Quién se impondrá en el próximo gobierno
El triunfo electoral de Fernando Lugo trajo, entre otras cosas, una situación atípica, en la que el Partido Colorado no fue reemplazado en el poder por el otro partido tradicional de nuestro país, el PLRA.
No obstante, los liberales se sienten dueños de la victoria. Consideran que el triunfo del ex obispo no hubiese sido posible sin la estructura que le dieron. Aunque también saben que un candidato liberal no estaba en condiciones de ganar y que si apoyaron a Lugo fue porque sus dirigentes de base, por unanimidad, lo impusieron en su convención.
Los liberales esperan una “retribución” por el esfuerzo que hicieron para que gane Lugo. O sea, piden cargos. Afirman que “su gente” les exige trabajo en la administración pública. Para responder a estos pedidos, los dirigentes piden para sí ministerios, de tal forma de poder repartir los cargos entre sus correligionarios. Es decir, quieren hacer lo mismo que venían haciendo los colorados. El problema es que no logran ponerse de acuerdo entre ellos y hay una feroz disputa por ver quién se queda con la mejor tajada de las que esperan obtener.
El partido Unace, por la cantidad de parlamentarios que logró en ambas cámaras, está en condiciones de inclinar la balanza para que se aprueben o rechacen proyectos de ley que impulse el próximo Poder Ejecutivo (entre ellos, el presupuesto general de gastos). Sus dirigentes ya están lanzando señales al futuro gobierno de que si quieren apoyo y gobernabilidad, tendrán que sentarse a “conversar” con ellos. Es difícil pensar que en esa conversación no habrá “pedidos” concretos. Unace tiene la misma estructura que los partidos tradicionales, compuesta por dirigentes que esperan tener cargos que repartir a sus bases. El oviedismo tiene una preocupación adicional que es lograr espacios e influencias en el Poder Judicial, donde aún persisten casos que pueden afectar en el futuro a su líder, Lino Oviedo. También pretenden “negociar” esta cuestión y no les importa mucho con quién hacerlo, aunque saben que la mayoría de los cargos que les interesan deben ser rubricados por la lapicera de Lugo.
El Partido Colorado no desea quedar de lado y están dispuestos, siempre que consigan cierta cohesión interna, a tejer alianzas con quienes les permitan conservar espacios de poder. Puede ser con los oviedistas o con los liberales, indistintamente.
El próximo mandatario de nuestro país se moverá en este escenario donde muchos pretenden que el manejo de las relaciones políticas, léase reparto de cargos, influencias y compra de conciencias, no cambien demasiado. Por otro lado, están las expectativas de muchos ciudadanos y ciudadanas que votaron el 20 de abril por un cambio real, que no se refiera solo a la foto de Lugo en vez de la de Nicanor en las oficinas públicas.
La “filosofía” que se impondrá dependerá en parte de la voluntad de Lugo, pero también en gran medida de la capacidad de presión de los sectores políticos y de la ciudadanía organizada sobre el próximo gobierno.
mcaceres@abc.com.py
Artículos anteriores firmados por el autor
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