PRESENTARON LA MISION CONTINENTAL QUE SE REALIZARA EN EL 2009

Defiende la estabilidad de la familia

El obispo de Caacupé, Mons. Giménez, en otro pasaje de su homilía, defendió a la familia como educadora de los hijos. Al Gobierno exhortó a trabajar por la unidad y a los ciudadanos a participar para iluminar con obras las ideas de justicia, de verdad, de honestidad y transparencia.



Los obispos Edmundo Valenzuela y Juan Bautista Gavilán muestra el tríptico de la ascensión de Jesús, que será el símbolo de la misión continental que se realizará el próximo año en todo el Paraguay.

Giménez abogó por la unidad y la comunión, porque cualquiera sabe que si un Gobierno no une el pueblo tiende a dispersarse. “Si el mismo Gobierno no da el testimonio de la unidad, las grietas, las divisiones surgen en las bases y las encuestas van expresando su creciente desencanto”, enfatizó.

Mencionó que el primer espacio donde se debe fomentar la unidad y fortalecer la comunión es la familia, que hoy día se halla dispersa por muchas razones. Apuntó que es en la familia donde se debe empezar a vivir en comunión. “En ella, como pequeña iglesia, se nos enseña a vivir unidos como hermanos. En la familia nos enseñan los padres a enjugar las primeras lágrimas, y cuando mayores también; en la familia aprendemos a perdonar, a sufrir, a rezar y a festejar la vida; aprendemos a trabajar, a jugar, a estudiar y a amar. La familia tiene como una misión, entre varias, enseñar a sus miembros a vivir en pequeño la comunión eclesial desde sus raíces; y a vivir en pequeño la nación, la patria”, resaltó.

Otros lugares donde de deben vivir la comunión son los diversos grupos, movimientos, comunidades religiosas, consejos parroquiales y en las diócesis, donde se integran y dan lo mejor de sí. En ese sentido, apuntó que el obispo tiene la noble y delicada misión de ser un buen pastor, el factor principal de la unidad. Pero con la ayuda de todos: el clero, los movimientos eclesiales, los consejos diocesanos y parroquiales, los institutos de vida consagrada, “todos tienen el deber de ofrecer su contribución específica” para ayudar a los fieles a sentir su pertenencia a la Iglesia.

Fuera del ámbito eclesial, el Gobierno de una nación debería ser también un lugar de comunión para toda la ciudadanía. Este tema de la comunión exige de nosotros mayor humildad, que permita la participación de todos los fieles, de todos los ciudadanos de bien, que con su mejor buena voluntad quieren construir una Iglesia nueva y una sociedad nueva.

La luz fue el símbolo dominante de la festividad de Caacupé. Los laicos portan candelas antes del inicio de la misa principal que se ofició en la víspera al clarear el alba.

El obispo recordó que hace una semana, Dios, a través de la naturaleza, regaló casi todas las noches un espectáculo maravilloso: la conjunción de los astros (la Luna y dos hermosas estrellas, Venus y Júpiter). Cada astro colaboraba con su brillo y esplendor.

¿No podríamos rescatar de este hecho natural un mensaje de Dios para nuestro tiempo?, se preguntó y enfatizó que va en la línea de la reflexión de estos días sobre la comunión: todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, sanos y enfermos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, todos participamos con nuestra luz, no importa la intensidad ni la mayor o menor belleza.

Giménez dijo que es importante la participación para iluminar con obras las ideas de justicia, de verdad, de honestidad y transparencia, de humildad y generosidad alegre. Cree que con las confrontaciones no podremos construir la nación libre.

El obispo mencionó igualmente que la Misión Continental que se lanzó ayer puede construirse en un tiempo de gracia para todo el Paraguay.

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