PARAGUAY RESPIRA
Reforestación
Reforestar es establecer vegetaciones de tipo arbóreo en terrenos con aptitudes forestales y esto consiste en plantar árboles donde quedan pocos o ya no existen. Debemos tener en cuenta que para completar la tarea hay que agregar a este término la palabra cultivar, es decir,
brindar todos los cuidados para que las plantas se desarrollen adecuadamente.
Dr. P. M. Gibert.
La naturaleza nos brinda un lugar en el que podemos encontrar todos los elementos para la subsistencia desde tiempo inmemorial. Con el correr de los años, el hombre ha evolucionado y en ese ritmo de su evolución, ha ido modificando el ambiente de tal modo que, hoy en día,
hay lugares del planeta donde es casi imposible el desarrollo de la vida humana.
En Paraguay, en los últimos 30 años, se han perdido los mejores bosques y hoy quedan en la Región Oriental sólo 18%; esta cifra equivale a algo más de 1.420.000 hectáreas, de las cuales la mayoría ya ni siquiera es nativa.
Me ha tocado ver —en un viaje que realicé para visitar la casa del sabio Moisés Bertoni— que muchos bosques no solo no se han talado para darle un valor agregado a la madera, sino que directamente se han volteado y quemado, con el doble daño de destrucción de la vegetación y del suelo.
La desaparición de gran parte de la flora ha traído consigo la modificación de la fauna alteración del ecosistema y ruptura del equilibrio ecológico, acarreando con eso enfermedades que eran privativas de los montes y se convirtieron en urbanas. Antes de la colonización, los indígenas vivían de lo que la naturaleza les ofrecía; hoy ya queda muy poco de ello por la renovación parcial de lo que hemos destruido. El único camino que nos queda para reparar esto es la educación y para lograrla necesitamos desarrollar una campaña como la de “Paraguay Respira” de formación ética ambiental para que los niños y jóvenes estudiantes se motiven suficientemente, y sean conscientes y se preocupen del entorno natural, que conozcan los problemas ambientales y los efectos devastadores que causa su modificación; además, que adquieran conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que les permitan trabajar, en forma individual y colectivamente, en la solución de los múltiples problemas ambientales
que produce la deforestación.
En el Manual Didáctico de Educación Ambiental de la Cooperativa Universitaria, un aporte del cooperativismo para aprender a conservar el ambiente, se trata de los problemas de los bosques y se menciona que la degradación de los bosques lleva a la desertización del suelo, porque la desaparición de las plantas implica la acción erosiva, producida por el viento y las lluvias.
La continua tala de nuestros bosques, sin la reposición planificada, está ocasionando grandes daños al ambiente que lamentablemente llevará a la región a problemas sin solución a corto plazo.
Cuando la deforestación se iniciaba en el oeste del país, no existían registros oficiales sobre cobertura boscosa, pero fuentes del sector privado suponen que más de 65 por ciento de los 16 millones de hectáreas de la Región Oriental estaban cubiertas por bosques vírgenes.
En esas selvas, las especies autóctonas más abundantes son, o eran, el palo santo y el quebracho, con sus subespecies quebracho húmedo y quebracho Pilcomayo.
La extensión de monte virgen se ha reducido dramáticamente. Treinta años después del comienzo de la depredación, quedan sólo unas 619 mil hectáreas de bosque virgen, o sea, cerca de cuatro por ciento, según
datos brindados por el estatal Servicio Forestal, que depende del MAG.
Aún estamos a tiempo de enmendar en parte el daño ocasionado; tenemos la oportunidad de apoyar una campaña de reforestación que puede ser de todos:
“Paraguay respira a todo pulmón”.
La educación es la base del desarrollo de la comunidad.
Cultivar un árbol nos puede ayudar a cambiar de actitud y crecer junto a él para demostrar que “El Paraguay puede”.