Como nunca, en los dos últimos Juegos Olímpicos, estuvo en boca de todos el nombre de Mark Spitz, el legendario nadador norteamericano que en Múnich ganó 7 medallas doradas. Simplemente porque, 26 años después, otro compatriota suyo, Michael Phelps, amenazó en Atenas superar lo hecho por Spitz, y en Pekín lo logró, acumulando, además, 14 medallas de oro en dos Juegos Olímpicos.
Pero como siempre se ha dicho, no caben comparaciones entre uno y otro. Spitz fue grande, extraordinario, estupendo, en su tiempo, Phelps lo es en el suyo, este de hoy, este que acaba de concluir en los juegos chinos. Las hazañas de Spitz fueron reeditadas por Phelps, pero, sin duda, su estela marcó el rumbo para los nadadores que emprendieron la especialidad, después de Múnich.
Y hablamos también de la tragedia, porque en el recuerdo de todos está tan presente como las hazañas de Spitz, el atentado terrorista perpetrado contra la Villa Olímpica donde estaban alojados los atletas israelitas. El artero y criminal ataque fue obra de terroristas árabes.
Y mencionamos a Waldi, un perro que fue elegido como “mascota” de los Juegos, comenzando con él también toda una hermosa tradición.
LA FICHA
La cita olímpica muniquesa dio comienzo el 26 de agosto y se prolongó hasta el 11 de setiembre. Se reunieron 7.134 atletas de 121 países, de los cuales, 1.059 fueron mujeres. Se organizaron pruebas en 23 deportes: Arquería, atletismo, baloncesto, boxeo, canotaje, ciclismo, hípica, esgrima, fútbol, gimnasia, balonmano, hóckey, judo, pentatlón moderno, natación, remo, kayak, vela, tiro, vóleibol, levantamiento de peso y lucha.
LA TRAGEDIA
Los Juegos habían vuelto a Europa, pero, amargamente, la cita alemana se convirtió en la más trágica de la historia olímpica cuando la noche del cinco de setiembre, a cinco días de que terminaran los juegos, ocho terroristas palestinos del comando “Septiembre Negro“, escudados en la impunidad de la noche y disfrazados como si fueran atletas, irrumpieron en la zona donde residían los israelitas, asesinando de entrada al entrenador de lucha, Moshe Weinberg, y al pesista, Joseph Romano; el tercer ocupante de la habitación, Touviah Sokolovski, pudo escapar saltando por una ventana. Los nueve restantes fueron capturados y secuestrados por los terroristas.
Pidieron la libertad de 200 prisioneros palestinos detenidos en Israel bajo la amenaza de que si no cumplían, matarían a los rehenes. Tras arduas negociaciones, se convino en que secuestradores y prisioneros fueran trasladados al aeropuerto de Munich, desde donde volarían a Egipto. Pero fue una trampa que derivó en un tiroteo infernal.
MUERTE Y LUTO: Varios helicópteros comenzaron a sobrevolar la zona y desde ellos francotiradores alemanes comenzaron a disparar sobre los terroristas. Estos respondieron a balazos a diestra y siniestra, incluyendo el sitio donde estaban los rehenes. El resultado fue dramático: 17 muertos (los nueve atletas de Israel, cinco de los ocho terroristas, un policía alemán y el piloto de uno de los helicópteros). Fue sin duda, la peor noche que ha vivido el olimpismo. Tras una pausa, por el duelo los juegos se reanudaron, en un marco triste, hasta su conclusión.
DE POR VIDA: sabido es que en los juegos olímpicos no se admiten ningún tipo de discriminación ni de apología. Los atletas norteamericanos, Vince Matthews y Wayne Collett, primero y segundo en los 400 metros, recordaron en el podio el ‘black power’ de México 1968. Fueron suspendidos de por vida.
FINAL POLEMICA: Estados Unidos “ganó” la final de básquetbol, frente a la URSS, por 50-49. El equipo soviético protestó ante la mesa de control, aduciendo que cuando faltaban 3 segundos habían pedido tiempo muerto que no se les concedió. La mesa accedió a la protesta y en la última jugada anotaron los rusos y ganaron una polémica medalla de oro.
MILLONADA: Las Olimpiadas de Múnich costaron unos 800 millones de dólares. Una millonada para la época, pero casi nada (es un decir) si comparamos con los 40.000 millones de Pekín. Se mejoró el aeropuerto, se construyó un revolucionario estadio, una Villa Olímpica modelo para 12.000 personas, y un centro de prensa para 4.000 periodistas. La ciudad inauguró su red de metro con motivo de los Juegos.
ILUSTRES INVITADOS: En la ceremonia inaugural estuvieron presentes grandes glorias olímpicas como Zatopeck, Weissmuller, Owens y Abebe Bikila. Por primera vez en la historia olímpica una mujer, la alemana Heidi Schueller, hizo el juramento de los atletas. Durante la ceremonia, hicieron un homenaje a los muertos del campo de concentración de Dachau en la 2ª Guerra Mundial.
SPONSOR: Mark Spitz inauguró la era de los patrocinios individuales, agitando en el aire, como saludo, sus zapatos deportivos, de una conocida marca, acaparando todas las cámaras y todas las fotos.
MEDALLAS
1º Unión Soviética 50 oro 27 plata 22 bronce (99)
2º Estados Unidos 33 31 30 (94)
3º Alemania Occidental 20 23 23 (66)
4º Alemania Oriental 13 11 16 (40)
5º Japón 13 8 8 (29)
José María Troche
Artículos anteriores firmados por el autor
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