CAMPESINOS, JOVENES E INDIGENAS COPARON PLAZAS DEL CONGRESO

Ciudadanía fue la genuina protagonista

La ciudadanía fue ayer la principal protagonista del histórico cambio de Gobierno. Lágrimas de alegría y rostros llenos de esperanza se vieron en las plazas del Congreso. Trepados a los árboles, campesinos se emocionaron con el discurso de Lugo. Organizaciones civiles hicieron campañas diversas. Y, por primera vez, fueron más las banderas liberales las que ondearon al viento, como saludando el nuevo tiempo que vive el Paraguay.

¿SEGUIDORA DE HAMED FRANCO? Esta simpatizante llegó a la plaza del Congreso luciendo la bandera paraguaya de una manera poco usual. Al igual que los demás asistentes a la plaza, se emocionó con el discurso de Lugo.

Calle Chile, 7:30 AM. En su intersección con Presidente Franco, el movimiento no cesaba. La policía montaba guardia. Los militares realizaban su formación. Cientos de familias empezaban a copar las plazas aledañas al Congreso, Cabildo y Catedral. Detrás del cordón de seguridad, muy, muy lejos del protocolo, una fiesta se empezaba a vivir: La fiesta de la ciudadanía.

Una hora más tarde, no había vuelta atrás, ya estaba entregada la banda presidencial y ¡Por fin! (como diría una joven liberal en la Plaza) se terminaba el gobierno de Nicanor Duarte Frutos. Socialistas, liberales, febreristas, campesinos, indígenas… en ese momento no hubo ninguna distinción, ondeaban sus banderas, como saludando el nuevo tiempo que vivía el Paraguay.

EL RANKING

CON LA IDEOLOGIA EN LA CABEZA. Un seguidor liberal rumbo a la plaza del Congreso.

Poco a poco, el maestro de ceremonias Mario Ferreiro iba anunciando la llegada de los mandatarios de países extranjeros. El aplausómetro puso número uno en el ranking de popularidad al presidente de Bolivia Evo Morales, le siguieron Hugo Chávez (Venezuela), el príncipe Felipe de España, Rafael Correa (Ecuador) y en último lugar quedó Lula Da Silva (Brasil) quien fue largamente abucheado. Al grito de ¡Itaipú! ¡Itaipú!, le reclamaban la renegociación del tratado de la binacional.

Mujeres integrantes de la asociación de empleadas domésticas paraguayas en Buenos Aires rompieron en lágrimas al escuchar el ¡Sí, juro!, de Fernando Lugo. “Viste, sho te dije que iba a haber el cambio, ahora sí que vamos a poder volver”, le decía una a otra con acento porteño mientras se abrazaban. Al mismo tiempo un grupo de jóvenes coreaba el estribillo “Socialismo o muerte”, para crear la reacción de otro grupo que le contestó “Socialismo y vida”.

AGUA QUE NO HAS DE BEBER... Un joven campesino toma agua de la fuente, frente al Cabildo.

Ya habían pasado las horas y por fin, cuando se dio por terminado el acto, un padre dijo a su hijo: “Ahora ya puedo morir en paz. Por fin veo el fruto de nuestro esfuerzo, puedo decir que el Paraguay en serio ya es otro”. A lo que el joven respondió: “Sí, es otro gracias a nuestro voto papá”.

CON LA ESPERANZA DE VOLVER

Paraguayos residentes en Buenos Aires asistieron también al acto de ayer. Adultos mayores como Melanio Olmedo tienen la esperanza de volver. “Con este cambio esperamos venir nuevamente y vivir tranquilos nuestros últimos años después de jubilarnos”, comentó.

Don Olmedo, paraguayo residente en Argentina hace 40 años con su familia.

APLAUSÓMETRO

PRIMERO: Evo Morales, presidente de Bolivia. Aplaudido por jóvenes.

SEGUNDO: Hugo Chávez, de la República Bolivariana de Venezuela.

TERCERO: El príncipe Felipe de Borbón. Las chicas suspiraron.

CUARTO: Rafael Correa, presidente de Ecuador.

QUINTO: Lula. Abucheo y reclamos al grito de ¡Itaipú! ¡Itaipú!

ACOSTUMBRADISIMOS. Miembros de la prensa venezolana disfrutaron la tradicional empanada con pan.



LIMPIEZA TOTAL. Un simpatizante liberal integró la cuadrilla de aseo que trabajó luego del festejo.



RACIMO HUMANO. Campesinos trepados a los árboles de lapacho buscaban tener una mejor visual del acto de posesión de mando.



Myriam Villamayor y Cristina Jara, empleadas domésticas en Buenos Aires.



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