La Conatel liberó parcialmente el servicio de Internet del monopolio ejercido por la Copaco sobre esta vital herramienta de nuestro tiempo. Pero un aspecto fundamental de este servicio continúa bajo la perjudicial égida monopólica de la Copaco, que es el tráfico de voz o la voz sobre IP (protocolo de Internet), consistente en el empleo de tecnologías que permiten que la voz viaje mediante la red de Internet en vez de la red telefónica conmutada. Este aspecto de Internet está considerado como el corazón de la torta, pues mueve más de 70 millones de dólares al año. Esta parte queda bajo el dominio de Copaco y, por extensión, a merced de las empresas y personas presumiblemente aliadas con directores del ente y padrinos políticos para la ganancia ilegal.
Luego de varias postergaciones, la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) liberó parcialmente el servicio de Internet del monopolio ejercido por la Compañía Paraguaya de Comunicaciones (Copaco) sobre esta vital herramienta de nuestro tiempo. Sin embargo, es importante llamar la atención que un aspecto fundamental de este servicio continúa bajo la perjudicial égida monopólica de la Copaco. Se trata del tráfico de voz o la voz sobre IP (protocolo de Internet) como se lo llama, consistente en el empleo de tecnologías que permiten que la voz viaje mediante la red de Internet en vez de la red telefónica conmutada. Este aspecto de Internet está considerado como el corazón de la torta y es lo que queda bajo el dominio de Copaco y, por extensión, a merced de las empresas y personas presumiblemente aliadas con directores del ente y padrinos políticos, que obtienen pingües ganancias ilegales.
El uso monopólico del tráfico de voz por parte de Copaco a lo largo de estos años es lo que ha permitido la instalación de mafias y piratas que han lucrado en forma escandalosa y descomedida, a expensas de la gran mayoría de la gente que se ha visto privada de su uso más difundido y barato.
A la hora de disponer una liberación “parcial” de Internet, la mayoría de los directivos de Conatel, reacios a una liberación completa, alegaron la existencia de obstáculos legales como el ya famoso artículo 21 de la desfasada Ley de Telecomunicaciones que data del año 1995. Pero debe analizarse si la invocación de esta disposición legal se ajusta a la realidad o constituye más un pretexto que otra cosa para seguir favoreciendo a los corruptos de siempre. Un primer cuestionamiento que podría hacerse es que no tiene sentido esgrimir una disposición legal que no ha podido contemplar aún la situación planteada en el año de su promulgación porque sencillamente dicho servicio aún no existía en nuestro país.
Lo cierto es que el monopolio de ese aspecto del servicio de Internet es lo que ha generado ingentes beneficios a sus mentores, que según los cálculos más moderados superan los 70 millones de dólares al año. Entonces, existen sobrados motivos para sospechar que persisten fuerzas agazapadas muy poderosas en el núcleo mismo de las instituciones que tienen a su cargo estos servicios, y sectores empresariales y políticos inescrupulosos, que en forma aviesa quieren seguir conservando sus “privilegios” para continuar con los negociados.
Es importante que toda la ciudadanía exija con firmeza a sus autoridades que actúen de una vez por todas en beneficio de la mayoría y no de las mafias empotradas en el poder. Debe convencerse que no hay ninguna razón que la condene a seguir viviendo privada o dificultada de las tecnologías más avanzadas y útiles como es el servicio de Internet, que fueron creadas para mejorar la calidad de vida de todos los seres humanos.