Bernal) es una persona que ha perjudicado a muchos militares. A mí me truncó la carrera por maldad. Persiguió a muchos oficiales, incluso en la Fuerza Aérea. No digo que no tuvo participación en el golpe. Tendrá sus méritos, pero hay que revisar su participación. Lo que hizo fue poco o nada, porque en las reuniones en que se iba a analizar la posibilidad del golpe, si él estaba, la mayoría se negaba porque se dudaba de él”, apuntó.
Los militares dijeron que los oficiales inferiores tuvieron destacada participación para consolidar el golpe, que apoyaron –según indicaron– por pura convicción, pero lamentablemente muchos no valoraron el esfuerzo y poco después en marzo de 1999 todos los participantes de la gesta ya fueron pasados a retiro por las maniobras que realizó el general Carlos Ovando, que sin ser piloto llegó a las cuatro estrellas”, afirmaron.
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