Suplemento Rural


NOVEDOSO METODO DE TRATAMIENTO ECOLOGICO DE EFLUENTES

Depuración de aguas

Ing. Quim. MS of Science
Carlos Buttner (*)


El tratamiento de efluentes con el empleo de vegetales para depurar las aguas residuales producidas por mataderos, pequeñas industrias o municipios que no cuentan con el servicio de tratamiento sanitario, representa una opción natural y a la vez económica para cuidar el ambiente.

Los residuos que se producen de la faena de animales deben ser tratados adecuadamente para no contaminar el ambiente.

Está comprobado que resulta más económico tratar las aguas servidas allí donde se generan, sin tener que bombearlas y conducirlas a través de largos trayectos.

Este tipo de planta de tratamiento puede ser instalado para purificar aguas residuales de clubes deportivos, centros urbanos, instalaciones hoteleras, escuelas, mataderos, tambos, pequeñas industrias y especialmente en zonas urbanas como, por ejemplo, municipios que aún no cuentan con el servicio de tratamiento sanitario, y que se logra en total armonía con la naturaleza.

Un ejemplo de ello es la planta depuradora de efluentes construida por primera vez en el Paraguay en el año 2004, para un frigorífico de la ciudad de Limpio.

COMO FUNCIONA
El agua servida, urbana o industrial, que se de-secha, es pretratada en fosas sépticas diseñadas especialmente para cada caso. De allí, por gravedad o bombeo, el líquido es llevado a la planta de tratamiento, que es un lecho filtrante, conformado por arena y piedras de diferente granulometría, sobre los cuales se cultivan determinadas especies de vegetales (plantas palustres) que a su vez apoyan la depuración y embellecen el paisaje.
El líquido que entra en la cámara séptica no queda retenido por acción de la superficie, evitando de ese modo atraer insectos, producir malos olores y principalmente cuidando del ambiente.


Las plantas palustres, además de depurar el ambiente, lo embellecen.

DURABILIDAD Y ECONOMIA
Este sistema fue perfeccionado en Alemania, aunque métodos similares ya se emplean desde hace 50 años en Europa; además, la vida útil de una planta de tratamiento es de aproximadamente 40 años, la cual posteriormente solo es reacondicionada para luego poder seguir usándola.

Las plantas de tratamiento no requieren de especialistas para su mantenimiento; basta con una sola persona adiestrada para supervisar el correcto funcionamiento, y a la vez para llevar a cabo la limpieza.

Las características conservacionistas y de protección a la naturaleza podrían usarse para filtrar los arroyos que llegan hasta el lago Ypacaraí y, de esa manera, hacer que ese lago vuelva a tener la pureza que alguna vez tuvo.


(*) Director titular de Hardy SAECA

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