La pobre actuación de la reducida delegación paraguaya en los recientes Juegos Olímpicos de Beijing, las denuncias acerca de la desbalanceada (atletas/acompañantes) composición de la comitiva del Comité Olímpico Paraguayo en dicha competencia y las recientes apariciones públicas del flamante ministro de Deportes, Javier Dacak, junto a nuevos y antiguos críticos del titular del COP, Esc. Ramón Zubizarreta, han enrarecido el ambiente del deporte nacional, cuyos días transcurren en medio de acusaciones cruzadas, pero ningún plan para revertir el ensombrecido panorama actual.
Para intentar entender esta compleja problemática, es conveniente analizar aspectos como la competencia de las instituciones que son protagonistas de la misma.
Por un lado está la Secretaría Nacional de Deportes (ex Consejo Nacional), que estuvo a cargo en los últimos cinco años de Federico Frutos y acaba de quedar en manos de Javier Dacak. Tiene como finalidad marcar las pautas en el desarrollo de la actividad deportiva del país, en sus facetas recreativa y de competencia, además de erigirse en contralor de las entidades organizadas que se dedican a su práctica. Maneja hoy un presupuesto anual fijado por el Estado paraguayo de unos 16.000 millones de guaraníes (4 millones de dólares) y se beneficia del 1% de los montos de las transferencias internacionales de los deportistas profesionales, esencialmente futbolistas.
Por el otro, el Comité Olímpico Paraguayo representa en el país al Comité Olímpico Internacional y reúne en su seno a las asociaciones de las modalidades deportivas que compiten regularmente en los Juegos Olímpicos y en sus versiones reducidas que son los Juegos Panamericanos y los Juegos ODESUR (Sudamericanos). Sus autoridades son elegidas por las federaciones miembro y maneja fondos proveídos por el COI a través de Solidaridad Olímpica, con el objetivo de apoyar la preparación de atletas que tienen como meta tomar parte de los JJ.OO. y las competencias regionales señaladas.
En los últimos días se han sucedido reuniones en las que el nuevo ministro apareció rodeado de atletas y dirigentes enemistados con la conducción actual del COP -por cuestiones deportivas algunos, aunque otros no- pidiendo la cabeza de su titular a raíz de supuestos malos manejos, a los que nos referiremos más adelante.
Esta debe ser una preocupación para Dacak, sin duda, pero desde que asumió, mucho tiempo invirtió en atender estas cuestiones cuando lo ideal parece ser, por ejemplo, la realización de una gran convocatoria tendiente a la confección de un inexistente plan nacional de desarrollo del deporte que se convierta lo antes posible en el semillero de los futuros campeones.
Al dejar de lado lo importante, para prestar atención a lo supuestamente urgente -que no lo es- la SND transmite la impresión de que se intenta cargar sobre otros -en este caso el COP- la intransferible responsabilidad de la política deportiva del país.
Si el deporte nacional está mal y acude a las grandes citas solo para comprobarlo, es consecuencia del desinterés que durante todos los últimos gobiernos se ha tenido hacia esta actividad.
Es eso lo que se debe intentar cambiar y constituye el urgente compromiso para el nuevo ministro, con el inmenso crédito que su impecable gestión como atleta y formador de juventudes sanas le otorgan.
Pero debe hacerlo iniciando una limpieza desde adentro, que enseñe a los demás el estilo de conducción que se desea implementar y que se será inclaudicable con quienes no se encuentren a la altura de ese desafío.
Ese saneamiento no se ha dado aún en el mismo seno de la SND, donde el brazo derecho de Federico Frutos y a veces encargado de su despacho, Ramón Sotelo, aún continúa allí, pese a que es un secreto a voces entre los dirigentes de federaciones deportivas que su desempeño ha estado envuelto en oscuras maniobras que implicaron manejo de dinero destinado a apoyar a distintas asociaciones.
Estos deberían ser los primeros pasos. No se puede trabajar en el mejoramiento del deporte si no se tiene un plan a desarrollar y tampoco se le puede exigir transparencia a nadie si no se eliminan los vicios en la casa propia.
Después habrá tiempo para hacer ver a los principales actores del deporte paraguayo que en el COP existen muy visibles errores en su política de acción, que no son sus principales directivos ni sus familiares quienes deben beneficiarse con los privilegios que otorgan pertenecer a la familia olímpica.
Se les podrá hacer notar asimismo que no es atomizando la creación de entidades deportivas no olímpicas o dividiendo las pequeñas familias que las conforman que se fortalecerá el deporte nacional.
Será posible también entonces dejar en claro cómo debe conducirse la política de potenciación de la práctica y la actividad deportiva en el país y quiénes son los responsables de llevarlo a cabo.
Muchos deben tener en este momento el convencimiento de que es el COP la entidad que rige los destinos del deporte paraguayo y es así porque la SND no ha sido capaz de tomar las riendas de la situación y asumir el rol que le corresponde.
Si se habla de nuevos tiempos, ellos deben apuntar a modificar este estado de cosas, para que a través de una conducción clara se pueda crear el escenario adecuado para que se otorguen a los atletas paraguayos las condiciones mínimas para su superación individual. El potencial existe y está demostrado en atletas como Marcelo Aguirre, Genaro Prono, María Virginia Báez y el mismo Víctor Fatecha, que deben continuar siendo apoyados. Ese respaldo debe nacer de la SND y cuando las competencias olímpicas se aproximen, será el momento de la cooperación del COP, en un trabajo coordinado, en el que se sumen esfuerzos para que se alcancen mejores resultados.
Solo así se obtendrá un saldo positivo de la serie de hechos que se generaron en el ámbito deportivo nacional tras la presencia paraguaya en los Juegos Olímpicos de China. Si todo queda reducido a estériles denuncias de profundo contenido personal, que solo dejan ver rencores personales, no se logrará el anhelado objetivo de dejar de ser solo furgón de cola en las más importantes citas del deporte mundial.
gabriel@abc.com.py
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