LA MEDICINA NATURAL Y SUS BONDADES
El Cardo Santo
Ing.Agr.Msc. Alfredo Salinas Daiub (*)
El cardo bendito o cardo santo (Cnicus benedictus) es una planta medicinal recomendada para varios tratamientos, especialmente del sistema digestivo, urinario, mental, entre otras dolencias.
Esta es una especie medicinal de sabor amargo muy acentuado, característica que la habilita como buen tónico amargo; entra prácticamente en la categoría y usos de la verbena, el ajenjo y otros.
Se considera que el cardo santo es una de las mejores plantas para estimular el flujo de leche en las mujeres lactantes.
Crece abundantemente en praderas o campos abiertos, indicando –por otro lado– que esos lugares son terrenos fértiles. Fue, durante mucho tiempo, alimento nutritivo para el ganado vacuno, pero ya en la Edad Media se utilizaba como planta medicinal. De esta manera, se cultivaba en los jardines de los monasterios benedictinos (creemos que de ahí viene su nombre científico).
Posee virtudes diuréticas y sudoríficas, es decir, hace orinar y sudar y, de esa manera, se elimina gran cantidad de las toxinas que se acumulan en el organismo; estas toxinas pueden ser producto de nuestro alto consumo de grasa animal, la contaminación ambiental, el alcoholismo, el tabaquismo, o sea, la excesiva cantidad de radicales libres que nos atacan todos los días, propiciando nuestro envejecimiento prematuro, los ataques al cerebro y corazón, problemas nerviosos, por citar algunos de los más terribles males que se pueden evitar con la utilización de esta planta medicinal.
El cardo santo o cardo bendito contiene vitaminas del complejo B, también calcio, hierro y manganeso. Por otro lado, se recomienda esta planta medicinal como tónico hepático, especialmente cuando la enfermedad hepática se debe al problema del alcoholismo. También se la utiliza en el tratamiento de la hepatitis y la ictericia.
Se considera que el cardo santo es una de las mejores plantas para estimular el flujo de leche en las mujeres lactantes (pero siempre es aconsejable consultar al médico), también tiene una función emenagoga, es decir, facilita la descarga menstrual; con esto estamos diciendo que no está indicada para mujeres embarazadas. El flujo vaginal conocido como leucorrea se trata, asimismo, con esta planta, y algo interesante es que aumenta la producción de bilis y otras secreciones gástricas que son necesarias para la buena descomposición de los alimentos en el estómago. La planta estimula el apetito y alivia la flatulencia, o sea la producción de gases. Se cree que el cardo santo disminuye la melancolía y la letargia, y tradicionalmente se ha administrado a personas con enfermedades mentales; también incrementa la circulación de la sangre y potencia la memoria.
Como es una especie medicinal amarga, es buena para enfermedades urinarias, venéreas, reuma, sífilis (en este punto es importante mencionar que tenemos conocimiento de muchos casos de sífilis que causan estragos en nuestras comunidades, como verdaderas plagas que son); por otro lado, existe información de que en la Antigüedad se la utilizaba contra la lepra y la viruela.
Es una poderosa fuente para elevar las defensas del cuerpo, así, si se tienen órganos debilitados, se prepara un té con 15 a 60 gramos de cardo santo en un litro de agua, se toma como agua de bebida y de esta manera se aumenta la vitalidad de todos los órganos debilitados, falta de energía, digestiones pesadas, diarreas nerviosas y debilidad de los intestinos. Debido a estas virtudes, también se la menciona como planta medicinal utilizada contra cánceres, trastornos cardiacos y contraceptivo, aunque de estos usos no se tiene una confirmación plena.
En cuanto a las contraindicaciones, no se recomienda para embarazadas, niños con menos de dos años. Con relación a las dosis, no se debe exceder en las cantidades, porque puede ocurrir un efecto contrario al deseado. El cardo santo, a pesar de ser una planta de origen europeo, específicamente de la zona del Mediterráneo, donde el clima en ciertas épocas del año es semejante al nuestro, se ha adaptado perfectamente a nuestras condiciones y su producción no reviste ningún impedimento.
(*) Técnico del Proyecto Dermasur y Prof. UNP.