En este artículo pretendemos abordar la temática del agua subterránea en Paraguay. En primer lugar, es oportuno recordar que de toda el agua existente en la tierra, el 97,6% es salada y apenas el 2,4% es dulce; se puede ver que parecería muy poco en relación a la existencia de agua “sin sales”, por usar una expresión. Si luego tomamos ese 2,4% de agua dulce como un 100%, es de destacar que el 78,1% es hielo, por lo que no se hace accesible al ser humano, el 21,5% es agua subterránea y solo el 0,4% es agua superficial (ríos, arroyos y otros). En conclusión, las reservas más grandes del mundo están debajo de nuestros pies.
Lic. Carmen Diana Rojas Giménez
Especialista en Ciencias Naturales con Orientación en Geología.
Si pasamos al caso de Paraguay, no es adecuado aún poder afirmar cuántos metros cúbicos per capita disponemos, pero los cálculos que ya se han realizado hacen pensar que nuestro país es afortunado por cantidad de agua con que cuenta.
Si nos enfocamos a las aguas subterráneas, es bueno antes que nada tener claro qué son las aguas subterráneas y qué son acuíferos. En la jerga popular, hasta se toman como sinónimos, y en realidad son complementarios.
Hoy quisiera, desde este escrito, poder esclarecer algo que se lee y que se escribe cuando se quiere hacer mención del Acuífero Guaraní o el Patiño, que frecuentemente escucho suelen mencionar (las personas que no están interiorizadas en el tema) que hay “un río o un lago bajo nuestros pies” y que eso es un acuífero.
No quiero terminar con el mito, pero sí aclarar qué es lo que ocurre en verdad.
El agua subterránea, como su propio nombre lo dice, es aquella que se encuentra en el subsuelo, llenando los espacios vacíos que allí existen; por lo tanto, los acuíferos son los materiales de subsuelo (formaciones geológicas) que tienen la capacidad de almacenar agua y liberarla en cantidad suficiente para diversos usos. Y no se debe pensar que existe un solo tipo de acuífero; eso depende del material que lo compone, de la forma como se almacena el agua y de su extensión.
Hay que tener en cuenta que Paraguay cuenta con acuíferos regionales de gran extensión, como el Guaraní, el Yrendá y el Cuaternario; acuíferos regionales de extensión restringida, como Agua Dulce, Adrián Jara, Patiño y Caacupé; y acuíferos locales, por mencionar algunos: Chaco Central, Palmar de las Islas, Itacurubí.
Los usos que hoy en día se dan a las aguas subterráneas en nuestro país son: abastecimiento público, doméstico e industrial, agricultura, ganadería y acuicultura, agua para la naturaleza, entre otros.
En general, la gente conoce de las bondades de las aguas subterráneas, pero creo que no se ponen a abordar el tema a profundidad y, como no se puede ver lo que ocurre, por lo general la ciudadanía no se cuestiona sobre el tema.
Según informes que están disponibles en la Senasa, MSPBS, si se toman como referencia los departamentos del país, los 17 departamentos utilizan agua subterránea y superficial para consumo humano; Caazapá solo utiliza agua subterránea. Si vamos al detalle de observar más de cerca las capitales departamentales, tomando siempre en cuenta el abastecimiento público, y sobre todo enfatizando que en las capitales departamentales es donde se concentra mayor cantidad de personas, son 11 capitales las que se abastecen exclusivamente de aguas subterráneas para el uso mencionado anteriormente.
Entonces, con esta simple información, ya nos da ahora un panorama más claro de lo trascendental del cuidado que debemos darle al recurso agua y en especial al agua subterránea.
Otro mito por deconstruir, para poder construir con hechos reales, es que mucha gente cree que porque el agua está en las profundidades de la tierra está a salvo de contaminarse y eso no es así; al contrario, hay que recordar que el agua es un elemento muy dinámico y por ese mismo hecho es vulnerable, bajo ciertas circunstancias, a la contaminación y a la polución.
Por lo cual, todo lo que hagamos en la superficie de la tierra afecta al ciclo hidrológico que, al fin, en algún momento pasa por los acuíferos.
Una de las grandes fuentes de contaminación —por mencionar alguna— es la carencia de un sistema de tratamiento de efluentes urbanos y menos aún rurales, de recolección de residuos sólidos y de sistemas de tratamientos para industrias.
