Alter Vida
El pasado 21 de junio se recordó en nuestro país el Día de los Parques Nacionales, fecha establecida por Decreto Nº 21525/93. Dicha normativa responde al hecho de que en esta fecha se produce el fenómeno conocido como solsticio de invierno, en el cual se tiene el día más corto del año, con menor hora de luz solar, lo que influye en el funcionamiento de plantas y animales, quedando estos, por razones fisiológicas, expuestos a mayores alteraciones, cumpliendo los Parques Nacionales, con mayor razón en estos casos, su función principal de protección.
Actualmente, en nuestro país existen solo 65 guardaparques para un total de 2.267.106 ha. de Áreas Silvestres Protegidas bajo dominio público, que equivale al 5.6% del territorio nacional, quienes, además, no cuentan con las debidas condiciones para realizar sus funciones.
El nuevo Gobierno debería dignificar y profesionalizar la función de guardaparque, recategorizándolo, y destinando un mayor presupuesto a las áreas protegidas de dominio público.
Las áreas protegidas, según la ley vigente (352/94), son toda porción del territorio nacional comprendido dentro de límites bien definidos, de características naturales o seminaturales, que se somete a un manejo de sus recursos para lograr objetivos que garanticen la conservación, defensa y mejoramiento del ambiente y de los recursos naturales involucrados.
Las Áreas Protegidas del Paraguay no necesitan una nueva ley, tal vez modificar algunos artículos de la 352 para llenar los vacíos legales y reglamentarla; lo que sí hace falta es que el Gobierno asuma un compromiso real y sincero con la conservación y apostando a la misma.
Para ello, es necesario que a los guardaparques, custodios de lo último que nos queda de patrimonio natural, se los reconozca como tales en el Presupuesto, pues hasta hoy día, si bien la Ley 352 destina todo un capítulo a los mismos, el Ministerio de Hacienda aún no tiene una categoría presupuestaria de Guardaparques, ni siquiera se los escalafonó tal como establece el artículo 43 de la Ley 352. Pero no solo es necesario un reconocimiento presupuestario, también deben recibir un salario digno y gastos de residencia y alimentación, puesto que estos compatriotas dejan sus familias para ir a lugares alejados para custodiar las áreas que constituyen la garantía de una calidad ambiental de los que vivimos en las ciudades.
Las áreas protegidas constituyen un patrimonio natural de todos los paraguayos; brindan excelentes oportunidades para el desarrollo sustentable, dada su importancia para el turismo, la recreación, la producción de agua y hasta para la generación de empleos.