SEGUN GLADYS DE SANNEMAN, MEDICA Y PERSEGUIDA POLITICA EN LA DICTADURA
"El Archivo del Terror demostró con documentos que existió el Operativo Cóndor"
Alfredo Stroessner y su familia fueron casi los únicos que se fueron del Paraguay en 1989. Casi todos los de su entorno quedaron en el país con el golpe de Estado. Por eso siguen en el Gobierno las mismas personas de la dictadura utilizando las armas de siempre. Es decir, la mentida, la injusticia, la deshonestidad, el robo, el tráfico de armas, de drogas, el lavado de dinero, la impunidad y la corrupción.
Así afirma Gladys Meilinger de Sanneman (78), víctima de la dictadura stronista y madre de dos hijos (Martín y Ruth María). Indica que con el hallazgo del Archivo del Terror se demostró con documentos que existió el Operativo Cóndor o intercambio de prisioneros entre países. Pide justicia y castigo a los responsables de la dictadura y que todas las víctimas sean indemnizadas.
La Dra. Meilinguer recuerda: “Estuve siete meses recluída en Embocada y como médica no fue fácil obtener el permiso correspondiente para ejercer la profesión. Mi primer problema se planteó el día que llegamos al penal cien personas juntas, hacinadas en un camión de carga, en un operativo indescriptiblemente aterrador. Era el 21 de setiembre de 1976 desde Investigaciones”.
Agrega: “Mientras esperamos la presencia del Cnel. Grau para darnos la bienvenida e ingresar al campo, transcurrieron tres horas más a o menos, un compañero de viaje de nombre Sotero Vera, hermano de Albino Vera desaparecido, se encontraba totalmente deshidratado por los signos y síntomas que eran muy evidentes hasta para cualquier persona no profesional. Tenía 40 grados de temperatura, diarreas y vómitos sin pausa alguna.
Numerosos niños lloraban por la sed, el hambre o dolor y sus gritos, por ser tan característicos demostraba que se trataba de dolores de oído en algunos casos y en otros causados por retorcijones a nivel del intestino. No teníamos permiso para hablar o realizar señales, ni cambiar opiniones”.
Reseña que la larga espera, el sol intenso, la falta de todo, el olor de las numerosas deposiciones de los niños y la suciedad que trajeron por el cuerpo, el llanto ininterrumpido de los niños y la queja de los adultos, la sed, el hambre, todo esto sumado al estado grave de Sotero ya en presencia de Grau, se le ocurrió que como profesional tenía no el deber sino la obligación de pedir atención y ofrecer sus servicios en esa emergencia que fueron rechazas bruscamente.
“Le expliqué quién era, mi profesión. No le interesó la explicación ni la gravedad de los futuros reclusos a su cargo. Dio unos gritos para acallar nuestras protestas. Le contestamos la mayoría de los presentes, también gritando”, así recuerda Gladys de Sanneman su reclusión en el Emboscada en la entrevista que mantuvimos con ella en su residencia de Asunción.
- ¿Atendió a muchos presos en Emboscada durante su detención?
- Sí, cuando transcurrió una semana o más en el campo, nos dieron una hora de recreo, probablemente con el objetivo de ver, conocer y saber quiénes se reunieron formando grupos o no. Como era lógico, después de tanto tiempo sin libre comunicación y al tener esa oportunidad, cada uno buscó rápidamente a sus compañeros, familiares o amigos, tanto para conversar y saludarlos, como para informar lo ocurrido etc. Aquella primera hora de recreo lo dediqué a la atención profesional.
Gracias a Dios mis familiares me hicieron llegar mi estetoscopio y un tensiómetro. Unos días después, y tal vez por el éxito abtenido por nuestros custodios con el recreo pasado, en identificar fácilmente a los grupos aumentaron nuestro recreos de una hora a tres veces en la semana.
- ¿Cómo era la vida en Emboscada para un preso?
- No teniamos agua, los detinidos eran portadores de diarreas, vómitos, tifoideas, poliomelitis, etc. los retretes se encontraban recargados de gordos y gruesos gusanos muy vivarachos a la vista y a flor de piso.
Las gripes en todas las celdas acechaban, la sed, el hambre y la suciedad del cuerpo y los llantos de los niños que seguian al igual que nuestras protestas.
- ¿Curó las heridas y golpes de muchos torturados en la prisión?
- Entre los políticos detenidos que eran como 500 más o menos, el 80 por ciento fueron torturados en los meses de abril, mayo, junio y julio de 1974 a 1976. Atendí a numerosos torturados que venían directamente de esos centros de torturas.
La mayoría ya tenían cicatrizadas las heridas, algunos con ceguera, sordera, muchísimas eran portadores en sus cuerpos de restos metálicos como municiones, alambres o cables que tuve que extraer en infinidad de veces. Practiqué suturas de grandes heridas.
Se encontraban entre nosotros pacientes con lesiones oculares, renales, pulmonares, óseas y demás, todas a causa de los traumatismos múltiples ocasionadas por las torturas. Mi desesperación al abandonarlos se tornó en una indescriptibles felicidad ya en Alemania al tener conocimiento de que otros luchadores médicos el Dr. Jorge Canesse y Carlos Arestivo continuaron mi labor.
- ¿Qué implicó la dictadura stronista para la Familia Sannemann?
- En 1956 empecé mi lucha. Mi marido (Rodolfo Jorge Sanneman) y yo trabajábamos en el Movimiento Popular Colorado (MOPOCO) que era el primer desprendimiento que tuvo el Partido Colorado. Stroessner asumió al poder el 4 de mayo de 1954. Los del MOPOCO en 1956 ya estabamos en desacuerdo con lo que él hacía.
Eso nunca nos perdonó. Stroessner se encargó de destruir todo los sindicatos, los partidos políticos, atomizó las organizaciones sociales, campesinas y la cooperativas que se formaban, hasta el núcleo familiar se destruyó. Se exiliaban a todos los líderes, estudiantes y personas que tenían ideas propias.
Se adueñaron del país los traficantes de armas, los contrabandistas, los falsificadores, los ladrones, mataban a los estancieros y robaban sus estancias con miles de cabeza de ganado. Todo lo que tenía en cierto valor en el Paraguay desapareció y fueron desplazados virtudes como la honestidad, el amor, por la prepotencia, la arbitrariedad, el robo. Con miles de exiliados se fueron del país la justicia, la libertad. Se quedó un Gobierno déspota, autocrático, opresor y represor. Y todos esos vicios permanecen intactos en las estructuras del poder.
- ¿Cuántas veces estuvo presa?
- Varias veces. Cuando era joven me fui dos veces. Primero me apresaron el 24 de marzo de 1976 en la Argentina. Me trajeron a un lugar de policía femenina donde estaban delincuentes comunes. El 28 de julio me pasaron en el Paraguay y me llevaron directamente hasta el Departamento de Investigaciones hasta que el 21 de setiembre me sumé a los prisioneros políticos en Embocada. Eso fue lo peor que hizo Stroessner.
- ¿Por qué?
- Porque nos juntó a todos los presos políticos y conversábamos mucho. A mi marido le torturaron en todas las instituciones de la policía federal de la Argentina. Solamente guaraní hablaban los que le torturaron. Por eso digo que habia una interrelación entre los Gobiernos de entonces. Era una realidad el intercambio de prisioneros entre varios países del Cono Sur denominado Operación Cóndor. Antes decían que era invento mío, pero con el descubrimiento del Archivo del Terror se encontraron varios documentos que demuestran que sí existió.
Ligia Prieto de Centurión, (política del Partido Liberal Radical Auténtico) en su libro: "Será Justicia" menciona que (Augusto) Pinochet de Chile; (Hugo) Bánzer de Bolivia, (Alfredo) Stroessner de Paraguay sabían perfectamente de la Operación Cóndor. Está la carta de Pastor Coronel que escribía a toda su gente.
- ¿Cuál es su evaluación de la democracia?
- Ahora existen libertades públicas, se puede hablar y escribir libremente. Y no es porque la gente que gobierna el país quisieron darnos libertad sino porque la comunidad internacional les exigió.
Pero es fundamental que haya más fuente de trabajo para evitar el éxodo masivo de paraguayos al extranjero en busca de trabajo. La coima, el robo y la corrupción siguen siendo una institución en el país.
- ¿Qué representa para usted y las víctimas de la dictadura el descubrimiento del Archivo del Terror?
- La demostración en toneladas de documentos el sufrimiento, las torturas, las lágrimas de madres, esposas y presos políticos del pueblo paraguayo.
Siempre que me preguntan qué deseo para los responsables ante tantos vejámenes respondo: juicio y castigo a los culpables porque alguna vez tendrán que dar paso a muchos jóvenes que están bien preparados para ocupar cargos de decisión. Además que todas las víctimas sean indemnizadas.