Otro de los hombres que trabajó en la promoción y comercialización del ka’a he’ê es el señor Florencio Riveros Vázquez. El mismo lleva 20 años trabajando con la “yerba dulce” y nos cuenta que fueron Angel González y Basilio Servín quienes lo iniciaron en el negocio. De profesión contador público, amable, y con una gran vocación de trabajo, nuestro entrevistado nos contó sobre su experiencia en todos estos años.
Florencio Riveros Vázquez
“Me inicié en el tema del ka’a he’ê con don Angel González y don Basilio Servín en el año 1989; fuimos compañeros en la Escuela Nacional de Comercio Nº 2 y, debido a esa amistad, ellos conversaron conmigo sobre la posibilidad de impulsar el cultivo de esta planta y más adelante lograr resultados con su comercialización”.
CAMPAÑA NACIONAL
“En mayo de 1996, ABC Rural inició las publicaciones que sirvieron para expandir en el interior del país la gran importancia de este cultivo, y que ya en ese entonces tenía como director al Dr. Matías Gibert. Allí prácticamente se inicia una campaña nacional para el cultivo del ka’a he’ê, siendo su principal vocero las páginas rurales del diario ABC Color, con el apoyo incondicional de su director, el señor Aldo Zuccolillo, a quien sin dudas debemos agradecer”.
“Recuerdo que se realizó un gran foro en el salón de actos de ABC Color, con la presencia de industriales del ka’a he’ê del Brasil, interesados de la Argentina y dirigentes ministeriales como, por ejemplo, el Ministro de Agricultura, el director del Crédito Agrícola de Habilitación, Dr. Cayo Franco, y también el Banco Nacional de Fomento. Ahí se inicia una campaña con realización de cursos y seminarios en las ciudades cabeceras de 10 departamentos”.
NUESTRO APORTE
“La participación nuestra –Riveros, González y Servín— se produce por medio de la sociedad sin fines de lucro denominada Centro de Desarrollo Agroindustrial (CEDAI) constituida en 1996 para la información de las bondades del ka’a he’ê, su cultivo, su industrialización y comercialización. Al mismo tiempo, iniciamos la producción industrial en forma de azúcar verde, extracto y un producto fertilizante para cultivo de frutas y verduras.
La industrialización se hacía en Lambaré, en la fábrica familiar de don Angel González. Llevábamos los productos y los mostrábamos en todos los cursos a fin de hacer probar a los participantes. Al mismo tiempo, se inició una campaña masiva de ventas de esos productos naturales del ka’a he’ê en las farmacias, supermercados y hasta hoy en el Agroshopping”.
OTROS DE LOS IMPULSORES
“El coronel Luis Ramírez fue otro de los impulsores del ka’a he’ê, a través del envío que su empresa realizaba a los Estados Unidos.
El 30 de agosto de 1996 se firmó un convenio con el Crédito Agrícola de Habilitación para la formación técnica y organización de productores, y allí aparece el ingeniero Armando Vera Moreno”.
ANECDOTAS DE VENDEDOR
“Recuerdo que un día, cuando estábamos vendiendo nuestro producto en el Agroshoping, se presentaron unas personas que reclamaban que el ka’a he’ê no era tan dulce como su nombre lo decía y lo rechazaban por dicha causa. Entonces, nosotros teníamos la obligación de explicarles que la parte dulce de este producto es 300 veces más dulce que el azúcar química; también, que el azúcar verde provenía de las hojas, y el extracto, que es el zumo del ka’a he’ê, tiene un gusto agridulce, e informarle que la parte amarga era las más medicamentosa. Solo así entendían.
SUBIDAS Y BAJADAS
“En el año 1989 se reinició la campaña para el cultivo del ka’a he’ê, en ese entonces solo había 50 hectáreas, y con los créditos del BNF y CAH se logró aumentar a 700 hectáreas para 1996.
“Sin embargo, desde el año 2000, hubo un bajón importante en el cultivo y comercialización, por la barrera que imponía la Federación de Control de Drogas (FDA) de los EE. UU., que impidió totalmente la comercialización del ka’a he’ê, porque perjudicaría económicamente a su industria –edulcorantes sintéticos—. Solamente aceptaba su ingreso como complemento alimentario.
Pero desde el año 2006 se realiza una campaña internacional sobre el valor comercial y alimenticio del ka’a he’ê. Después de 2 años, se produce el reconocimiento internacional de la stevia, cuya consecuencia representa el boom comercial y de cultivo del ka’a he’ê actualmente”.
