Educación rural
Fotos:MATKEI
Para que un educador se sienta realizado en su labor, debe estar consciente de la importancia de su misión; debe tener objetivos y metas bien delimitadas.
Si no se imparten la educación y la capacitación adecuadas a las unidades productivas familiares para que se conviertan en protagonistas de su propio desarrollo, los grandes esfuerzos que se realizan en los demás aspectos pierden su eficacia.
Es necesario que los facilitadores/as (técnicos/as) hagan una revisión de los servicios para poder establecer las causas por las que se deja sin atención al 90% de las familias. Esta revisión seguramente indicará que el alcance es bajo, no solo por falta de medios y de equipos profesionales, sino que además por no aplicar estrategias y metodologías de mayor cobertura, por no difundir contenidos tecnológicos que estén realmente al alcance de las familias rurales. La extensión rural no puede seguir dependiendo de los métodos más caros y de menor rendimiento: visitas a fincas, atenciones individuales o charlas teóricas impartidas a pequeños grupos. Ellos deberán ser complementados por la utilización racional de los medios masivos de comunicación. Para ello, es necesaria la capacitación del personal en principios y técnicas de comunicación.
Disponer de equipos profesionales de extensión (pública o tercerizada) -con excelente mística de trabajo, vocación por su misión, dedicación absoluta y desempeño tecnológico eficiente- es fundamental para que un servicio de asistencia técnica pueda cumplir con su difícil misión.
Para que un educador se sienta realizado en su labor, debe estar consciente de la importancia de su misión; debe tener objetivos y metas bien delimitadas y con su activa participación; tener claras las tareas y responsabilidades que debe asumir, contando con los recursos más indispensables para ejecutarlas.
Es así como las instituciones y empresas deberán contar con procedimientos apropiados para la selección del personal con objetividad y criterio técnico y elegir a los más idóneos, prescindiendo de las recomendaciones habituales que acompañan a los que no se sienten con los méritos suficientes para ocupar el cargo.
UN BUEN PROFESIONAL
Vocación por la extensión: qué es lo que lo mueve a postular; qué grado de compromiso siente por el desarrollo de las familias y comunidades rurales; cuál es su disposición como educador.
Carisma personal: qué grado de aceptación podrá tener ante las comunidades rurales de acuerdo con su actitud altiva o modesta; su simpatía, su manera de ser; su capacidad de liderazgo.
Facilidad de comunicación: su expresividad personal, su dominio del lenguaje oral y escrito, soltura en el manejo de la palabra.
Conocimiento tecnológico: dominio elemental de los factores productivos en los principales rubros agrícolas o pecuarios del área de trabajo.
Vivencia personal con la realidad rural: origen del postulante (campo o ciudad); sus contactos con los procesos productivos; experiencias con comunidades rurales.
En general, serán más importantes las cualidades personales del postulante que el dominio de las tecnologías agropecuarias. Este lo podrá adquirir a través de los sistemas de capacitación interna de la institución o empresa. Es más fácil y eficaz poner énfasis en una buena selección que dedicar posteriormente ingentes esfuerzos y recursos para capacitar extensionistas que no resultan idóneos al servicio.
Y por último, considerando que la mayoría de los profesionales que demanda la extensión rural se forman en las facultades de Ciencias Agrarias, debería existir una mayor integración entre ambas instituciones. De esta forma, no se desperdiciaría una excelente vía para que los futuros profesionales que se interesan por la extensión rural puedan conocer en terreno cómo funcionan estos organismos y puedan acceder a convivir con las comunidades campesinas acompañando a los/as técnicos/as en sus recorridos como práctica obligatoria establecida en las facultades. Así también los centros de investigación y de enseñanza agrícola deberían complementarse con los programas de extensión.
(*) Especialista en Extensión Rural y Desarrollo Comunitario