El general retirado Eduardo R. Sosa, quien fue comandante del Regimiento Paracaidista “Silvio Pettirossi” durante el golpe del ’89, reiteró ayer una aclaración realizada ya con anterioridad acerca de su participación en la gesta libertadora.
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“No fui apresado ni mucho menos conducido a la Caballería, como bien aclaró el comandante de la operación ‘Remanso Castillo’, general Regis Romero”, precisó.
“El general Regis Romero envió al coronel Luis Chamorro junto al general Alcibiades R. Soto, quien se encontraba en el Regimiento Paracaidista para que se presente ante él y para transmitirle la orden del general Andrés Rodríguez, de llevarle a la Caballería”, puntualizó. Argumentó que el Regimiento Paracaidista ni su comandante (Eduardo Sosa), al mando de la unidad con todo el personal armado y equipado, ni el comandante de Batallón, Mayor Pedro Silva, recibieron órdenes ni se rindieron a nadie, mucho menos al coronel Escobar Anzoategui, quien también estuvo comprometido en el complot”.
Sosa señaló que vale la pena realizar la aclaración pertinente porque considera que algunos narradores de los detalles del golpe tergiversan y acomodan los hechos a sus intereses, en perjuicio del buen nombre de jefes, oficiales, sargentos y soldados protagonistas de aquellos sucesos históricos.
“La operación en el comando de Aeronáutica, hoy Fuerza Aérea, conforme hemos convenido con el general Regis Romero y el general Víctor Segovia, a la sazón comandante del operativo en ese sector y nexo para coordinar la operación, consistió en recibir a sus tropas para ocupar el comando sin hacer disparos de ambos bandos, porque el parque de bombas y armamentos estaba muy cercano al objetivo, y la villa de los oficiales con sus familiares estaban dentro”, explicó.
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Regis Romero reitera que no se derramó sangre en la Fuerza Aérea
El Gral. (SR) Regis Romero volvió a asegurar que no hubo derramamiento de sangre en el golpe de 1989 en la Fuerza Aérea, porque hubo un acuerdo de no agresión mutua entre los militares. Reitetó que los generales Ramón Soto y Eduardo Sosa no fueron apresados.
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El general (SR) Regis Romero dijo que, como comandante y único responsable del operativo que tuvo a su cargo la conquista de la Fuerza Aérea en la noche del 2 y madrugada del 3 de febrero de 1989, tiene la obligación de aclarar algunos malentendidos en nombre de la honorabilidad y buen nombre del entonces comandante del regimiento de paracaidistas, Gral. Eduardo Sosa.
Romero comentó que la Fuerza Aérea estuvo comandada en esa época por el Gral. Ramón Soto y la misión era conquistar su comandancia. Por ese motivo, recordó, tuvo que contactar con el Cnel. Víctor Segovia, a fin de que sirva como nexo con el Gral. Sosa, para ponerle al tanto del operativo y tratar de evitar el derramamiento de sangre.
Según Romero, el mismo Gral. Andrés Rodríguez le había dicho que no quería derramamientos de sangre allí y que continúe el operativo.
También comentó que se reunieron el 18 de enero de 1989 y en esa oportunidad Rodríguez le ofreció al entonces Cnel. Cabello la comandancia de la Fuerza Aérea, pero primero tenía que trabajar en el proyecto de tomar la unidad castrense.
Dijo que se llegó al día 2 y se produjo la segunda reunión con el entonces Cnel. Sosa, para explicar que en la madrugada del 3 se haría el golpe de Estado y que vaya a su unidad, con el compromiso de no permitir que nadie salga de los dormitorios y que no abran fuego sobre su tropa, ya que se tendría una situación catastrófica si se llegara a ese punto.
Relató que Sosa volvió a su unidad y cumplió satisfactoriamente su cometido y que en ningún momento él ni sus comandados fueron llevados presos a la caballería, luego de que la unidad se rindiera esa noche.
“Hago esta aclaración para salvaguardar la honorabilidad y buen nombre del comandante y de los señores oficiales del regimiento de paracaidistas”, afirmó.
El antiguo Carlos V manifestó que luego del triunfo del golpe de Estado, el Cnel. Cabello fue designado comandante de la Fuerza Aérea, además de ser promovido a general de brigada, como estaba previsto con el Gral. Rodríguez. Mientras que el coronel Sosa fue nombrado jefe de Estado mayor del Comando de Instituciones Militares y también promovido al grado de Gral. de brigada. Puntualizó que el Cnel. Segovia fue promovido recién en el gobierno de Juan Carlos Wasmosy.
“Las tropas a mi cargo cumplieron lo prometido al Gral. Soto y al Cnel. Sosa, que sus comandados no serían llevados presos a la Caballería, siendo respetados con sus familiares. Además, la unidad no fue saqueada. Se cumplió la misión”, concluyó Romero.
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Stronismo dejó ruinas y residuos que hasta hoy día huelen mal...
El ex presidente del Partido Liberal Radical Auténtico, Domingo Laíno, dijo que el tirano, como califica a Stroessner, hizo primar el contrabando y el interés extranjero en su gobierno. Señaló también que el stronismo dejó ruinas que hasta ahora se visualizan. Recordó que el dictador murió siendo presidente del Partido Colorado.
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Laíno asegura que la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) arrasó con lo más bueno que tenía el Paraguay y trajo miseria y mucha corrupción.
–¿Qué opina de la dictadura stronista luego de 20 años de su derrocamiento?
–Todo lo bueno fue arrancado por el dictador, diría yo el tirano Stroessner. Fueron afectados los industriales y los comerciantes honestos, porque primaron el contrabando y los intereses extranjeros. También se arrasó la soberanía natural del país. Además, los tratos que se hicieron con otros dictadores son nulos.
–¿Como los de Itaipú?
–Sí, porque eran firmados por dictadores de la época, en detrimento de nuestros recursos naturales.
–¿Qué fue lo peor del régimen?
–La violación de los derechos humanos. Se creó un modelo represivo, que cayó fuerte sobre los sectores populares. Se construyó un castillo para pocos, para los más abyectos y corruptos. Evidentemente lo más grave fue la supresión de los derechos políticos. Muchos campesinos muertos y torturados, además de exiliados. Ese huracán arrancó todo. Los más castigados fueron los del Partido Comunista.
–Además de miembros de otros partidos.
–Sí, del PLRA y el Partido Revolucionario Febreristas, además de los mismos miembros de la Asociación Nacional Republicana.
–¿Qué hay dos décadas después de retornar a la democracia?
–La tiranía stronista dejó ruinas y residuos que hasta hoy huelen mal en nuestra vida nacional, porque no se pudo vencer a todos los malos que habíamos heredados. Quedaron muchas basuras.
–¿Cuáles por ejemplo?
–Muchas, como que el cambio vino de adentro. El cambio vino de adentro, de los militares que sustentaron al tirano y compartieron como servidores las riquezas y fortunas que podían obtener mediante su apoyo al sistema imperante. Naturalmente, se aprovecharon del trabajo que hizo la sociedad civil.
–Hicieron el golpe...
–Cooperaron para sacarlo y darle un giro más benigno al sistema. Nosotros nos encargamos de un desgaste intenso. No quiero hablar de mí mismo, pero fui torturado, perseguido, encarcelado, desterrado, deportado, etc. Todos los capítulos de mis derechos humanos fueron violados. Estas fuerzas militares decidieron sacarlo del camino, más por contradicciones internas, que por ideales.
–¿Puede aceptar usted que Stroessner haya muerto sin ser juzgado?
–Fue a morir a Brasil, el país de sus verdaderos patrones. Murió siendo presidente honorario de la ANR y sin ser enjuiciado. Heredamos los pactos entre el Poder Judicial y los militares. Muchos intentamos enjuiciarlo, pero no fue posible. Quedó todo en el sistema. El stronismo penetró en toda la sociedad.
–¿Qué dice a los negacionistas de la dictadura?
–Un grupo vivía bien. Para algunos todo era bueno, porque estaban al lado de Stroessner. Pero fue un régimen tormentoso, desde todo punto de vista.
–Hay quienes aseguran que varias personas quedaron con la mentalidad de víctimas eternas y responsabilizan de los males al stronismo, ¿qué opina al respecto?
–Eso es equivocado. Ese huracán de 1954 a 1989 no puede explicar todo.
–¿Fueron saldadas las esperanzas de febrero de 1989?
–No sé si fueron saldadas, ahora recién se ven algunos cambios. Lo fundamental es no olvidar los delitos de lesa humanidad que se cometieron. Algunos miran atrás y persiguen a los culpables, que yo acepto, pero hay otros que, como yo, prefirieron mirar el presente y el futuro, yo opté por eso.
–¿Cree que hay resabios en el gobierno actual?
–Los resabios fueron fuertes hasta el gobierno que salió en el 2008, pero que cambió con el actual Presidente.
–Justamente, a Nicanor Duarte lo tacharon de dictador cuando quiso la reelección y después Fernando Lugo también habla de la posibilidad de reelegirse, ¿qué opina al respecto?
–Depende de varios factores. Es propio de los hombres políticos que procuren su reelección, es algo normal, que ocurre en Estados Unidos o Europa. Todo se tolera en aspiraciones y deseos, pero lo que no se tolera es que se opere fuera del marco democrático institucional. Creo que si hay intenciones de ser reelecto, está bien. Las cosas están cambiando en Paraguay.
–¿Por qué?
–Muy poco se avanzó en el Paraguay durante los 20 años en la justicia, en la estructura del Estado, en la disminución de la corrupción. Sin embargo, veo que hay cambios a partir de agosto de 2008, especialmente en política exterior. Hoy se vuelve a ser independiente, está dentro de los países que quieren ser autónomos y no buscan ser abyectos al imperio. Paraguay pide y exige lo que le pertenece en las hidroeléctricas.
equintana@abc.com.py
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Dicen que Soto no fue apresado
El Gral. (SR) Regis Romero, Carlos 5 en el golpe militar del ‘89, aseguró que el Gral. Alcibiades Soto no fue apresado durante la “Operación 33”, que derrocó al dictador Alfredo Stroessner. Comentó que el único comandante de la operación fue él, ya que ese fue su papel pactado antes de la gesta.
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Dijo que por tener un rango superior, Soto fue respetado y en ningún momento provocado. Romero relató que amenazó con cañonear la Comandancia de la Fuerza Aérea si es que no se rendían los militares.
“El Gral. Soto viene a los cinco minutos del último aviso. No fui atrevido ni prepotente con él, tan solo le expliqué que era un golpe contra el presidente Stroessner y que si no se rendía iba a volar la comandancia y el polvorín”, aseguró. Agregó que luego de esa intimación, se apartaron para hablar ambos junto con el Gral. (SR) Eduardo Sosa, ex comandante del regimiento de paracaidistas Silvio Pettirossi.
“Mienten cuando dicen que lo apresaron a Soto. No conviene desvirtuar la historia a 20 años, porque causa daño. No es cierto que lo apresaron. El Gral. Soto dijo que no iba a poner en riesgo a su comandancia y a sus comandados y que por eso entregaba la comandancia, sin derramamiento de sangre”, manifestó.
Comentó que luego lo llevó hasta la Caballería, pero no en situación de apresamiento, para que el Gral. Andrés Rodríguez disponga su traslado. Dijo también que los aviones “Xavantes” sobrevolaron el Escolta Presidencial por orden de Rodríguez y de ningún otro.
En otro momento, Romero manifestó que no tiene nada que ver con el retiro de los oficiales Ramón Astigarraga, Derlis Cabral y Carlos Giménez de la Aeronáutica. Sostuvo que Giménez tuvo una brillante actuación dentro del operativo, pero que no impidió que sea ascendido hasta el rango de general.
“SOY COBARDE ENTONCES”
En otro momento, el Gral. Romero indicó que evitó en todo momento que haya derramamiento de sangre dentro de la Fuerza Aérea y por eso no hubo desmanes.
“Si ser cobarde es evitar sangre y sufrimiento y confrontación, y que mis comandados no sean muertos, entonces soy cobarde”, apuntó el militar.
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Fuerzas públicas fueron perjudicadas después del 89, denunció “Carlos 7”
El vicealmirante Eduardo González Petit (Carlos 7) manifestó que se crearon las condiciones para continuar el proceso democrático en la larga transición iniciada en el 89, aunque las fuerzas públicas fueron perjudicadas.
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Fue durante la conmemoración por los 20 años de democracia, en la que los “Carlos” y los “Víctor” condecoraron, con diplomas de honor, a los militares de distintos rangos que participaron del golpe de Estado del ’89, en el Congreso Nacional.
González Petit aseguró que se impulsó heroicamente una gran gesta para devolver la democracia al país y permitir más libertad a los paraguayos. Recordó que los gobiernos anteriores no se acordaban del golpe de Estado del ’89 y por eso no realizaban conmemoraciones, pero que eso cambió con esta nueva administración.
Sostuvo que pelearon por igualdad y justicia para todos, además de una absoluta libertad de expresión y asegurar la vigencia de los derechos ciudadanos.
Dijo que el golpe de Estado se llevó a cabo no contra personas particulares, sino contra el sistema corrupto y antipatriótico de una cúpula gobernante que se apropió del poder, por la incapacidad del dictador Alfredo Stroessner. Puntualizó que muchos ofrecieron su vida por la sagrada misión.
González Petit manifestó también que con el golpe de Estado se crearon las condiciones para fortalecer la democracia, pero que penosamente se dejaron de lado a las fuerzas públicas. Criticó que el servicio militar ya no sea tan obligatorio y exista una objeción de conciencia, de los jóvenes. Además de los recortes presupuestarios de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional.
DOCUMENTAL
Durante la ceremonia de homenaje, se proyectó un documental sobre el golpe de 1989, con relatos de los propios protagonistas de aquel levantamiento contra la dictadura. Contenía entrevistas a los militares y el discurso del Gral. Andrés Rodríguez en las primeras horas del 3 de febrero.
LIBRO
El periodista y ex consejero de Yacyretá, Roberto Paredes, presentó su libro “Operación 33. La versión de los protagonistas”. Paredes indicó que el golpe se realizó para que no haya nunca más conspiraciones dentro del Estado paraguayo. En todo momento, enalteció la figura de los militares que participaron en aquella ocasión, especialmente, agradeció a Lino Oviedo, por abrir las puertas y hablar para el libro.
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General aclara su participación
El Gral. (SR) Eduardo Ramón Sosa, ex comando del regimiento “Silvio Pettirossi” de la Aeronáutica, desvirtuó ayer que fuera apresado y enviado a la Caballería con el jefe, general Alcibiades Soto, el día del golpe, versión atribuida al general Dionisio Cabello (Carlos 2).
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“Yo estuve con el movimiento (golpista), comprobado el 2 de febrero, cuando se produjo el asalto frente al Shopping del Sol”, precisó. Dijo que su misión fue quedar en aprestos para consolidar el “operativo Remanso Castillo”.
“Además de eso, mi unidad tenía la misión de recibir a las tropas de la Caballería, conforme pactamos con el general Regis Romero”, enfatizó.
Calificó de “egoísmo” el hecho de querer restar notoriedad y protagonismo a su participación. “Sin embargo, no me alienta disminuir la participación de nadie sino felicitar a todos quienes acompañaron esta memorable gesta libertadora”, destacó. Recordó que en el libro “De Morínigo a Cubas”, del general Víctor Segovia, se cita su participación.
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“Stroessner se rindió cuando supo que la Fuerza Aérea apoyaba el golpe”
La toma de la Aeronáutica la noche del 2 de febrero, una de las fuerzas leales a Stroessner, también fue clave para la consolidación del golpe. Los protagonistas militares, los coroneles retirados Carlos Giménez y Derlis Cabral, así como el Tte. Cnel. Ramón Aztigarraga, sostienen en esta entrevista que Stroessner se rindió cuando supo que la Fuerza Aérea apoyaba el golpe.
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La gesta del 2 y 3 de febrero que desembocó en el derrocamiento de la dictadura de Alfredo Stroessner tuvo en la Fuerza Aérea a varios protagonistas que arriesgaron sus vidas para tomar esta arma y ponerla a favor del levantamiento militar que estaba siendo comandado por el general Andrés Rodríguez.
“El general Stroessner se rindió cuando supo que la Fuerza Aérea apoyaba el golpe”, comenzó diciendo el Cnel. (SR) Carlos Giménez, al relatar los sucesos que ocurrieron en el cuartel de Ñu Guazú, que en ese momento estaba comandado por el general Alcibiades Soto, un oficial leal al dictador.
El dictador, según su relato, nunca pensó que la Aeronáutica iba a estar en su contra; primero porque el comandante fue su edecán, además su hijo Gustavo era del arma y tenía muchos camaradas que le eran fieles.
“La noche del 2 de febrero Stroessner dilató su renuncia por la esperanza que tenía en la Aeronáutica y la Artillería, pero cuando se enteró de que estaba tomado el cuartel y que los Xavantes armados sobrevolaban Mburuvicha Róga, no tuvo otra salida que reconocer su derrota”, indicó.
Giménez dijo que dentro de la Aeronáutica se sucedieron muchos acontecimientos que nunca fueron contados y que fueron decisivos para la consolidación del golpe, que en principio ya se pensaba realizar en 1982. En ese sentido, indicó que un 9 de enero de ese año, siete años antes del levantamiento, fue convocado por el Gral. Rodríguez, a través del coronel Lino César Oviedo, para hablar del golpe. “Ellos querían un elemento fiel en la Fuerza Aérea y me eligieron a mí. Era un infiltrado en la Aeronáutica”, remarcó. Agregó que en ese día habló con el Gral. Rodríguez, quien por primera vez le planteó la posibilidad del golpe. El Gral. González Ravetti era el comandante de la Fuerza Aérea y este le dijo para que contara conmigo por mi trayectoria de piloto y profesional.
Giménez sostuvo que Stroessner jamás pensó que habría complot en su contra y ocurrió lo contrario.
Ya en el momento de las acciones, aquel 2 de febrero, “yo estaba en la Caballería, con el Cnel. Derlis Cabral, y me encomendaron tomar el Grupo Aerotáctico porque allí estaban los aviones Xavantes”.
En la visión de los acontecimientos del Cnel. (r) Derlis Cabral, dentro de la Aeronáutica estaban varios oficiales que fueron contactados para participar del golpe. Las comunicaciones se hacían en forma individual porque estaba claro que con el comandante Soto no se lograría nada. “Nosotros, los contactados, no nos conocíamos, pero cuando se sucedieron los acontecimientos empezamos a dialogar con los camaradas para evitar derramamiento de sangre. Los allegados a Stroessner no querían saber nada, pero el resto de los oficiales comprendían la situación”, dice.
Su misión, junto con el Tte. Cnel. Insfrán, era robar dos helicópteros artillados. Los aparatos estaban armados porque en esa época se realizaban acuartelamientos y los helicópteros iban de apoyo en las prácticas que se realizaban. Estaban allí y el objetivo era robarlos y se logró el objetivo cuando el Cnel. Giménez toma y apresa al comandante del Grupo Aerotáctico. Previamente, una tropa al mando del mayor Rubén Figari ya había tomado la Aeronáutica por orden del Gral. Rodríguez. Los helicópteros fueron rescatados y llevados a la Caballería.
Por su parte, el Tte. Cnel. Ramón Aztigarraga indicó que estaba al tanto del levantamiento militar, pero fue comunicado oficialmente de la fecha del inicio de las operaciones 48 horas antes por el general Cabello. Comentó que los movimientos claves para la toma de la Aeronáutica comenzaron la noche del 2 de febrero a las 20:30, en coincidencia con el ataque a la casa de Ñata Legal.
Explicó que con el Gral. Cabello tuvo la misión de tomar la Comandancia de la Aeronáutica y el Grupo de Entrenamiento “y lo logramos. Apresamos al Gral. Soto y otros oficiales y después a todos los que llegaban y que no estaban a favor del golpe”, relató y agregó que incluso llamaba a otros oficiales de quienes se desconfiaba y se les decía que Stroessner quería hablar con ellos en la Comandancia y cuando se hacían presentes eran apresados.
Aztigarraga dijo que cuando prácticamente todo estaba tomado, pidieron al Gral. Víctor Aguilera para que convoque al Cnel. Regis Romero y nunca llegaba; apareció cuando todo ya estaba controlado antes de la medianoche.
Se le pidió a Romero que hable con Rodríguez para autorizar vuelos rasantes de los Xavantes y no se animaba a llamar. “El me decía: ´para qué querés hacer volar si no valen para nada´. Tanto se le insistió que el Gral. Aguilera habló con Rodríguez y se autorizó armar los aviones y luego el Cnel. Giménez, que ya controló el Grupo Aerotáctico, dispuso a la 00:30 del 3 de febrero los vuelos persuasivos que hicieron cambiar de idea a Stroessner, quien ya no tuvo otra alternativa que rendirse”.
Los militares explicaron que en la Aeronáutica no hubo derramamiento de sangre, porque la actuación fue inteligente al convencer con palabras a quienes querían resistirse.
Aztigarraga indicó que el Gral. Enrique Landaida es uno de los militares que más conocen los pormenores de la gesta de febrero del 89. El era el brazo derecho de Rodríguez y también fue uno de los ideólogos del golpe. “Conoce mucho más que el Gral. Eumelio Bernal, quien quiere presentarse como un grande. El (Bernal) es una persona que ha perjudicado a muchos militares. A mí me truncó la carrera por maldad. Persiguió a muchos oficiales, incluso en la Fuerza Aérea. No digo que no tuvo participación en el golpe. Tendrá sus méritos, pero hay que revisar su participación. Lo que hizo fue poco o nada, porque en las reuniones en que se iba a analizar la posibilidad del golpe, si él estaba, la mayoría se negaba porque se dudaba de él”, apuntó.
Los militares dijeron que los oficiales inferiores tuvieron destacada participación para consolidar el golpe, que apoyaron –según indicaron– por pura convicción, pero lamentablemente muchos no valoraron el esfuerzo y poco después en marzo de 1999 todos los participantes de la gesta ya fueron pasados a retiro por las maniobras que realizó el general Carlos Ovando, que sin ser piloto llegó a las cuatro estrellas”, afirmaron.
avelazquez@abc.com.py
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Dicen que el golpe de febrero cobró la vida de 36 militares
El golpe del 2 y 3 de febrero cobró la vida de 36 militares y un civil, según el informe final que elaboró el Cnel. Julio Damián Rojas, subdirector de la Intendencia, a quien el Gral. Rodríguez ordenó el relevamiento de los muertos.
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Ante las dudas que surgieron sobre las víctimas del golpe militar que derrocó al dictador Stroessner, Rojas llegó a nuestra redacción para relatar su participación en la gesta y para mostrar la nómina de los fallecidos durante gesta del ’89.
Comenzó diciendo que la tarde-noche del 2 de febrero estuvo en el Estado Mayor con el Gral. Mora, quien le preguntó de los rumores de que el Gral. Rodríguez iba a sublevarse. “No sé nada”, le respondió.
Seguidamente, relató que Mora le mostró una orden general firmada por Stroessner ese jueves, en la cual se podía leer el traslado masivo de los oficiales que estaban al mando del Gral. Rodríguez. “Entonces le dije al Gral. Mora –quien antes me invitó a ir a un velorio–, voy a mi casa porque esta orden general tendrá sus consecuencias. Aparecía allí los traslados de todos los hombres de confianza de Rodríguez, como Regis Romero, Oviedo, Landaida y otros. Le dije incluso que iré a la Intendencia a preparar mi tropa”, indicó.
Comentó que llegó al cuartel y luego fue hasta su casa “donde preparé mi pistola”.
“Lo llamé al chofer y fui a la Intendencia para defender mi cuartel. Allí ya escuché el tiroteo. Había sido que Rodríguez envió al Gral. Allende y a Díaz Delmás a cazar al ‘pato’ (Stroessner) en su nido, pero asustaron al mismo porque llegaron por atrás, cuando que tuvieron que llegar por delante. Allí murieron varios”, manifestó.
Rojas siguió diciendo que en vista de que fracasó la toma del “pato”, Rodríguez muy enojado aseguró que todos iban a ser fusilados, a lo que el entonces Cnel. Oviedo respondió: “No señor, ahora mismo voy yo”.
TENÍA 300 HOMBRES A SU CARGO
Rojas aseveró que la Intendencia a su cargo tenía 300 hombres y a las 3:00 de la mañana del 3 de febrero ya se escuchaba la proclama. Comenta que “entonces me dijo el Gral. Mora, que era mi jefe, qué vamos a hacer Rojitas y le respondí: nada”. Ante la situación, Rojas llamó al Gral. Rodríguez, diciéndole que estaba a su disposición. “Enseguida me ordenó que me encargue de la identificación de los muertos y la atención de los heridos”, afirmó.
Los mismos fueron llevados al Hospital Militar y allí se anotaron 36 muertos y 56 heridos. Algunos “Carlos” y “Víctor” dijeron que los fallecidos eran 29, en total, mientras que otros militares dijeron que fueron más de 100 los muertos en los enfrentamientos.
Rojas propuso que los familiares de estas víctimas sean indemnizados porque murieron en la gesta libertaria de febrero.
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Luego del golpe muchos hicieron del Estado un botín de guerra
El general de división Pedro Concepción Ocampos Rodríguez fue uno de los comandantes del golpe de Estado contra el gobierno de Alfredo Stroessner. En aquel entonces fue llamado “Carlos II”. Estuvo al mando del Regimiento de Caballería Blindado Nro. 2 de Cerrito, Chaco.
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Sostuvo que luego de caída del régimen muchos tomaron al Estado paraguayo como un “botín de guerra”.
Hoy, a dos décadas del histórico suceso del que fue partícipe, el militar retirado tiene 70 años y vive con su familia en la ciudad de Luque. Lo visitamos en su casa. Se mostró muy accesible y hasta entusiasmado con la idea de que los medios de prensa le sigan dando espacio a los protagonistas del levantamiento militar que instaló el proceso democrático en el Paraguay.
EL MOMENTO CLAVE
Ocampos recordó que su regimiento debía ir a Asunción en la madrugada del 3 de febrero de 1989 a cumplir la orden de sitiar e intimar rendición al Regimiento Escolta Presidencial. Relató que partieron desde Cerrito a bordo de tanques y que prácticamente no corrían riesgo de salir lastimados, ya que contaban con armamento muy pesado.
“Llegamos (a Asunción) por Artigas, luego fuimos por Perú, hasta Pettirossi. En ese momento nos anunciaron que (el general Lino César) Oviedo estaba conquistando los primeros objetivos. Teníamos previsto ocupar esa zona. Abrimos fuego. Fueron varios cañonazos. Disparábamos desde los tanques”, comentó el general retirado.
El llamado “Carlos II” señaló que permanecieron en ese lugar hasta recibir la noticia acerca de la rendición del general Stroessner y recordó ese momento. “Sin duda nos sentimos victoriosos”, aseguró.
SIN MIEDO, PERO CON PREOCUPACION
El militar retirado manifestó que no sintió miedo en las horas previas a la caída de la dictadura, a pesar del intento fallido de apresar a Stroessner en la noche del 2 de febrero del \'89. Sin embargo, indicó que en ese momento las intenciones golpistas se hicieron evidentes y eso generó mucha preocupación en las fuerzas militares rebeldes.
Señaló que sabían que el levantamiento armado era en contra de un régimen “que iba de mal en peor” y que Stroessner ya no estaba en condiciones de seguir gobernando. Indicó que además de estar siguiendo órdenes de sus superiores, lo que le motivó a ser participe del golpe fue el “descontento de la gente” con el Gobierno.
Por otro lado sostuvo, que sabía que su carrera militar estaba en peligro, si Stroessner seguía en el poder, ya que este podía pasar a retiro al general Andrés Rodríguez y a una gran camada de oficiales.
Precisó que si Rodríguez no ordenaba el levantamiento, otros militares no hubieran tenido esa iniciativa. También se mostró consiente de las consecuencias que hubieran sufrido si el plan fracasaba. “Si fallábamos íbamos a ser enterrados”, afirmó. Indicó que él y el general Lino Cesar Oviedo hubieran sido los primeros.
UN BOTIN DE GUERRA
Ocampos cree que el proceso de transición hacia la democracia se inició en nuestro país luego del derrocamiento de Stroessner en el año 89, y con la llegada al poder del cabecilla del golpe, el general Rodríguez y todavía no ha terminado, a pesar de la caída del Partido Colorado, luego de más de 60 años.
“Carlos II” sostiene que la democracia debió instalarse gradualmente en el Paraguay y que al asumir la presidencia, Rodríguez se “apresuró” al otorgarle una “libertad total” a los ciudadanos. Manifestó que a raíz de esto muchos tomaron al estado como si fuera un “botín de guerra”, sobre todo la clase política.
“¿Qué ustedes descubrieron de mí?” consulta el hombre, tras haber respondido una serie de preguntas de un equipo periodístico. Se lo nota extenuado, aunque con la tranquilidad que le otorga el merecido descanso que tendrá con su familia tras la nota.
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En Situación de Retiro, tiene76 años y aquella noche hace dos décadas, su nombre no era Eumelio Bernal, su rango no era el de General del Ejército Paraguayo.
Entre el 2 y 3 de febrero de 1989 era Carlos 6 y tenía una misión “difícil pero no imposible” que cumplir,planificada desde 1987, pero que no escaparía a las “sorpresas”.
“Tenía 56 años cuando la revolución” indica Bernal al iniciar la charla, que se convertirá en un memorioso y detallado recuerdo del antes, del durante y de un análisis del después del Golpe militar de 1989 que tumbara el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner, pero que para sorpresa de Bernal no se constituyó en un sistema muy diferente tras la caída de quien fuera presidente del Paraguay por 35 años.
“Indudablemente pasó muy rápido, hemos pasado con alegrías y con tristezas” recuerda Bernal y apunta; “alegrías porque salimos de una dictadura, hemos roto la cadena y abierto las puertas de la libertad”. No obstante ya demuestra ganas de saltar esa parte del diálogo y contar que fue lo que se ejecutó mal.
“Teníamos muchas esperanzas en lograr la libertad” asegura. “Iba a ser una ventaja poder hablar, quitarnos la mordaza…para nosotros la libertad era imprescindible, sin embargo hasta ahora no existe en su forma plena” explica a ritmo pausado y firme, como dando muestras de una marcha militar vocal.
A criterio de Bernal, solo uno de los 5 puntos de la Proclama se cumplió a medias, el relacionado a la Libertad de Expresión.
Señaló que las Fuerzas Armadas están destruidas, que quienes integraron los gobiernos de transición no se preocuparon del bien común, más bien de buscar réditos económicos,la Iglesia Católica perdió protagonismo desde la puesta en escena de la Constitución Nacional de 1992 y aunque dice que necesitamos más patriotas y menos políticos, está claro que tampoco se fortaleció la estrella blanca en la bandera roja. Acota además que la Justicia debe cambiarse, ya que está probado que los que la dirigen, han fracasado.
No obstante afirma; “si no existiera el 2 y 3, no se hubieran dado otros acontecimientos, bien o mal”.
OPERATIVO 33
Pero toda historia tiene un origen y Bernal demuestra gran interés en dar a conocer todo lo que sabe. En agosto de 1987, tras una reunión de convencionales colorados -asu criterio completamente fraguada y calificable de cualquier manera menos como democrática- inicia los contactos con el General Andrés Rodríguez. Bernal formaba parte del 1er cuerpo del Ejército, como Comandante de la Primera División de Infantería, su papel sería clave para “solucionar” el problema que representaban quienes querían aprovecharse de un ya endeble Stroessner y de una estructura de régimen y de partido que había cerrado su ciclo…aparentemente.
“Nos pusimos a trabajar casi dos años con Rodríguez” comenta Bernal, recordando que era visitado periódicamente por Carlos 1 para el desarrollo del plan que derrocaría a Stroessner. En 1988 Bernal tuvo a su cargo los operativos de seguridad para la venida del Papa Juan Pablo II, un trabajo de campo “ideal” para lo que sería un año después la práctica de la maniobra militar que ideara el entrevistado. “Mi tema de trabajo era defensa interna y me venía como anillo al dedo”rememora Carlos 6, quien al momento del retorno del Sumo Pontífice al Vaticano ya tenía casi armada por completo la estrategia castrense para el “Operativo 33”.“Todo el mundo sabía, pero nadie creía” aclara. El operativo en principio se denominó 33 debido a que se ejecutaría a las 3 de la mañana del 3 de febrero.
Aquella noche y madrugada, Bernal tenía a su cargo una vasta zona, que abarcaba desde la avenida Colón a orillas del Río Paraguay hasta Calle Última, división de la Capital con la periferia. No tuvo muchos inconvenientes, no recuerda más bajas de las que exponen los documentos oficiales, aunque admite que “se comentaba” que eran más de los que figuraban.
Una vez que otro equipo concretó el golpe, donde se encontraba el Jefe de Estado, Bernal ordenó la toma de varios medios de comunicación, incluida la Radio Primero de Marzo, a través de la cual se emitiría la Proclama. “Tuvimos la suerte de haber ganado” expresa en un modesto tono uno de los arquitectos de aquella gesta, no obstante el destino le tenía preparada una sorpresa.
“Salió todo bien que algunas cosas se cambiaron”advierte. Es que Rodríguez repetía encada reunión de desarrollo, que el país tenía que estar en manos de un civil y que el elegido para tal misión habría de ser el político colorado Luis María Argaña.
“Llego el momento y él se atribuyó (el cargo de Presidente)…eso no estaba en los planes” confiesa Bernal. Todo había sido un perfecto engaño, pero había más.
Bernal tenía órdenes de “proceder” y tomar medidas contra dos “altos” funcionarios del gobierno Stronista, Conrado Pappalardo y Enzo Debernardi. Nada se llegó a realizar, Rodríguez tenía otros planes.
Bernal comenta que se comunicó con Carlos 1 poco después de haber concluido el operativo y en ese momento fue informado de que debería comparecer a las 5 de la tarde junto a quien se convertiría en Presidente -de facto- de la República del Paraguay. “Le planteé una Junta Militar y me dijo (Rodríguez) ‘No. Usted va a ir a las 5 de la tarde al Palacio y va a estar conmigo cuando yo asuma como Presidente’”. Fue el final de la conversación y el comienzo de una situación que no era la que se buscaba a través de la “revolución”.
“Me llamó la atención y desde allí mismo ya no se cumplieron algunas cositas que se habían dicho” lamenta el general retirado, único militar paraguayo en formar parte de la Galería de Honor de Fort Benning, en Georgia, Estados Unidos.
LA TRANSICION Y LA ACTUALIDAD
“Yo creo que la transición se hizo a medias”dispara Bernal y asevera que para ello habría que planear las cosas, situación que no se dio en los pasados 20 años. “La mayoría tiene aspiraciones económicas particulares” alega el General que expone un delicioso relato de los conflictos bélicos en los que salió victorioso o al menos con la frente en alto el Ejército Paraguayo. Habla de patriotismo y de que al pueblo le corresponde más de lo que tiene. Entonces deberá responder a una pregunta tan simple y obvia como clave. ¿Qué cambió de 1989 al 2009?
“Yo no veo tanto cambio, más que las necesidades y que hay más hambre” espeta sin rodeos y recalcando en que la solución a estos problemas es la planificación permanente y la lucha por el bien común. Aunque agrega indirectamente para quienes recurren al “era feliz y no lo sabía”; “todo se puede decir de antes, el tiempo y el espacio es el que maneja la palabra y el concepto, después de 20 años pueden decir cualquier cosa, pero no había otra salida, estábamos decididos a cambiar”.
Ya en la despedida, acompañado de su esposa y una hija, reconoce sobre su persona y otros actores del golpe, “quizás ya no estemos mucho tiempo pero cuando comenzamos esto hemos ofrecido nuestra vida por el pueblo, comenzamos y anhelamos la prosperidad para el pueblo”.
“¿Qué ustedes descubrieron de mí?” consulta el hombre, tras haber respondido una serie de preguntas de un equipo periodístico. Se lo nota extenuado, aunque con la tranquilidad que le otorga el merecido descanso que tendrá con su familia tras la nota.
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En Situación de Retiro, tiene76 años y aquella noche hace dos décadas, su nombre no era Eumelio Bernal, su rango no era el de General del Ejército Paraguayo.
Entre el 2 y 3 de febrero de 1989 era Carlos 6 y tenía una misión “difícil pero no imposible” que cumplir,planificada desde 1987, pero que no escaparía a las “sorpresas”.
“Tenía 56 años cuando la revolución” indica Bernal al iniciar la charla, que se convertirá en un memorioso y detallado recuerdo del antes, del durante y de un análisis del después del Golpe militar de 1989 que tumbara el régimen dictatorial de Alfredo Stroessner, pero que para sorpresa de Bernal no se constituyó en un sistema muy diferente tras la caída de quien fuera presidente del Paraguay por 35 años.
“Indudablemente pasó muy rápido, hemos pasado con alegrías y con tristezas” recuerda Bernal y apunta; “alegrías porque salimos de una dictadura, hemos roto la cadena y abierto las puertas de la libertad”. No obstante ya demuestra ganas de saltar esa parte del diálogo y contar que fue lo que se ejecutó mal.
“Teníamos muchas esperanzas en lograr la libertad” asegura. “Iba a ser una ventaja poder hablar, quitarnos la mordaza…para nosotros la libertad era imprescindible, sin embargo hasta ahora no existe en su forma plena” explica a ritmo pausado y firme, como dando muestras de una marcha militar vocal.
A criterio de Bernal, solo uno de los 5 puntos de la Proclama se cumplió a medias, el relacionado a la Libertad de Expresión.
Señaló que las Fuerzas Armadas están destruidas, que quienes integraron los gobiernos de transición no se preocuparon del bien común, más bien de buscar réditos económicos,la Iglesia Católica perdió protagonismo desde la puesta en escena de la Constitución Nacional de 1992 y aunque dice que necesitamos más patriotas y menos políticos, está claro que tampoco se fortaleció la estrella blanca en la bandera roja. Acota además que la Justicia debe cambiarse, ya que está probado que los que la dirigen, han fracasado.
No obstante afirma; “si no existiera el 2 y 3, no se hubieran dado otros acontecimientos, bien o mal”.
OPERATIVO 33
Pero toda historia tiene un origen y Bernal demuestra gran interés en dar a conocer todo lo que sabe. En agosto de 1987, tras una reunión de convencionales colorados -asu criterio completamente fraguada y calificable de cualquier manera menos como democrática- inicia los contactos con el General Andrés Rodríguez. Bernal formaba parte del 1er cuerpo del Ejército, como Comandante de la Primera División de Infantería, su papel sería clave para “solucionar” el problema que representaban quienes querían aprovecharse de un ya endeble Stroessner y de una estructura de régimen y de partido que había cerrado su ciclo…aparentemente.
“Nos pusimos a trabajar casi dos años con Rodríguez” comenta Bernal, recordando que era visitado periódicamente por Carlos 1 para el desarrollo del plan que derrocaría a Stroessner. En 1988 Bernal tuvo a su cargo los operativos de seguridad para la venida del Papa Juan Pablo II, un trabajo de campo “ideal” para lo que sería un año después la práctica de la maniobra militar que ideara el entrevistado. “Mi tema de trabajo era defensa interna y me venía como anillo al dedo”rememora Carlos 6, quien al momento del retorno del Sumo Pontífice al Vaticano ya tenía casi armada por completo la estrategia castrense para el “Operativo 33”.“Todo el mundo sabía, pero nadie creía” aclara. El operativo en principio se denominó 33 debido a que se ejecutaría a las 3 de la mañana del 3 de febrero.
Aquella noche y madrugada, Bernal tenía a su cargo una vasta zona, que abarcaba desde la avenida Colón a orillas del Río Paraguay hasta Calle Última, división de la Capital con la periferia. No tuvo muchos inconvenientes, no recuerda más bajas de las que exponen los documentos oficiales, aunque admite que “se comentaba” que eran más de los que figuraban.
Una vez que otro equipo concretó el golpe, donde se encontraba el Jefe de Estado, Bernal ordenó la toma de varios medios de comunicación, incluida la Radio Primero de Marzo, a través de la cual se emitiría la Proclama. “Tuvimos la suerte de haber ganado” expresa en un modesto tono uno de los arquitectos de aquella gesta, no obstante el destino le tenía preparada una sorpresa.
“Salió todo bien que algunas cosas se cambiaron”advierte. Es que Rodríguez repetía encada reunión de desarrollo, que el país tenía que estar en manos de un civil y que el elegido para tal misión habría de ser el político colorado Luis María Argaña.
“Llego el momento y él se atribuyó (el cargo de Presidente)…eso no estaba en los planes” confiesa Bernal. Todo había sido un perfecto engaño, pero había más.
Bernal tenía órdenes de “proceder” y tomar medidas contra dos “altos” funcionarios del gobierno Stronista, Conrado Pappalardo y Enzo Debernardi. Nada se llegó a realizar, Rodríguez tenía otros planes.
Bernal comenta que se comunicó con Carlos 1 poco después de haber concluido el operativo y en ese momento fue informado de que debería comparecer a las 5 de la tarde junto a quien se convertiría en Presidente -de facto- de la República del Paraguay. “Le planteé una Junta Militar y me dijo (Rodríguez) ‘No. Usted va a ir a las 5 de la tarde al Palacio y va a estar conmigo cuando yo asuma como Presidente’”. Fue el final de la conversación y el comienzo de una situación que no era la que se buscaba a través de la “revolución”.
“Me llamó la atención y desde allí mismo ya no se cumplieron algunas cositas que se habían dicho” lamenta el general retirado, único militar paraguayo en formar parte de la Galería de Honor de Fort Benning, en Georgia, Estados Unidos.
LA TRANSICION Y LA ACTUALIDAD
“Yo creo que la transición se hizo a medias”dispara Bernal y asevera que para ello habría que planear las cosas, situación que no se dio en los pasados 20 años. “La mayoría tiene aspiraciones económicas particulares” alega el General que expone un delicioso relato de los conflictos bélicos en los que salió victorioso o al menos con la frente en alto el Ejército Paraguayo. Habla de patriotismo y de que al pueblo le corresponde más de lo que tiene. Entonces deberá responder a una pregunta tan simple y obvia como clave. ¿Qué cambió de 1989 al 2009?
“Yo no veo tanto cambio, más que las necesidades y que hay más hambre” espeta sin rodeos y recalcando en que la solución a estos problemas es la planificación permanente y la lucha por el bien común. Aunque agrega indirectamente para quienes recurren al “era feliz y no lo sabía”; “todo se puede decir de antes, el tiempo y el espacio es el que maneja la palabra y el concepto, después de 20 años pueden decir cualquier cosa, pero no había otra salida, estábamos decididos a cambiar”.
Ya en la despedida, acompañado de su esposa y una hija, reconoce sobre su persona y otros actores del golpe, “quizás ya no estemos mucho tiempo pero cuando comenzamos esto hemos ofrecido nuestra vida por el pueblo, comenzamos y anhelamos la prosperidad para el pueblo”.
Militares resaltan labor de la prensa en el golpe de febrero del año 1989
Los militares que protagonizaron el golpe de Estado y derrocaron al dictador Alfredo Stroessner resaltaron la labor de la prensa diciendo que tuvo un papel decisivo a la hora de llevar a cabo la gesta de febrero del ‘89. Comentaron que el atraco ya se tenía pensado mucho antes.
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En una visita a nuestro diario, los militares que encabezaron el golpe del ‘89 resaltaron la labor de los medios de prensa y agradecieron tanto a ABC Color como a radio Ñandutí.
Para Lino Oviedo, la misión fue la de iniciar la apertura democrática en el Paraguay y que la ciudadanía elija a sus autoridades, además de que la prensa pueda informar en cualquier ámbito del territorio los clamores del propio pueblo.
“Estamos aquí hoy para cumplir, humildemente, con ser justos reconocedores de la labor de la prensa y a la dirección de ABC Color y Radio Ñandutí, quienes fueron cercenados en sus derechos injustamente por la dictadura de Alfredo Stroessner”, dijo el ex “Carlos 3”.
Indicó que en vida querían expresar la gratitud y reconocimiento a ambos medios, porque dieron fuerzas para que pueda decidirse al derrocamiento del régimen dictatorial.
Por su parte, Dionisio Cabello aseguró que 20 años después de haber caído la dictadura, no se tiene rumbo definido y el nuevo gobierno no sabe a dónde ir.
MUCHO ANTES
Durante el programa de radio Ñandutí, conducido por Humberto Rubín, los “Carlos” y los “Víctor” relataron que el general Andrés Rodríguez ya tenía planeado golpear a Stroessner mucho antes de la operación 33 (3 de febrero a la 3 de la mañana).
Los autores señalaron que la primera señal ya se exteriorizó el 1 de agosto de 1987 después de la incidentada asamblea de la ANR cuando fue defenestrado Juan Ramón Chaves y tomó su lugar Sabino Augusto Montanaro, la cabeza del llamado “cuatrinomio de oro”.
El general Lino Oviedo dijo que al asumir como comandante del Regimiento 3 de Caballería (RC3) un año antes del putsch, el general Rodríguez ya le ordenó ejercitar a las tropas, de manera a ser empleadas.
Dijo que se repararon y cambiaron a nuevo los motores de los tanques y las armas que utilizarían posteriormente.
Más tarde, en 1988, según comentó el general Regis Romero, el general Rodríguez advirtió a sus comandados de confianza que “el general Stroessner está enfermo” y que preparaba a su hijo, Gustavo, para sucederlo, sustentado políticamente por el “cuatrinomio de oro”.
Gustavo fue ascendido a coronel de la Fuerza Aérea ese último día de diciembre de 1988.
Los protagonistas también recordaron que, por estrategia, el general Rodríguez se hizo enyesar por un supuesto esguince en el tobillo y que estando en ese estado fue visitado por dos generales de confianza de Alfredo Stroessner, entre ellos, Alejandro Fretes Dávalos.
Los jefes militares leales al dictador también fueron invitados a observar las unidades de Caballería, pero previamente “se licenció a la tropa” al tiempo que se quejaron de la supuesta precariedad de medios en que se encontraban.
SOLO CUMPLÍAN MISIÓN
El Gral. (SR) Lino Oviedo sostuvo que los militares no se llevan todos los créditos del golpe de 1989, sino que solo cumplían su misión de devolver la democracia al país. Lo dijo en respuesta a los ataques de varios movimientos y partidos de izquierda, que aseguran que los Carlos y los Víctor quieren negar la lucha social de todo el periodo dictatorial, embanderándose con la causa. “De ninguna manera nos llevamos los créditos. Nosotros cumplimos la misión, a partir de allí el pueblo eligió a sus autoridades libremente”, manifestó el líder del Partido Unace. Varios dirigentes progresistas criticaron el “embanderamiento” de los militares que realizaron el golpe, porque supuestamente estos negaron a los antiguos combatientes civiles de Stroessner.
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Los sublevados contra el dictador tenían una misión y objetivo que conquistar
En la noche del 2 de febrero de 1989 y hasta la madrugada del 3 de aquel mes y año, los sublevados contra el régimen dictatorial tenían una misión y un objetivo que conquistar.
En la noche del 2 de febrero de 1989 y hasta la madrugada del 3 de aquel mes y año, el entonces coronel de caballería Lino César Oviedo se llamaba "Carlos 3" entre los complotados que desalojaron del poder al dictador Alfredo Stroessner. Los sublevados contra el régimen dictatorial tenían una misión y un objetivo que conquistar.
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Así lo recordó el ex jefe militar y ahora presidente del opositor Partido Unace durante una reunión con sus ex compañeros de rebelión en la que rememoraron los sucesos de aquella gesta libertadora ocurrida hace 20 años.
Para las operaciones militares del 2 y 3 de febrero de 1989 se establecieron códigos con nombres y cada uno de ellos tenía una misión específica que cumplir, dijo Oviedo durante la reunión con sus ex compañeros militares.
\"Cada uno tenía una misión operacional, un objetivo a conquistar\", manifestó Oviedo durante el encuentro con los \"Carlos\" y los \"Victor\", nombres utilizados por los jefes militares de la operación que sirvió para derrocar 35 años de perversa dictadura en Paraguay.
Edgar Ruíz Díaz
eruizdiaz@abc.com.py
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Se preparó un plan para secuestrar a Stroessner, pero fracasó
El jefe de la rebelión, general Andrés Rodríguez, quería evitar el golpe y para ello planificó el secuestro de Stroessner, operación que fracasó porque el dictador huyó tras filtrarse la información en la casa de su amante Ñata Legal, reveló a su vez el general Regis Romero, llamado aquella noche "Carlos 5".
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Gral. Regis Romero (Carlos 5)
El plan para secuestrar al dictador Alfredo Stroessner era ultrasecreto y solamente sabían de ello el general Andrés Rodríguez y dos coroneles de su confianza que estaban designados para participar de la operación, dijo el general Regis Romero durante la reunión celebrada en la casa de Lino Oviedo.
Para organizar el secuestro de Stroessner se trabajó durante muchos meses en la identificación y localización de las residencias que el malvado dictador frecuentaba, dijo el general Regis Romero, quien durante la gesta libertaria tenía la graduación de coronel y se llamaba \"Carlos 5\".
Al planificar el secuestro del dictador, el jefe de la revolución, el general Andrés Rodríguez, dijo que con ese operativo se buscaba evitar el golpe y forzar al dictador a renunciar.
Una vez secuestrado, el dictador debía de ser llevado hasta la sede central de la Caballería, la entonces mayor y poderosa base militar del Paraguay.
La planificación del secuestro de Stroessner fue delicada, trabajosa y difícil hasta que llegó el momento de ejecutarla y fue en la noche del jueves 2 de febrero cuando el dictador se encontraba en la casa de su amante Ñata Legal, situada a pocos minutos de la Caballería, indicó Regis Romero.
El operativo fracasó porque el dictador huyó pues había sido alertado y esa situación obligó a acelerar los planes del golpe, señaló \"Carlos 5\".
A partir de ese momento los soldados libertarios tenían por misión vencer o morir, indicó.
Edgar Ruíz Díaz
eruizdiaz@abc.com.py
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La operación se adelantó
El inicio de las operaciones militares para el golpe del 2 y 3 de febrero estaba programado para las 3 de la madrugada del 3 de ese mes pero se adelantó, reveló por su parte el vicealmirante Eduardo González Pettit quien para los sublevados era "Carlos 7".
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\"Toda la operación se adelantó porque fracasó el intento de secuestro del general Stroessner\", dijo el ex jefe militar.
El comienzo del operativo \"estaba fijado para las tres de la mañana y se adelantó todo\", manifestó el ex titular de de Armada Paraguaya al contar que su misión fue tomar el Palacio de Gobierno, el Cuartel Central del Policía y la zona del barrio Ricardo Brugada o Chacarita.
\"Se me asignó la misión de tomar el Palacio de Gobierno, el Cuartel Central de la Policía y también controlar la Chacarita, además de Canal 9\", contó González Pettit.
\"Nosotros recibimos la orden de iniciar el ataque las 21:20\", dijo al señalar que para los stronistas en el poder a esas horas \"el factor sorpresa ya no existía\" porque al fracasar el intento de secuestro de Stroessner todas las fuerzas leales al dictador se pusieron en alerta y posición de combate.
Contó que sus fuerzas tomaron 146 prisioneros en el Palacio de Gobierno y 510 agentes policiales al servicio del entonces general Alcibiades Brítez Borges, quien junto a sus leales se rindieron y fueron detenidos en el Cuartel Central de Policía.
Britez Borges y sus agentes resistieron pero sucumbieron ante el intenso fuego de las fuerzas sublevadas que rodearon la sede policial, indicó González Pettit.
Edgar Ruíz Díaz
eruizdiaz@abc.com.py
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Se movilizaron 18 tanques para sitiar el Regimiento Escolta Presidencial
Se movilizaron 18 tanques de guerra para sitiar el Regimiento Escolta Presidencial hasta donde se llegó abriendo fuego después de adelantar la operación antes de la hora prevista, manifestó el general Pedro Concepción, quien tuvo a su cargo coordinar la movilización de los blindados.
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Gral. Pedro Concepción Ocampos
Tras recibir la orden de adelantar la operación, los tanques salieron rápidamente hacia el Regimiento Escolta Presidencial, situada cerca de la cancha del Club Olimpia, donde se registró el grueso del combate nocturno, indicó el ex jefe militar.
\"Teníamos 18 tanques. Oviedo estaba conquistando los primeros objetivos, nos enteramos por radio. Pero continuamos a toda marcha.
Llegamos a Artigas, después Perú, a la izquierda Pettirossi y tomamos la posición prevista. Abrimos fuego sin saber todavía lo que estaba ocurriendo, porque el plan se había adelantado\", relató Ocampos.
Edgar Ruíz Díaz
eruizdiaz@abc.com.py
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“El mejor homenaje es recordar a los soldados”
La psicóloga Graciela Cuéllar de Ovelar recordó a los soldados que recibieron tratamiento para superar la traumática noche y madrugada del 2 y 3 de febrero de 1989. La misma trabajó por meses para ayudar a los que pelearon con sus camaradas de 14 a 18 años de edad. Afirmó que la mejor forma de homenajear es no olvidar a los que fallecieron y a los que sufrieron por años la experiencia del campo de batalla.
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El final de la proclama del entonces Gral. de División, Andrés Rodríguez, mencionaba que él ofrecía la democratización del Paraguay “con el sacrificio del soldado paraguayo”. Nada más real. Los datos oficiales mencionan a 29 muertos y otras fuentes elevan la cifra hasta 41. Entre las víctimas también estaban los numerosos soldados que resultaron heridos en aquella histórica fecha, muchos de ellos quedaron con graves secuelas psicológicas y fueron tratados por las voluntarias María Sara Romero y Graciela Cuellar de Ovelar.
La doctora Cuellar mencionó a ABC Digital 20 años después, que llegó junto a su compañera al Hospital Militar con el fin de ofrecer ayuda psicológica y contención a los soldados que participaron de la gesta del 2 y 3 de febrero de 1989. “Desde ese momento fui psicóloga, fui mamá, fui hermana, fui asistente social, comencé a buscarle a los familiares de los soldados. Viví y compartí 54 días de mi vida con mis 5 hijos y todos los soldados. Tuve el acompañamiento de mi marido y de mis hijos para ir a vivir prácticamente en el Hospital”, mencionó la profesional, quien en ese momento estaba escribiendo su tesis sobre las enfermedades psicosomáticas que se presentaban en el servicio militar obligatorio.
Cuando apenas comenzaron a trabajar con los que sufrieron golpes psicológicos, falleció uno de los heridos de nombre Gregorio Bazán, el mismo fue el primero en morir posterior al 3 de febrero del 89.
Cuellar permaneció en el Hospital hasta que fue trasladado el último soldado meses después, según comentó.
TRATABAN DE OLVIDAR Y YO LES RECORDABA
“Recuerdo que se habilitó un salón grande en el antiguo Hospital Militar y se fueron a visitarles Los Compadres (los humoristas Rafael Rojas D. y César Alvarez B.). Se trataba de que los chicos olviden y yo trataba de que ellos no olviden, porque cuando más trataban de olvidar, más recordaban”.
La profesional comentó que había puesto el ejemplo de un globo azul. “Les dije: no piensen en un globo azul” y evidentemente viene a la mente un globo azul. “Es igual a decirles no piensen en el golpe”, mencionó. Esos soldados que habían vivido una noche entre balas y explosiones no querían dormir. “Muchos no dormían porque no querían soñar con lo que pasaron. Entonces hacíamos terapia vivencial, se apoyaban unos a otros y contaban sus experiencias”, dijo la psicóloga.
SECUELAS PSICOLOGICAS
La Dra. Cuellar explicó que no terminó su labor en una fecha específica porque hasta 7 años Después se juntaban aquellos jóvenes a festejar el 2 de febrero. “Tengo chicos que hasta ahora me llaman entre ellos Julio César Benítez y Carlitos Romero, que nunca olvidaron el 2 y 3 de febrero”.
Cuando los ánimos se fueron calmando y pasó el tiempo había una competencia entre los que formaron parte de la Caballería y los “perdedores” del Regimiento Escolta Presidencial, lo que denota que los verdaderos protagonistas de aquella noche eran niños de entre 14 y 18 años que empuñaron las armas.
Cuellar se mudó al hospital hasta que salió el último soldado, se trataba de uno que gravemente herido por una granada sobrevivió 18 años de la democracia hasta que hace dos años falleció. Se trataba de Liborio Benítez quien con solo 15 años formaba parte del Regimiento Escolta Presidencial, él nunca pudo recuperarse del todo y vivir una vida normal.
LOS HONORES SON PARA LOS CARLOS Y LOS VICTOR
La persona que trabajó con los niños soldados de la noche del Golpe del 89 dijo que siempre se recuerda a los Carlos, a los Victor, a las personas civiles. Pero nunca a los soldados. “Esos niños sin
nombre, incógnitos, que tanto hicieron por nuestra patria y no valoramos. Esos niños valientes que estuvieron allí, esos son los héroes”, dijo Cuellar.
La manera de homenajear a estos soldados sería simplemente no olvidándolos, dijo la Dra. Cuellar. “El mejor homenaje es no olvidar lo mucho que hicieron sin saber lo que estaban haciendo, nos dieron muchísimo y tenemos tanta deuda, eso sería un homenaje para ellos,
la deuda que tenemos con la democracia en nuestro país”, finalizó.
LOS MUERTOS DEL 2 Y 3 DE FEBRERO DE 1989
Los registros oficiales a los que tuvimos acceso mencionan a 28 fallecidos entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de febrero de 1989. Sin embargo, uno de los comandantes del golpe militar el Gral. (R) Regis Romero, asegura que después continuaban muriendo los soldaditos a consecuencia de las heridas. “Para mí como jefe del Gabinete de la Presidencia fueron 41 muertos”, aseveró.
LISTA OFICIAL DE FALLECIDOS:
Militares:
1- Mayor Cab. Miguel Angel Ramos Alfaro
2- Soldado José Galeano
3- Soldado Manuel Arce Núñez
4- Soldado Rubén César Ríos Mongelós
5- Soldado Pablino Talavera
6- Soldado Hugo Acuña
7- Soldado Tranquilino González
8- Soldado Daniel Jara
9- Soldado Virgilio Enciso
10- Soldado Julian Estrella
11- Soldado Matildo Domínguez
12- Soldado Frutos Morel
13- Soldado Mario Ramón Romero
14- Soldado Gilberto Leguizamón
15- Soldado Líder Rojas
16- Soldado Valentín Vargas
17- Soldado Milciades Torales
18- Soldado Víctor Ramírez
19- Soldado Aníbal Benegas
20- Soldado Gregorio Bazán
Policías:
1- Sub Oficial Ramón Vera
2- Sub Oficial Fidencio Ayala Vera
3- Sub Oficial Benito Fariña
4- Sub Oficial Gustavo Gómez
5- Sub Oficial Mario Santacruz
6- Sub Oficial Bernardino Medina
7- Sub Oficial Ramón González
8- Oficial Inspector Esteban Delvalle
Civiles
1- Sr. Alain P. R. Loetscher
TOTAL: 29
Arturo Zarratea Herreros
arturo@abc.com.py
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"Postulados de la proclama no se han cumplido"
La proclama del general Rodríguez no se ha cumplido. No se ha cumplido la dignificación de las FF.AA.; la unidad del Partido Colorado, que hoy está en la llanura debido a que durante los últimos gobiernos la administración del país fue calamitosa, el vaciamiento del Estado fue total, y se dedicaron mis correligionarios en función de gobierno a la expoliación del país, declaró en una nota concedida a ABC Digital el general Regis Romero, 20 años después del golpe cívico-militar que en 1989 que derrocó al gobierno dictatorial del general Alfredo Stroessner.
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Carlos 5, general Regis Romero habló con ABC Digital 20 años después del golpe. “Yo creo que nosotros los Carlos y los Víctor, veinte años después podemos decir que la misión fue cumplida satisfactoriamente la democracia que se inició a partir de las 5 de la tarde del 3 de febrero de 1989, luego de jurar Andrés Rodriguez como presidente provisional del Paraguay, está transitando teniendo como su único objetivo su consolidación.
Aprovecho la oportunidad para decirle a la sociedad civil que nosotros los Carlos y los Víctor, jamás hemos pretendido ni siquiera con el pensamiento adueñarnos de la paternidad de la instauración de la democracia. Lo que hemos hecho nosotros fue interpretar el clamor del pueblo paraguayo que pedía a gritos libertad, igualdad de oportunidades, respeto a los derechos humanos, estado de derecho y un gobierno democrático donde el imperio de la Constitución y la Ley sea una realidad.
La facción militar fue liderada por el general Rodríguez. Teníamos mucha capacidad operativa, y todos los integrantes mucho convencimiento de que había llegado la hora de derrocar al gobierno dictatorial y corrupto de Alfredo Stroessner, y devolver al pueblo paraguayo el ejercicio pleno y real de las libertades públicas, pues el pueblo paraguayo fue silenciado y amordazado por mas de 35 años.
El general Rodriguez, quien asumió la presidencia de la República, dispuso la inmediata reactivación de ABC Color, Radio Ñandutí y diario El Pueblo, cuyos derechos laborales fueron suspendidos durante la dictadura.
La instauración de la democracia, con todas sus imperfecciones y sus obstáculos, está avanzando hacia su consolidación.
Ahora, lamentablemente los postulados de la proclama del general Rodríguez no se han cumplido. No se ha cumplido la dignificación de las FF.AA.; tampoco la unidad del Partido Colorado, que hoy está en la llanura debido a que en los últimos gobiernos la administración del país fue calamitosa, el vaciamiento del Estado fue total, y se dedicaron mis correligionarios en función de gobierno a la expoliación del país motivo por el cual hoy el actual gobierno recibió el Estado paraguayo en un estado de crisis total, sea en lo político, económico, social, y hoy mas que nunca el presidente Lugo, que llegó al gobierno con la legitimidad de origen, que es el apoyo popular, tiene la responsabilidad primaria de ajustar todas sus acciones dentro del marco constitucional y buscar el bienestar y la felicidad del pueblo paraguayo.
Tampoco se respeto el postulado de respeto a la Iglesia Católica, se la manoseó muchísimo durante el gobierno anterior, durante el período de Nicanor Duarte Frutos.
La democracia está avanzando, con muchas dificultades, pero está avanzando, y el respeto de los derechos humanos. En el momento del golpe considerábamos que la violación de los derechos humanos consistía única y exclusivamente a las persecuciones de compatriotas, apresamientos indebidos, torturas, muchos murieron en las cárceles en los calabozos, en defensa de sus principios y sus ideales libertarios, pero había sido que la peor violación de los derechos humanos se convirtieron en gobiernos de transición, y particularmente los últimos dos gobiernos donde la expoliación del país fue total, el vaciamiento del país no tiene nombre, motivo por el cual hoy el país está en total miseria, con muchos desempleados y enfermos. Un país ignorante, un país al que sus hijos abandonan para ir al extranjero y buscar trabajo, para poder hacer llegar algo a sus padres. Son muchas irregularidades que nosotros hemos querido evitar con la revolución de febrero del 1989, y que no se han logrado hasta ahora.
LA CONSOLIDACION, EN MANOS DE LUGO.
Yo creo que la transición y la consolidación de la democracia ahora están en relación directa con el desempeño del presidente Fernando Lugo, porque él llega al gobierno con la legitimidad de origen, eso quiere decir, el apoyo del pueblo paraguayo. Y todas las actividades que el presidente y su equipo gubernamental hagan, si se ajustan a la Constitución y las leyes, van a ser apoyadas por el pueblo.
A esto, el gobierno de Lugo tiene que sumar la legitimidad de gestión, trabajar y producir de tal modo a lograr otra legitimidad final, la de resultado. Lo último quieres decir, que los beneficios del trabajo gubernamental y los beneficios de la explotación de los recursos naturales, como Itaipú y Yacyretá, deben llegar al pueblo a través de viviendas, educación, salud y empleo permanente para que los padres para que puedan mantener dignamente a sus familias.
Yo creo que con una buena gestión se va a lograr la consolidación de la democracia, porque mis queridos compatriotas, y particularmente la clase política nacional deben entender muy bien que mientras el pueblo respete y valore la sangre derramada por centenares y centenares de compatriotas, en diversas circunstancias, en defensa de sus principios e ideales libertarios, la democracia no va a tener retroceso en el Paraguay.
El pueblo paraguayo quiere vivir en libertad, y lo que nosotros hemos hecho con la gesta libertadora de 1989, luego de ganar la revolución, fue devolver inmediatamente al pueblo el ejercicio pleno y real de las libertades públicas, que por ningún motivo puede tener retroceso.
Es mi mensaje 20 años después”, concluyó el general.
"El general Rodríguez es el responsable del retroceso que vive nuestro país"
“Para mi el responsable de lo que hoy vive nuestro país, en retroceso, es el mismo que nos lideró entonces como jefe de la revolución. El general Andrés Rodríguez, líder de la revolución, inmediatamente pasó a convertirse en líder de la corrupción. Fortaleció, hizo que se fortalezcan más la corrupción, el narcotráfico y el contrabando”, disparó veinte años después del golpe de 1989 Víctor 2, general de aviación Dionisio Cabello, en declaraciones exclusivas a ABC Digital.
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“Yo considero, es un análisis que siempre me hago, que lo que hicimos en el 89 fue por un país mejor, y la gran victoria de entonces vigente hasta hoy es la democracia plena que tenemos para expresarnos, democracia gracias a la libertad que tenemos. Porque la libertad es inherente al hombre, no es una creación del hombre, es la creación del universo mismo, para mi esa es la parte mas importante. Hoy podemos reunirnos libremente, hablar, gritar, opinar disentir y podemos seguir conviviendo. Muchos no están de acuerdo con esto, pero para mi es lo mas importante.
Después, la conducción política de nuestro país, pésimo. La conducción política de los gobernantes de entonces, o sea los que siguieron al golpe, pésima.
Yo tengo mi análisis muy personal. Para mi el responsable directo de lo que hoy vive nuestro país, en retroceso, es el mismo que nos lideró entonces como jefe de la revolución. General Andrés Rodriguez, líder de la revolución que inmediatamente pasó a convertirse en líder de la corrupción. Fortaleció, hizo que se fortalezcan más la corrupción, el narcotráfico y el contrabando.
Hay algún radar que funcione en nuestro país desde entonces? No hay un solo radar que funcione, y la repuesta del por qué es sencilla y obvia. Los radares son baratos, incluso en su momento ofrecieron gratis. Cuando yo era comandante de la Fuerza Aérea me ofrecieron sin costo proteger todo nuestro espacio aéreo, pero no se hizo.
Quién es el responsable de la desaparición de Lineas Aéreas Paraguayas (LAP) y la Flota Mercante del Estado?. Yo no voy a hablar de la Flota Mercante, no puedo, pero si voy a hablar de LAP. Yo fui piloto de la aerolínea y llegué a la presidencia de la compañía. El que borró del mapa a Líneas Aéreas Paraguayas fue Andrés Rodríguez, que en connivencia, seguramente, probablemente, con su yerno, Gustavo Saba, negoció.
Hizo un negocio pequeñísimo con una empresa ecuatoriana, eso no quiere decir que LAP no podía consorciarse con otra empresa mas fuerte, pero no con una ecuatoriana. Qué íbamos obtener de Ecuador?. Fíjense ustedes como están hoy las empresas Pluna y el Lloyd Aéreo Boliviano, Uruguay y Bolivia son mas patriotas que nosotros. Yo creo que la única empresa que no debió ser privatizada era LAP, porque era nuestra herramienta de soberanía nacional, de nuestro espacio aéreo. Y vuelvo a repetir, a significar, eso no quiere decir de que yo no esté de acuerdo con que LAP se consorcie o sea privatizada en alguna manera, pero manteniendo nuestra bandera, nuestra soberanía, derechos y mano de obra calificada que tenia LAP.
“NOS IMPUSO UN PRESIDENTE”
Pésima la conducción del gobierno, la parte polÍtica. Inclusive este general RodrIguez se tomo la libertad del elegir un presidente que nos impuso al pueblo paraguayo, quien fue Juan Carlos Wamosy, porque Juan Carlos Wamosy perdió las elecciones contra el doctor Argaña, o sea que Rodriguez nos impuso otra vez un presidente que él quería.
RETENER EL PODER
Ahora una opinión muy personal, si yo era el líder de la revolución hubiese congelado el gobierno nuestro durante mínimo 10 años. Y no entregar a estos tipos a quienes se les entregó, que hicieron tanto daño a nuestro país. Porque en estos años nuestro país ha retrocedido”.
Preguntado si cómo iba a mantener 10 años de poder, explicó, “ese sistema debía de buscarse, algún sistema de representatividad, para que se eligieran a los mejores hombres para administrar el poder. Que hable el pueblo, que el pueblo nombre la Corte, a sus representantes en el Parlamento, con los mejores hombres del país, que tenemos y no usamos.
Ahora espero que este gobierno reoriente, que abandone las enseñanzas y directivas de Chávez, Evo Morales, Correa, Ortega. Que tome un rumbo paraguayo, y que se dedique a crear fuentes de trabajo, que se oriente a convertir a nuestro país a una Corea, Taiwán, (haciendo referencia a las nuevas economías desarrolladas en Asia). Preguntemos a países del Este cómo están después de tantos años de pobreza, cómo están hoy después de tantos años de comunismo, ideología que da la impresión que hoy queremos imitar en nuestro país, porque estoy viendo algunas acciones del gobierno que me hacen pensar así.
Si estamos compartiendo y abrazándonos con Chávez, no olvidemos una gran ley que dice que los semejantes atraen a los semejantes.
Mi deseo es que este país cambie, y yo creo que es fácil que se convierta en un país maravilloso. No podemos seguir así, todos queremos un país distinto un país próspero”, finalizó el general.
Hace 20 años, los Carlos y los Víctor derrocaron al general Stroessner
Era el hombre más temido. Hasta sus colaboradores más cercanos tiritaban de miedo ante su presencia. Carecía de escrúpulos para ordenar violaciones de los derechos humanos de sus enemigos políticos, aun de sus aliados, de quienes sospechaba una traición. En el Paraguay se hizo su voluntad durante 35 años. Alfredo Stroessner fue un dictador tan todopoderoso, a quien solamente las agallas de un puñado de valientes pudieron hacerle frente y derrocarlo o morir en el intento. Aquella madrugada del 3 de febrero de 1989 tuvo lugar una hazaña que muy pocos paraguayos, 20 años después, todavía valoran en su real dimensión, pero que la historia inexorablemente se encargará de ubicarla en el sitial de gloria que corresponde.
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Pudo haber evitado el tendal de muertos que produjo el putsch militar que lo defenestró. La mezcla de tozudez y capricho, la costumbre de hacer su voluntad por tantas décadas de poder omnímodo, su personalidad curtida en el narcisismo, lo llevaron a resistir su caída hasta las cuatro de la mañana de aquel feriado de San Blas.
Fue cuando se abatió sobre él el viento lúgubre de la soledad, la desesperación y la derrota. Antes de despertar de la pesadilla ya había sido obligado a la fuerza a abandonar su búnker del quinto piso del Estado Mayor del Ejército.
La opción era permanecer en el lugar hasta caer alcanzado por los morterazos, cuya fuerza demoledora retumbaba y estremecía los cimientos del edificio donde se guarecía.
Estaba atrapado físicamente, destruido anímicamente. Lo acompañaban su hijo Gustavo y la (entonces) esposa de este, Patricia Heikel, su hija Graciela, además de 17 de sus generales. En pocas horas, era todo lo que quedaba de aquel imperio del Tiranosaurio, el sobrenombre que le calzó Roa Bastos. Al bajar a la visera del Batallón Escolta (a unos 30 metros de la avenida General Santos) su semblante era blanco, cadavérico.
EL CADILLAC NEGRO
Su Cadillac blindado negro, que hizo guardar en la parte trasera del Estado Mayor al llegar en forma precipitada de la casa de Ñata Legal, fue desplazado hasta su lugar habitual de estacionamiento para transportarlo detenido a la Caballería, sede del Primer Cuerpo de Ejército.
Se trata de la unidad protagonista principal de la vida política y militar del país a lo largo de su historia, de gran preeminencia en la victoria del Chaco y de la que los stronistas-argañistas se vengarían 10 años más tarde, en 1999, a través del sangriento golpe que derrocó a Raúl Cubas, objetivo que tuvo su epílogo un año más tarde cuando el cuartel fue destruido, sus tropas desplazadas a más de 500 km y sus monumentos históricos derribados por orden de Nelson Argaña, con la complacencia de sus aliados de entonces, colorados, liberales y encuentristas.
En la casa de Ñata, unas siete horas antes, el chofer Miranda y el convoy fuertemente apertrechado que lo seguían tradicionalmente a todas partes lo libraron milagrosamente de ser capturado.
La escaramuza registrada en las inmediaciones de lo que hoy es el Shopping del Sol produjo su primer tendal de muertos, unos 8 soldados.
El comandante del golpe militar, el general Andrés Rodríguez, su consuegro, ordenó inmediatamente adelantar el programa del plan 33 (“tres de febrero a las tres de la mañana”). El enfrentamiento era inevitable.
Rodríguez pretendía terminar el dispositivo en la residencia de la mujer de Stroessner, sin saldo de vidas. Se arriesgó a sorprenderlo haciendo vida familiar, pero la presa se escabulló. El resultado final fue de 26 muertos, según el balance oficial.
Lino Oviedo ordenó que el auto fuera ubicado hasta la visera (que se puede divisar desde la avenida General Santos), con la parte delantera mirando hacia adentro del cuartel, para evitar una reacción homicida o suicida.
Previamente, hizo abrir las cuatro puertas y limpiar el vehículo de armas. Las había de varios calibres en su interior: en la guantera, en los asientos, debajo, detrás...
Luego se procedió a subir a los “pasajeros”: Graciela Stroessner y Pachi Heikel adelante. El dictador depuesto detrás, el coronel Gustavo en el medio y el coronel Lesme Martínez a la derecha, su jefe de seguridad. A este se le ordenó descender y presentarse como detenido en la Escuela de Educación Física de las Fuerzas Armadas.
CAMINÓ UNOS PASOS...
Stroessner tenía por costumbre llamar a sus colaboradores para observarlos en público después de los actos. Una observación equivalía a una condena, al marginamiento. Una invitación a acompañarlo en su automóvil o darle preferencia en una conversación significaba una promoción. Enseguida, la camarilla se encargaba de ungirlo o declararlo leproso.
Aquella madrugada, antes de ser “invitado” a subir al “auto negro” caminó unos cinco o seis pasos. De repente giró y se dispuso a dar indicaciones, como siempre lo hacía. Allí vio a todos sus generales (los 17) arrinconados, en calidad de prisioneros.
Allí tomó conciencia de que su reino había llegado a su fin. Tal fue el efecto que le produjo, que tambaleó y tuvo que ser auxiliado por un oficial para ayudarlo a introducir su pierna izquierda en el habitáculo.
El líder de la toma del Batallón Escolta tardó unos 20 minutos dando instrucciones para consolidar la posición.
Lo siguiente es el relato del coronel Wladimiro Woroniecki, testigo presencial de la escena.
-Mientras esperábamos ahí, me llamó Gustavo, que me conocía. Me dijo irónicamente: “Oiporã la pejapóva” (está bien lo que hacen). “Kóa jajokobráta. Ne mandu’a cherehe” (Esto les vamos a cobrar. Acordate de mí).
-¿Qué le respondió?
-Que yo era un soldado y que solo estaba cumpliendo órdenes. Me alejé un poco para evitar el diálogo. Pero después fue Stroessner el que quiso hablar con Oviedo. Le hice llamar. Le dijo: “Yo ya hablé con su comandante (por Rodríguez). Yo me voy a ir a mi casa”. Oviedo le dijo: “Mire general, yo hablé con el general Rodríguez y vamos a hacer lo que él disponga” Cuando se retiraba de nuevo (para seguir instruccionando a sus tropas), le llamó de nuevo: “Oviedo”, le dijo. “Ordene, mi general”, le respondió. “Yo pues necesito ir a mi casa. Lléveme a mi casa...” Oviedo le contestó en tono más seco: “Mi general, yo estoy recibiendo órdenes del general Rodríguez y tengo que hacer lo que él me ordena. ¿Por qué no espera un ratito?”. Cuando se dio vuelta, le llamó otra vez: “Oviedo”, le dijo. Ahí reaccionó instintivamente y le apuntó con su fusil directo a la nariz. “¡Cállese, caraj...”, le dijo. “¿O usted no entiende lo que le estoy diciendo?” Descargó toda su tensión y la adrenalina contenida. Stroessner omanoite. Se pinchó como un globo en su asiento. Se quedó quietito. Para asegurar, cuando íbamos a arrancar hacia la Caballería, Oviedo, desde atrás, le mostró al chofer Miranda una granada a la que le extrajo el percutor. Le dijo que le iba a poner bajo su asiento para que explote si intentaba cambiar el rumbo. (Continuará...)
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General Eumelio Bernal: “Si perdíamos, íbamos a ser hoy tumbas NN”
El general Eumelio Bernal (Carlos 6) estaba encargado de Asunción, desde la calle Colón hasta Calle Ultima.
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Bajo sus órdenes se tomaron los medios de comunicación, Canal 9, Canal 13, la Radio Primero de Marzo, a través de la cual se difundió la proclama del general Rodríguez a las 11 de la noche.
“Todos mis compañeros que están aquí entregaron su vida, para tener una patria mejor”.
“Todos estábamos consustanciados en vencer o morir, porque sabíamos que si perdíamos íbamos a ser hoy tumbas NN, incluidas nuestras familias. Es un riesgo que estoy seguro va a ser reconocido algún día por la historia”.
“Sabemos que la dictadura elimina a quienes les molesta. Nuestro trabajo fue delicado, difícil; tal vez no hubiéramos estado hablando con tanta libertad como lo estamos haciendo hoy”.
“Escucho con tristeza que hay personajes que hoy desprecian la acción que emprendimos. Sin embargo, si no fuese por los que estuvimos ahí, quién sabe cuándo hubiera llegado la libertad al Paraguay. Estos amigos fueron los héroes de aquella contienda”, enfatizó.
Preguntado sobre su familia, recordó: “Cuando iba saliendo de mi casa para recibir la última instrucción del general Rodríguez en cumplimiento del plan de lucha, cerca de las siete de la noche, llamé a toda mi familia y le dije a mi hijo varón: ‘Mi hijo. Acá, te entrego a tu madre. Yo no sé si voy a volver, pero voy a ir a cumplir una misión por la patria’. Eso es todo lo que dije y me fui”.
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Cada Carlos y cada Víctor tenía su misión operacional en el golpe
El general Oviedo (Carlos 3) reveló que apenas 24 horas antes del golpe cada uno supo su alias de guerra.
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“La palabra Carlos nace para los componentes de las unidades operativas de la Caballería, agregada a la Primera División de Infantería y la Armada”.
Enumeró los nombres: Carlos 1, el comandante de la DC 1 (Víctor Aguilera); Carlos 2, el comandante del RC2; Carlos 3, el comandante del RC3; Carlos 4, el comandante del RC4.
Seguía, el general Regis Romero, con el nombre de Carlos 5. Luego ya aparece Carlos 6, general Eumelio Bernal; Carlos 7, el vicealmirante González Petit, y Carlos 8, general Luis Rodríguez (ya fallecido).
Recordó que el nombre “Víctor” sale del nombre del general Víctor Aguilera (también ya fallecido).
Admitió que la operación en la casa de Ñata Legal fue secreta, de conocimiento exclusivo del general Andrés Rodríguez, del entonces coronel Regis Romero y del general Allende, que se encargó del dispositivo que finalmente se frustró.
Dijo que cada cual, los Carlos y los Víctor, tenía su misión operacional, el objetivo a conquistar, el empleo de tropas.
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La Armada tomó 656 prisioneros entre el Palacio y la Policía
El vicealmirante González Petit (Carlos 7) relató que la misión de sus tropas fue tomar el Palacio de Gobierno y la Policía, además de la Chacarita, por la información de que había civiles (políticos) con armas, adiestrados en países extranjeros, con posibilidad de entrar en combate.
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“A las 21:20 recibí la orden del general Rodríguez de empezar las acciones. Hubo una improvisación muy grande ahí”, explicó.
“Pero como era una hora en que la tropa se estaba preparando para acostarse, entonces fue también oportuno, porque en pocos minutos nosotros embarcamos los camiones con armamentos y municiones”, precisó.
Dijo que a las 22:25 ya sus tropas -110 hombres- estaban frente a los objetivos y que 7 minutos después empezó el fuego simultáneamente.
Con poca resistencia, sus hombres tomaron el Palacio con su dotación de 144 soldados, más 2 oficiales superiores.
En la Policía tomaron 510 prisioneros. Todos fueron trasladados a la Caballería.
Aseguró que la lista final de muertos por el golpe es de 29: 20 militares, 8 policías y un civil, cifra elaborada por una comisión especial.
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El plan de Rodríguez fue secuestrarlo para evitar pérdida de vidas
El general Regis Romero, adjunto del general Andrés Rodríguez, resaltó que su jefe quería evitar por todos los medios la pérdida de vidas.
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“Dispuso el secuestro de Stroessner para evitar derramamiento de sangre”. Los seleccionados para hacerlo fueron el coronel Marino González y él mismo.
La tarea encomendada fue vigilar desde la última semana de enero las casas que frecuentaba el dictador.
“El coronel González le dijo al general que secuestrarlo no era fácil. Estaba custodiado por 5 Jeeps y 2 camiones con mucha tropa”. Pero el 2 de febrero, Rodríguez cambió de opinión. Dijo: “El pato está en la jaula”, en la casa de Ñata.
Encomendó la tarea a los coroneles Eduardo Allende y Díaz Delmás que le acompañaban en ese momento.
“Cuentan que la señora Ñata recibió dos llamadas provenientes de la Caballería. Eso yo no puedo justificar”, puntualizó y que por eso la operación fracasó.
“Lo cierto es que Stroessner abandona la casa y las tropas ya fueron recibidas por intenso fuego del personal de guardia. Ahí hubo heridos y muertos”.
Al enterarse, Rodríguez exclamó: “¡Coronel Romero, coronel Oviedo, a la calle!”.
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“Salimos precipitadamente”
El general Pedro Concepción Ocampos dijo que su misión como comandante del batallón de Cerrito (Chaco) fue sitiar el Batallón Escolta en complemento con las tropas de Lino Oviedo, quien tenía tanques a oruga a su disposición.
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“Los míos eran sobre cubierta (de goma), veloces. Salimos precipitadamente”.
“Teníamos 18 tanques. Mandé a la Aeronáutica 2 tanques que no volvieron”.
“Oviedo estaba conquistando los primeros objetivos, nos enteramos por radio. Pero continuamos a toda marcha. Llegamos a Artigas, después Perú, a la izquierda Pettirossi y tomamos la posición prevista. Abrimos fuego sin saber todavía lo que estaba ocurriendo, porque el plan se había adelantado”.
“Ahí Oviedo dirigió todo en contacto con Carlos (el general Rodríguez). Se tomaba una tregua para ver si no aparecía algún oficial: Fretes Dávalos o Ruiz Díaz para tener noticias”.
“Después de la tregua volvíamos a cargar con andanadas. Más tarde ya intimidaban los aviones de la Fuerza Aérea, sumados los helicópteros de la Armada, en condiciones de bombardear, pese a la oscuridad total. Finalmente Oviedo consiguió controlar las acciones hasta llevar al general prisionero a la Caballería”.
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Conquistar Mburuvicha Róga
El general Oscar Díaz Delmás (Carlos 4) tuvo como misión tomar Mburuvicha Róga, para lo cual hizo reconocimiento previo mimetizado como civil, con kepis, al frente de un automóvil Escarabajo.
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“Medimos todo. Teníamos totalmente controlado hasta que, 24 horas antes, me llamó el general Rodríguez para decirme que (los stronistas) habían pedido mi retiro y que él pidió que me quedara como jefe de Estado Mayor”.
“Me preguntó cómo estaba el operativo y le contesté que estaba completamente listo para llevar adelante”.
“Me dijo que estaba suspendida la operación. Le pregunté por qué y me dijo que la señora del general Stroessner, doña Eligia, estaba viviendo allí”.
“Ustedes seguramente van a tomar la comisaría (sexta). Van a entrar y va a haber problemas ahí. Es capaz que ustedes metan fuego y sea herida o muerta esa señora. Queda suspendida esa operación”.
Así se habría expresado el líder de la revuelta.
Relató que le asignó entonces otra misión, la de apoyar con varios pelotones a Oviedo en su incursión por el Batallón Escolta.
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Piden pensión para soldados que participaron de golpe a Stroessner
El general Regis Romero, uno de los comandantes del golpe de Estado contra el gobierno de Stroessner, pidió que los soldados que participaron del derrocamiento del dictador reciban una pensión del Estado. El militar retirado, conocido como “Carlos V” señaló que lo ocurrido el 2 y 3 febrero de 1989 forma parte de la “historia que no hay que ocultar”.
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\"Uno de los soldados de la Escolta perdió la pierna y ahora anda pidiendo limosna. Merece una pensión\", señaló a la780 AM el general retirado Regis Romero, uno de los que comandaron las tropas que efectuaron el golpe de Estado de 1989.
“Carlos V” comentó igualmente la situación en que vive otro ex militar en el interior del país, quien perdió el juicio por una lesión tras el derrocamiento, según indicó.
Unos sesenta soldados resultaron heridos durante el enfrentamiento y se registraron alrededor de 41 muertes, comentó Romero a la emisora local recordando los 20 años del suceso que puso fin a una dictadura de 35 años.
El general de división pidió que a lo ocurrido en 1989 no sea olvidado por los jóvenes.