Suplemento Rural


EN DEFENSA DEL TAPEZUá

Meliponicultura

Prof. Pedro
Boggino (*)


Recientemente, he escuchado que cultivadores de mburukuja de algunos distritos de Caaguazú estaban inquietos porque las abejas tapezuá destruían las flores de las plantas, causa por la cual no fructificaban; por tanto, resolvieron destruir los nidos de esta abeja que se encontraban en los alrededores. A causa de esta equivocada decisión, y con la esperanza de ayudar a evitar la destrucción de una de las pocas especies de abejas nativas muy útiles para la polinización que aún quedan, quisiera acotar lo siguiente.

El tapezuá o peluquerito, como vulgarmente se lo conoce, es una abeja originaria de las regiones tropicales de Sudamérica. En nuestro país, son comunes dos especies: la Scaptotrigona bipunctata y la S. depilis, ambas muy parecidas y sólo un experto podría diferenciarlas.
Es una de las abejas nativas que se pueden criar en los jardines, tanto de las viviendas de ciudades como del campo, pues no tienen aguijón y produce una cantidad entre 5 a 7 kilos de sabrosa miel por año.
Los cultivadores del mburukuja han observado que las flores, aun antes de su apertura, eran perforadas en el cáliz, a la altura del nectario por una abeja negra, por cuya causa se marchitaban posteriormente. Creyendo a los tapezuá culpables, decidieron su exterminio. En realidad eran los llamados vulgarmente eirapuá o karavosá (Trigona spinipes = T. Ruficruz) los verdaderos depredadores de esas flores.

DIFERENCIAS ENTRE
EIRAPUA Y TAPEZUA
El largo del cuerpo del karavosá es de 6,7 mm de largo por 2,7 mm de ancho "de color negro intenso, el ala es negra azulada y el ápice del tarso, más o menos ferrugíneo" (A. de W. Bertoni. 1910). Hay una variedad con alas más o menos blancas, la Trigona hyalinata, aunque más rara, es igualmente dañina para las plantas. Tienen 5 dientes en cada mandíbula en forma de sierra, siendo los 3 distales (posteriores) muy desarrollados y fuertes con los cuales cortan las hojas, pétalos, corteza y cuanto material usan para construir sus nidos, e incluso pueden causar pequeñas heridas a nuestra piel.
Los nidos están siempre al aire libre, alrededor de una rama gruesa, tiene forma de bolsa o balón, lo construyen con una mezcla de restos vegetales, barro, cera, saliva, resinas vegetales (própolis) y aun con estiércol de animales. Tiene hábitos antihigiénicos. La entrada o puerta de ingreso al nido es una abertura ovoide de unos 4 x 7 cm, generalmente dividido por tabiques de cera dura, dando la impresión de tener varias puertas.
Los tapezuá tienen el cuerpo de 6,5 mm de largo por 2,5 mm de ancho, el color es negro opaco y sus alas ferrugíneas. En cada mandíbula apenas tienen dos dentículos (dientes muy pequeños) y que no sirven para cortar nada, apenas para mordisquear y moldear la cera en sus nidos.

El Tapezuá, siempre anida en huecos de árboles vivos, también de muros, paredes, nunca al aire libre.

El tapezuá siempre anida en huecos de árboles vivos, también de muros, paredes, nunca al aire libre; tiene la entrada en forma de tubo o trompeta de 3 a 4 cm de diámetro y un largo entre 2 a 6 cm. Tanto el tapezuá como el eirapuá se defienden tratando de pellizcar la piel y el cabello de quien las molesta. Esta forma de defensa es común en varias especies de abejas nativas, por lo que se las conoce como del grupo de Torcecabellos. Respecto de esta costumbre, dice el ilustre especialista brasileño Dr. Paulo Nogueira-Neto: "Para evitar confusión es preciso aclarar, como ya fue explicado en este libro, que entre las 'torcecabellos' las únicas abejas dañinas son las eirapuá" (Trigona spp)(1970:220).

EIRAPUA PERFORAN
COROLAS DE FLORES
Debemos aclarar que después que las eirapuá hayan perforado las corolas de las flores del mburukuja y de otras flores, estos "agujeros" pueden ser aprovechados por muchas otras abejas entre las cuales también puede estar el tapezuá para libar el néctar.
Por último, lo que debemos tener en cuenta es que la destrucción por error de conocimiento de una especie tan útil como el tapezuá sería un grave error ecológico ya que las pocas abejas nativas que aún nos quedan en el Paraguay están en franco proceso de extinción.
En nuestro país no tenemos una oficina estatal que se preocupe del tema, mientras que en el Brasil el Ministerio del Medio Ambiente tiene más de 200 especialistas que trabajan en la protección de las distintas especies de abejas nativas del Brasil, por la importancia que tienen como insustituibles para el equilibrio ecológico. Para terminar este alegato, hago mía la invocación del Dr. Paulo Nogueira-Neto al inicio de su libro "La crianza de abejas indígenas sin aguijón", debajo de la entrada de un nido de estas abejas:
"Atrás de este pórtico vive un pueblo. Son los miembros de una nación dinámica y laboriosa, cuyos orígenes se remontan a millones de años de evolución lenta y persistente. Si el lector trata a la Naturaleza a hierro y fuego, en pocos minutos su afán destructivo arrasará la ciudad y sus habitantes. Si por el contrario, su corazón fuere amigo de las maravillas que nos proporcionó el Creador, preservará este pequeño reino y podrá entender mejor la Tierra y la vida que la puebla. La salvaguarda de los recursos naturales está en sus manos".

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